Con la inminente llegada (por última vez) de Black Sabbath y la de Aerosmith (¿será la última?), se vuelve a repetir este fenómeno en el que son las bandas más longevas aquellas que despiertan más pasión en el público y llenan estadios en cada lugar en el que que ponen un pie.

Es indescifrable el porqué, pero cada vez que corre un rumor sobre algún tour de aquellos grupos fundacionales de la música contemporánea, nos enloquecemos. El ejemplo más actual es el que sufrimos en carne propia con la visita de los Rolling Stones, que tras varios meses de idas y vueltas se pudo concretar, agotando en unos pocos minutos las entradas para las tres fechas en el Estadio Único de la Plata, el cual estuvo repleto en el mes de febrero. El resultado superó ampliamente las expectativas y, lejos de haber sido un simple recuerdo de lo que supieron ser o una banda tributo de ellos mismos, dieron cátedra e hicieron honor al género rock and roll en su estado más puro.

Lo mismo ocurre con la sorpresiva llegada de Paul McCartney, quien amagó en los últimos años, ya que pese a que realizó presentaciones en países limítrofes su arribo era casi imposible debido a su abultada agenda que lo va a llevar a recorrer los Estados Unidos y Europa en los próximos meses. Sin embargo, se hizo un huequito en su tour One on one y pactó tres fechas en nuestro país -dos en La Plata y una en Córdoba- para las que quedan muy pocas entradas y, a juzgar por su notable vigencia, tampoco nos va a defraudar en lo que muy probablemente sea la última vez que el máximo representante en vida de los Beatles (perdón Ringo) pise nuestro suelo.

En cuanto a los arribos de Black Sabbath y Aerosmith, sus fechas están al caer. Los primeros ya confirmaron su presencia, pero vamos a tener que esperar un poco más para adquirir las entradas, mientras que en Brasil y Chile ya se encuentran disponibles. Por el otro lado, Aerosmith también declaró tres fechas en Brasil y seguramente en los próximos días va a haber novedades para estos pagos.

Todos los ejemplos dados son prueba fehaciente de que la música no siempre va de la mano con el reloj biológico de la vida misma sino que, por el contrario, aún en lo que sería lo último de sus proyectos estos artistas siguen brindándonos presentaciones de la más alta calidad, algo que el público no puede encontrar o, más bien, no logra ver reflejado en las nuevas generaciones.

No hay más explicaciones por dar, sino sólo disfrutar todo el talento que nos brindan ya que, desgraciadamente, pueden ser las últimas veces que los veamos; de hecho, como se adelantó, para algunos es el final. Son tiempos difíciles para los ídolos de la música, hubo pérdidas muy sensibles este año, las cuales nos hacen reflexionar acerca de que no hay mejor homenaje que aquel que se da en vida. Por eso, sentémonos y  disfrutemos del último tramo de este gran viaje.