Billy Corgan reúne al 75% de la formación de una de las bandas que definió el sonido de los '90. Pero en tiempos donde este tipo de reuniones apelan exclusivamente a la nostalgia para exprimir algunos billetes, tiene sentido que el nuevo disco de Smashing Pumpkins nos genere desconfianza. ¿Seguirán siendo la alternativa?

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The World is a Vampire

Shiny and Oh So Bright, Vol. 1 / LP: No Past. No Future. No Sun. presenta a la formación original de los Smashing Pumpkins excepto por la bajista D’arcy Wretzky debido a una serie de bardeos mediáticos hacia Billy Corgan. Si pensamos la historia de la banda, esta reunión –más no sea incompleta- implica una buena noticia de antemano, ya que, si bien Mellon Collie and the Infinite Sadness (1995) dejó una vara de medición muy alta e injusta para los álbumes que vendrían después, todos podemos estar de acuerdo con que desde la última vez que estos miembros tocaron juntos en Machina/The Machines of God (2000),  las cosas comenzaron a caer en picada. A partir de los cambios en la formación, los Smashing dejaron de ser una banda para transformarse en “Billy Corgan y los tres amigos que le quedan”, y eso empezó a notarse en la música. Una lástima, considerando la pequeña revolución musical que la banda generó en sus años mozos, que los convirtió en la alternativa a lo alternativo del mainstream.
Pero ya no son esos jóvenes rabiosos que amenazaban con el suicidio en caso de no alcanzar el estrellato y ha corrido mucha agua bajo el puente. Si bien Corgan sigue siendo un personaje sumamente excéntrico, todo indica que ha logrado hacer las paces con ciertos aspectos turbulentos de su persona y por ende con su entorno. Si no sería muy difícil explicar esa sensación de que cierta magia regresó a las canciones a pesar del tiempo transcurrido.


I’m not everyone

Sería tonto no reconocer que Shiny and Oh So Bright… parece un pequeño repaso discográfico de grandes canciones de la banda, con ‘Silvery Sometimes (Ghosts)’ sonando a ‘1979’ o ‘Solara’ cual eco de ‘Bullet With Butterfly Wings’. Pero simplemente lo parece, ya que el sabor de las canciones tiene un agradable dejo de melancolía y experiencia que no se notaba tanto en otros trabajos.
Las melodías son aterciopeladas y flamean escoltadas por una interpretación sensible, transparente y prolija de Corgan. Pero a no temer, Corgan sigue siendo un concienzudo arquitecto de la distorsión, aunque sus construcciones  no sorprendan como antaño. Esto hace que cuando ambas facetas se combinan, luce lo mejor del álbum. Y como Billy es el indiscutido mentor y padre de lo que son y significan los Smashing Pumpkins, tiene sentido creer que todo gira a su alrededor, pero las canciones tienen una intención sonora de trabajo en equipo que refresca y rejuvenece las canciones.


Rick and Billy

Los temas no suenan así sólo por el trabajo de banda, sino por la gran decisión de trabajar con el legendario productor Rick Rubin (Ac/Dc, Red Hot Chili Peppers y System of a Down, por mencionar unos pocos), quien también es considerado un ícono de los ‘90.
Probablemente fue él quien aportó la idea de hacer que el disco tenga apenas 8 tracks con 30 minutos de duración y quien otorgó esa fresca amplitud a las guitarras y potencia sonora a la batería. Apenas termina, parece que se tratara de un error: obviamente se quiere más y allí se impone una nueva escucha.
En el mundo compositivo, es difícil saberlo con un personaje como Corgan detrás de la pluma, pero quien haya sido consiguió canciones pegadizas en un sentido agradable: son fáciles de interpretar para cantarles encima la primera vez que se escuchan y no te van a perseguir con sus riffs en tu vida cotidiana. Y cuando suenan por segunda vez, tu memoria las recibe como a un viejo conocido. Da la impresión de que este es el disco que los Red Hot Chili Peppers infructuosamente intentan lograr desde hace 15 años.

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¿Vale la Pena?

El “Vol. 1” de su extenso título nos da a entender que esto es el primer paso de una nueva etapa en el mundo de los Smashing Pumpkins. Y que buenosería, ya que es un disco de canciones bien hechas, bueno para recomendarle a una potencial nueva generación de oyentes.
Shiny and Oh So Bright… no es épico, no es increíble y no es necesariamente brillante, pero es realmente lindo y respetuoso con el oyente, y permite fantasear con un nuevo camino repleto de buenos momentos. Bienvenidos otra vez.

Recomendados: Travels, Seek You and Shall Destroy, Solara
Escuchá el disco completo aquí:

Mirá el videoclip de ‘Silvery Sometimes (Ghosts)’ acá: