Estas líneas son propulsadas por la remasterización de los álbumes que Tom Waits grabó para el sello ANTI- que van desde Mule Variations (1999) hasta Bad As Me (2011), dándonos la oportunidad de redescubrir un artista único.


Siempre buscamos algo original, algo nuevo que sacuda la caja torácica de lo que tenemos concebido. Aquellos que hacen el esfuerzo de crearlo artificialmente, pocas veces tienen éxito en el inconsciente colectivo: suelen ser muy pretenciosos y no se adhiere a la gente; quizás sí a los que buscan la técnica, pero no toca su sensibilidad. Por supuesto que (como con todo) hay honrosas excepciones; no obstante cuando aparece en un artista de manera natural y sin forzarlo, uno suele escapar y no le da la tercera oportunidad- que es la decisiva.
Ahora que el mundo musical está sobresaturado con oferta de bandas, es difícil que alguien (incluso la radio) decida mostrarte artistas originales que no conocías y que quizás pasaron de moda. Por eso, las remasterizaciones son una oportunidad de mantenerse latiendo en el mercado y la oferta. Éstos álbumes difícilmente necesitaban la restauración sonora que hizo junto a su esposa y colaboradora musical, Kathleen Brennan, pero sí proporcionarles un revisionismo histórico.
Este artículo está dedicado a aquellos que no saben de Tom o que apenas lo tienen de oído. Nunca es tarde.

Tom Waits es uno de esos artistas que encontró algo nuevo y lo cargó de su personalidad: un heavy-metal sin guitarras que suena en el cabaret del infierno, la banda sonora de los desposeídos, el demonio que se va último del bar y camina entre las luces de neón de la calle. Probablemente el descubridor de la “última gran cosa” a la que nunca le terminamos de prestar atención suficiente.
Algo que queda muy claro en sus interpretaciones son sus cualidades actorales y como lo fusiona con la música.  Ha trabajado en numerosas películas, con una memorable aparición en Coffee and Cigarrettes donde comparte elenco con Steve Buscemi, The White Stripes, Roberto Benigni y Bill Murray, entre otros. Allí comparte una mesa junto a Iggy Pop y bromea respecto a la combinación música-actuación, comentándole a la iguana que, en realidad, él es médico y, justamente, disfruta combinar sus dos pasiones: la medicina y la música. Además, agrega que el público dice que eso se nota en sus canciones, a lo que Iggy Pop asiente. De esta manera se abre y se cierra la parte actoral del artículo, con un gol al ángulo del reseñado.

 


Participación de Tom Waits junto a Iggy Pop en Coffee and Cigarettes

Con una carrera musical cuyo primer registro grabado data de 1973 en su disco debut Closing Time, ha colaborado numerosas veces con titanes musicales: aparece en la intro y coros de ‘Harlem Shuffle’ de los Rolling Stones, en ‘Tommy The Cat’ de Primus, y toca el piano junto a Bonnie Rat en el ‘75 y Roy Orbison en ‘87, entre tantas otras menos populares.
Por eso tiene sentido que las colaboraciones que figuran en canciones de su autoría sean de alto calibre. En los discos remasterizados, contamos con la participación de gente como Les Claypool -en prácticamente todos los álbumes- y Keith Richards con su guitarra en tres tracks de Bad As Me, además de apariciones minimalistas de Flea y Stewart Copeland.



El elenco de Game of Thrones haciendo un cover de Tom Waits

Además cosecha una enorme cantidad de anécdotas de peleas con discográficas y empresas que quieren usar su música para comerciales, donde ha ganado todas las batallas. Su anécdota más rockera es sin duda cuando fue preso por atacar a dos personas en una tienda porque creía que iban a robar a los clientes. Eran policías de civil. Buen olfato.
Es emocionante reseñar a Tom Waits porque su sonido resulta anacrónico y atemporal. Si no fuera por la calidad de sonido remasterizada –el agridulce sabor de estar al día- no es tan fácil saber cuándo fue compuesto. ¿Los años ’50? ¿Hoy día? También puede provenir del futuro, con un revival de la música prehistórica con anomalías sonoras que aún no llegaron. Sí, es un artista difícil de clasificar.
En un mundo moderno donde los subgéneros marcan de antemano lo que vamos a escuchar de principio a fin para comodidad del oyente, Tom exige curiosidad y esfuerzo: aventura.
Aquellos que disfrutan poniendo tags de subgéneros tendrán la difícil tarea de reunir  muy incómodamente definiciones como folk, jazz, art-rock, vodevil, blues… Wikipedia, por ejemplo, lo resolvió sencillamente con rock y experimental. Y es extraño que se considere rockero a un artista que nunca vas a ver con una guitarra eléctrica calzada, tocando una escala pentatónica y haciendo los cuernitos para la tribuna. Pero ¿cuántas bandas de heavy-metal matarían por tener una voz así?
Pues bien, ya tenemos el contexto y el Marco teórico de Waits, pero… ¿qué hay de sus discos? ¿Pueden escucharse por primera vez? ¿Con qué vamos a toparnos?

Mule variations (1999): El hombre está de pie

Retomando un concepto musical que no ejercía desde el genial Swordfishtrombones (1983), este álbum marca el regreso de Waits a la escena y a la estética que mejor le sienta. Si bien el disco entero no es tan fuerte como sus canciones por separado, es una colección de momentos agresivos y nostálgicos, un viaje dentro de las personalidades humanas.
Empezá por ‘Filipino Box Spring Hog’, un Rythm and Blues desafinado y agresivo; o por ‘Hold On’ si preferís el mundo más folk y terso que ganó un grammy por “Mejor Performance Masculina en un álbum Folk” –en algún lado tenían que ubicarlo para los Grammys y parece que folk era el que mejor sentaba.


 

Alice (2002) – La sabrosa caída a la Madriguera

El disco es una rareza en una discografía ya de por sí extraña. Con ritmos folklóricos de distintas partes de Europa combinados con música circense, es el preferido de la crítica especializada.
La trama transcurre a través de distintas historias que cuentan una sola, por lo que estar del lado de la letra no es importante, es indispensable. Aquellos que sepan inglés podrán seguir la trama de un universo adulto más fuerte que la vida o el amor; aquellos que no, van a entrar en un mundo melódico de tiernas notas suicidas en una atmósfera oscura y húmeda. Un camino difícil de transitar.




La canción que abre el álbum, subtitulada.

Blood Money (2002) – La obra antes que el artista

Este álbum se lanza simultáneamente con Alice. En él escribe el final de la obra teatral inconclusa Woyzeck, la cual trata sobre un soldado alemán enloquecido por los experimentos que el ejército hizo con él.
La tragedia es relatada en su particular estilo, lleno de juegos de palabras y personajes tan queribles y caricaturescos como detestables. Resulta mucho más accesible que Alice en términos musicales, con una orquestación propia de una comedia musical oscura y algún que otro momento cercano al tango y folklores primitivos que harían sonrojar a Goran Bregovic. Hay que empezar por el principio y dejarse llevar: el viaje es mucho más sencillo.


 

Real Gone (2004) – El odio es más fuerte

Es inusual que Tom Waits suene tan moderno y sin su piano, lo que no quiere decir que lo vuelva más accesible, ya que es probablemente el disco más pesado de toda su discografía. Con percusiones compuestas por su voz distorsionada y disonancias por doquier, parecería que puede resistir el paso del tiempo gracias a su originalidad.
A diferencia del resto, este álbum no fue remasterizado sino remixado. ¿Qué quiere decir eso? que la mezcla se realizó de cero como si el original de 2004 nunca hubiese sido mezclado antes. Esto genera una sensación extraña: si bien su sonido es más cálido y accesible (incluso podríamos decir rockero), perdió un poco de ese sabroso anacronismo propio de su obra. De todas maneras, Waits se mostró satisfecho con esta nueva mezcla indicando que está más cerca de su idea inicial que el propio original. Pero nada se pierde: sigue siendo provocativo y agresivo.
Recomendamos empezar por ‘Metropolitan Glide’ y pasar por ‘Hoist That Rag’. Es bueno escucharlo enojado.



Glitter and Doom Live (2009) Después de todo, somos humanos

La tercera grabación en vivo dentro del catálogo de Waits y la única realmente beneficiaria de la restauración sonora, ya que su calidad original era –sorprendentemente- floja.
Aunque sabemos que jamás va a poder superar el increíble Nighthawks at the Diner (1975), el disco tiene una gran performance con un público encendido, donde algunas canciones se ven afectadas en la instrumentación, con agregados o cambios de las mismas respecto a las originales de estudio.
Desde mi punto de vista, el problema es que genera la necesidad de verlo, de saber qué está pasando. No es el mejor álbum para absorber lo mejor del artista por primera vez, pero es el más fácil de asimilar: aquí no hay conceptualidades, es una banda tocando en un escenario. Todo es una cuchilla de doble filo.


 

Bad as Me (2011) – Dejando lo mejor al final

El regreso a estudios demoró 7 años, y no decepciona en lo absoluto.
Cumpliendo 40 años de carrera, Waits demuestra que puede renovarse sin perder estilo. Lo que para mí es el disco más disfrutable de su discografía (y mi preferido), se vive como una recopilación de canciones propias adaptada a los tiempos sonoros de la audiencia. Por primera vez en su historia, ninguna canción supera los cuatro minutos de duración; se lo escucha fresco y menos cavernario que antaño –y le sienta bien.
Un disco adictivo que demuestra que tiene combustible para rato. Puede conmover con ‘Last Leaf on a Tree’, aterrar con ‘Hell Broke Luce’ y desconcertar con ‘Bad As me’, recorriendo todas las personalidades y emocionalidades de un Tom Waits histriónico y desenvuelto. Difícil encontrar álbumes a los que no les sobre ningún track, pero aquí hay uno.




Quizás este artículo no signifique nada; quizás, en el fondo, Tom Waits poco signifique en la gran ecuación del arte y la música. Pero lo que ofrece es único y merece ser recorrido.
En la eterna búsqueda de “la nueva gran cosa”, compartimos vereda con Waits y nunca lo saludamos porque estamos muy preocupados entre el gentío sin saber qué buscamos realmente. No es el único: quién sabe cuántos artistas estarán ocultos por motivos más peligrosos que la sobreoferta de música: por no ser anglosajones, por ser contestatarios, por pertenecer al tercer mundo, por ser demasiado auténticos, por conmover a las masas y otras tragedias diarias.
Hoy hablamos de él y lo que significa escucharlo. Pero lo más importante de todo, sobre lo que significa animarse a escuchar algo. 


Neil Young elogiando a Waits antes de ser parte del Rock and Roll Hall of Fame