El final de la década nos sorprendió con, tal vez, uno de los mejores maridajes que jamás hubiésemos imaginado: Rock y feminismo. En el contexto del cierre de la gira #GozaTour impulsada por Barbi Recanati a través de su sello Goza Records, Shirley Manson visitó Buenos Aires y, junto a la chilena Francisca Valenzuela, brindaron una charla de living gratuita y abierta al público en la que dejaron claro porque el futuro de los escenarios es disidente e inclusivo.

En un continente en el que no se habla inglés nativo en ninguna de sus naciones, en la región más al sur de todas, un movimiento de mujeres inicia un camino de visibilización y empoderamiento. Los puntos sobresalientes de sus ideologías son representados con pañuelos de tela verdes, violetas y naranjas y el mensaje llega a través de una red digital a todo el mundo. Toman la calle, tuercen las decisiones de los poderosos, a veces ganan y muchas otras pierden, pero cambian el paradigma de su sociedad y hacen que todo gire. Desde el otro lado del planeta, una estrella icónica del rock se fascina con la idea de todas esas desconocidas que reproducen en tiempo real el espíritu de las letras de sus canciones que fueron tope de rankings en los años 90. Entonces dejan de ser desconocidas, se encuentran, se conectan, estrechan lazos y comienza una interacción que incluye música, militancia y amor. Podría ser la sinopsis de una ficción futurista del siglo pasado, pero no, sucede aquí y ahora, en Argentina, en Chile, en Estados Unidos y en todos lados. Aquello del futuro llegó hace rato al final era cierto, pero de formas inesperadas.

PH: @futurockok

El jueves 7 de noviembre el teatro Xirgu Untref abrió sus puertas bajo la luz de un sol brillante. Desde las 4 de la tarde una larga fila de personas, la mayoría jóvenes y mujeres, ingresaba en orden y con entusiasmo. Afuera el calor y las noticias que venían de países limítrofes estallados o a punto de estallar. Adentro, activismo y arte. En un 2019 de total disrupción en el mundo del rock en español este evento tenía aroma a cierre perfecto por la implicancia de las figuras y por el momento histórico en el que se desarrollaría. La propuesta había llegado menos de un mes atrás como noticia desde el medio Futurock y contaba con el apoyo de la organización British Council. Se trataba del cierre de la gira #GozaTour en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires con la presencia de dos figuras internacionales: Shirley Manson, cantante y líder de Garbage, y Francisca Valenzuela, estrella pop chilena. Sobre Manson hay poco que se pueda decir que no se haya dicho ya, es tal vez una de las mujeres del rock mainstream más comprometida con las causas vinculadas a mujeres y disidencias. Sin embargo, a Francisca muches no la conocían. Resultó una grata sorpresa descubrir a esta interesante cantante, instrumentista, compositora y activista del país trasandino. Además, Fran es la creadora de la plataforma Ruidosa, un espacio destinado a fomentar la diversidad de género en escenarios. Tan importante es el trabajo que realizó Valenzuela y su equipo en la región que los datos recolectados por elles fueron el precedente inicial para el proyecto de ley de cupos en escenarios que hoy aguarda su turno en el Parlamento argentino. La presentadora del evento no sería otra que Barbi Recanati, música argentina ex líder de la banda Utopians y creadora del sello Goza Records, una discográfica feminista.

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El #GozaTour giró durante todo el año por Rosario, Mar del Plata, Córdoba Mendoza, San Miguel de Tucumán y La Plata. En cada una de las ciudades a las que arribó, Barbi estuvo acompañada por una figura destacada y reconocida de la música argentina. Así fueron Miss Bolivia, Lula Bertoldi, Marilina Bertoldi, Patricia Pietrafiesa y muchas más para contar cómo y porque es aquí y ahora cuando la historia del rock argentino cambia de una vez por todas. Pero, además, en todos los espacios transitados, el tour liderado por Recanati tomó contacto con movidas culturales locales de diversos géneros. De este modo, esta gira de arte y política se impregnó a través de su paso por las provincias de rap, trap, pop y estilos de lo más variados. Pero desde las actividades también hubo una agenda de contenidos más que elevada y se sumaron agrupaciones y movimientos como Chicas Amplificadas, Festival Dilda, Mujeres Músicas, HH Divergente Crew (Mostro Rap Transfeminista), Cooperativa Sonora, Suena Tremenda y Colectivo de Mujeres en la Música, solo por nombrar algunes.

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Para el final, la bomba se hizo presente. Luego de un prolijo set de piano y voces en el que Francisca Valenzuela dejó claro porque es una figura muy convocante e influyente en Chile, Barbi Recanati tomó el micrófono y anunció que la espera para ver a Shirley tomaría 15 minutos más. La razón de esa aclaración tenía que ver con la composición del grupo de asistentes que incluía abrazadores a las causas convocantes por un lado y, por otro, fans que, tal vez, sería su primera vez en un evento feminista. El cuarto de hora estaría más que justificado ya que sola en el escenario y frente a un auditorio sororo la anfitriona contó el porqué y el cómo llegamos hasta ahí. Consciente que la militancia es un trabajo de hormiga y también de corazón, Barbie relató de forma minuciosa y en carne viva como decidió desarmar su exitosa banda Utopians tras denuncias de acoso sexual a menores dirigida hacia uno de los integrantes de su grupo. Ese, según sus propias palabras, fue el disparador de un camino de deconstrucción. Luego del quiebre emocional que representó esta bisagra en su carrera, Recanati comenzó el proyecto Goza. Con ayuda de pares feministas y la firme convicción de transformar el pasado de dolor en futuro de luz, el sello que lidera editó un disco mes de artistas representativos de minorías y diversidades desde la segunda mitad de 2018 a la fecha. Con la emoción a flor de piel por el balance y la euforia del público las tres artistas iniciaron una conversación extensa, íntima y honesta entre ellas y con la audiencia ¿Cuántas oportunidades se tienen en la vida de mirar a los ojos a una estrella mundial y preguntarle cómo, cuando y dónde sufrió misoginia? ¿Qué posibilidades hay de conversar mano a mano con una de las mayores influencers latinoamericanas y consultarle como vivió la discriminación por parte del entorno machista del rock? ¿Cuánto vale que chiques que no tuvieron hasta ese momento la alternativa de conocer la lucha por la igualdad de derechos y respeto por la diversidad ingresen a este espacio simbólico ni más ni menos que de la mano de sus músicas favoritas? La respuesta a esas preguntas estaba en los rostros de pibas y pibes y pibis que en verdad no la podían creer.

Cuando Barbie Recanati armó en su cabeza el #GozaTour imaginó ese cierre con Shirley Manson en un teatro. Entonces hizo lo que hacen las feministas en acción, le envió un mensaje y le preguntó si le copaba la idea. La respuesta de la grosa de Manson fue “Fuck Yeah”. Sucede que la cantante de Garbage tiene una admiración genuina por los movimientos feministas y transferministas de la región. En un pasado no muy lejano se la pudo ver en redes sociales portando pañuelo verde en apoyo a la causa por la legalización de la interrupción voluntaria del embarazo. Al momento de charlar con las latinas, además, se supo que honra las acciones feministas iniciadas en Argentina bajo el lema #NiUnaMenos. Pero también contó, en relación a la lucha por la ley de cupos en escenarios, como ella en su época dorada no fue la excepción y sufrió discriminación en giras y festivales. Incluso en su momento de alta rotación en las cadenas televisivas de videoclip y como una de las rockstars más vendedoras, la Manson se tuvo que poner ruda con los machistas. Es por eso que admite que aún es “Una jodida del carajo” y que no tiene en sus planes dejar de serlo. Shirley, con su humor ácido y su impronta de anti diva empatizó con todes cuando contó como ella también tuvo que echar machirulos de su entorno (Tal fue el caso de un abogado que no obedecía órdenes femeninas) y plantarse ante el sexismo del rock. Sabiduría de genia mediante, dejó una enseñanza a modo de frase tallada en mármol: “Al patriarcado, hay que pegarle donde más le duele y donde más le duele es el dinero”. En este punto del relato, y de aquí en más, lo que sucedió fue interacción sin jerarquías. Intercambio, sororidad, empatía, activismo, decostrucción y amor. La música como contexto de una vida pública puesta a disposición de las ideas por parte de las que estaban sobre el escenario y el compromiso y el respeto desde les invitades. Es probable que muches de les asistentes hayan esperado toda su vida para tener un momento tan íntimo con sus ídolas. También puede que las artistas nunca olviden ese clima profundo con el cual se las interpeló al punto en el que decidieron contar sus secretos. Mientras tanto, allá fuera cía el sol mientras que adentro la luz seguía encendida, porque en el camino del rock de las pibas, el sueño del futuro ya se convirtió en realidad.

***Todas las fotos son gentileza de @futurockok