Los californianos buscan la merecida y adeudada consagración en la industria con rock de primera línea

Foto: Jimmy Fontaine

El curioso caso de la banda invisible

En un momento extraño de la historia, mucha gente decide criticar a las bandas que suenan a lo Zeppelin. Rival Sons viene “cargando esa cruz” (permítanme las comillas, no entiendo cómo puede ser una crítica) desde su álbum debut en 2009, cuando los integrantes de Greta Van Fleet todavía cambiaban figuritas en el recreo.
Los muchachos fueron teloneros de Guns N’ Roses, Aerosmith y Rolling Stones, compartieron escenario con Deep Purple, y Black Sabbath los eligió personalmente para que los acompañen en toda su gira despedida. Sin embargo, pocos medios hacían notar su presencia.

Pero a la salida de Feral Roots, la revista Rolling Stone dio la primicia exclusiva de su primer corte de difusión (medio que tuvo el descaro de preguntarle a Ozzy si no hubiese habido otra banda mejor para acompañar a Sabbath en el tour) y el segundo a través de Consequence of Sound, los dos medios de rock con mayor peso global hoy día. Además, su corte de difusión ‘Do Your Worst’ es nº1 en EE.UU., país que les había dado la espalda en términos de radiodifusión. ¿Qué pasó entonces?
Ya vamos a hablar de las virtudes del álbum, pero lo cierto es que el factor determinante es el cambio de discográfica: Rival Sons pasó de un sello independiente de heavy metal como es Earache Records al titán de Atlantic Records; oh casualidad, el mismo sello que le dio el puntapié inicial a los Greta Van Fleet.
Así que ya saben: si un medio gigante no quiere hablarte de una banda, no importa que tan buenos sean, si no es parte del negocio con la discográfica nunca dirá una palabra sobre ellos. Hasta que, al menos, entren al círculo de confianza empresarial.

 

¿Greta van quien?

En el fondo, Rival Sons no hace nada necesariamente nuevo en Feral Roots: y eso está perfecto, porque son muy buenos en lo que hacen. Pero después de siete álbumes, se han ido modernizando progresivamente. Dejando de lado la melancolía setentera, los gritos del cantante recuerdan lo mejor de esa época, dejando en claro que Jay Buchanan es de los mejores cantantes de rock hoy día y la batería tiene a John Bonham tatuada en cada uno de los rellenos, en lo que es la mejor performance de Michael Miley hasta el día de hoy; pero la estructura de las canciones tiene formato siglo XXI y el sonido de la guitarra es pesado, rellenando con su sucia alquimia sonora –un poco menos pentatónico que de costumbre-, mientras el bajo entiende perfectamente su lugar en el juego, con grooves aceitadísimos cual piezas de relojería.
Entonces, la banda suena compacta y ajustada, como deben sonar las bandas de rock. La vieja escuela sigue siendo la mejor para consolidar un grupo: no importa cuánto laburo de estudio haya en la consola y cuantas regrabaciones quieras filtrar si la banda no suena como un solo organismo, entendiéndose musicalmente. Los idas y vueltas musicales hacen que suenen orgánicos y dinámicos, siendo ésta la mayor virtud del álbum.

 

La envidia de Kiedis y Adele

Dijimos que Rival Sons no hace nada necesariamente nuevo en este álbum, pero eso es también una afirmación un poco engañosa. Si bien es cierto que no han cambiado la dinámica de construcción del sonido, valvular y orgánica, el álbum parece tener un lado A y uno B.
El A es el viejo y querido rock and roll, canciones al palo y baladas típicas, salido de un garage y procesado por una consola de primer nivel, que terminaría en el track 6. Sin embargo el lado B es mucho más cancionero y experimental, apto para lo radial de hoy día (y curiosamente no extrajeron ningún corte de difusión de allí), con inéditos coros femeninos, color soul y algunos pasajes épicos. Aquí el sonido es mucho más moderno y claramente se trata de la banda probando nuevos horizontes que le permite el participar de una discográfica como Atlantic, así como la búsqueda de un hit en los ámbitos “serios” del pop. ¿Soy al único que le parece que esas canciones son lo que los Red Hot Chili Peppers buscan –y no encuentran- desde Stadium Arcadium?

Foto: Marie Fisher

¿Vale La pena?

¿Te gusta el rock? Entonces Rival Sons es una banda que debería integrar tus listas de reproducción; y si ya la conocías, Feral Roots no decepciona. Todos aquellos que se dejaron llevar por la ola de Greta Van Fleet tendrían que aprovechar esta oportunidad para escucharlos, ya que Feral Roots tiene todo lo que buscamos en una banda de rock: la experiencia de un séptimo (¡séptimo!) álbum que cree que el rock es algo espiritual y que se demuestra dejando todo a la hora de tocar, siempre ampliando su zona de confort y entendiendo que el virtuosismo no son solos de veinte minutos sino una canción que pegue justo en el pecho.
¿Qué más le podés pedir?


Audio Commentary
La posta: Back In The Woods
El hit: Shooting Stars (o lo sería, si se lo hubieran vendido a Adele)
La épica: Too Bad
La sorpresa: End Of Forever
La prescindible: Feral Roots