Como afirma el gran Alfredo Rosso, en la actualidad asistimos a  una nueva edad de oro del rock nacional. Desde el camino trazado por El Mató a Un Policía Motorizado, que facilitó un renacer de la escena platense, hasta los múltiples proyectos de Maxi Prietto (Prietto viaja al cosmos con Mariano y  Los Espíritus ya son un hito entre nuestros contemporáneos), crecen año tras año los circuitos artísticos cuyos referentes, me animo a decir, están discutiendo incluso la nomenclatura del rock. Se trata de sonoridades que no se atan a etiquetas y practican la fusión de estilos provenientes del rock, el pop, el rap, el noise y el indie (otro día charlamos de los rótulos). Presentamos hoy dos bandas y una artista solista que son insoslayables a la hora de trazar una cartografía de la música emergente de nuestra escena local.

Mi Amigo Invencible

La música del presente siempre tarda un poco más en ser reconocida por la crítica, incluso para el periodismo atento a las movidas independientes, sobre todo si hablamos de artistas que residen lejos del centro gravitacional de Buenos Aires. Es el caso de Mi Amigo Invencible, formada en Mendoza en 2007, que lanzó su primer EP en 2012  y tuvo un gran  reconocimiento con La danza de los principiantes (2015), cuando ya se encontraban radicados en territorio porteño. Este álbum, cuyas canciones componen paisajes que navegan por el folk-pop con reminiscencias cuyanas y el post-punk, se ganó los elogios de diversos sitios especializados, tanto en Argentina como en el resto de América Latina. El blog Mr. E, que hace 10 años otorga un premio a la mejor producción de rock independiente, eligió a La Danza de los principiantes como el mejor disco del año, compitiendo con bandas de extensa trayectoria como Massacre y Valle de Muñecas. En agosto, los mendocinos continuaron su navegación sonora con Nuestra noche, single de tres temas que adelanta un sonido con muchas texturas oníricas, voces corales y melodías apacibles. MAI, como suele ser llamada por sus seguidores, tocará por primera vez en el Lollapalooza el año que viene, donde también fue convocado otro artista mendocino que dará que hablar: Luca Bocci.

Carolina Pacheco

Incansable artista y activista de la autogestión y el feminismo, Carolina Pacheco es una cantante y compositora que logró construirse una identidad artística que ha mutado en cada disco sin perder su estilo propio. Además de ser corista de Miss Bolivia hace ya varios años, cuenta con cinco álbumes de estudio (cuatro de ellos bajo el nombre de Señorita Carolina) que aportan una estética sonora y un  trabajo de producción coherente con sus lineamientos políticos: una crítica hacia el patriarcado que se corporiza en letras que reivindican la soberanía sobre el cuerpo propio, y la afirmación de una identidad en constante cambio. En el camino de Carolina podemos encontrar una extensa lista de grandes músicxs que participaron en sus canciones: Gabo Ferro, Fernando Kabusacki, María Pien, Sergio Dawi, Sofía Viola, Maca Mona Mu, etc.  Hacia la hoguera (2017), su quinto y último álbum hasta la fecha, trae grandes cambios para la artista. Allí, Pacheco abandona la guitarra acústica y los sonidos folk para adentrarse en un viaje por la electrónica y el rap. Este trabajo re afirma que la música es un arte que funciona como manifiesto, tal como sugiere en “Leño”, canción que abre su último trabajo:

Si las golondrinas atraviesan el Sahara sin saber
Por qué vamos a callar, por qué vamos a ceder?
Connivencia policial y complicidad política
Es tan grande el poder que no entra en esta lírica
Amaré y mi cuerpo será leño
Cuando lo decida yo
Cuando lo decida yo
Cuando lo decida yo

Césped

De la mano del sello Fuego Amigo Discos, Césped lanzó en este 2017 su segundo álbum de estudio: El Destierro. Se trata de  un disco con excelentes canciones, producto de un gran trabajo de producción de Mariano di Cesare (cantante y guitarrista de la ya citada banda Mi Amigo Invencible), que supo potenciar los matices psicodélicos y folk rock que la banda había explotado en su disco antecesor: La Calma (2014). La música de Césped es un exponente claro del estilo cancionero que muchas bandas del circuito emergente nacional están construyendo, desligadas de mandatos identitarios como el rock, el pop o el metal nacional.  Este último trabajo se perfila como uno de los discos del año de la escena independiente.