“Con la fuerza que recibimos desde ese espacio infinito donde ahora mi Sofi habita, junto con sus nuevos 193 hermanos y con la certeza de que nuestra lucha es justa, que es por todos y para todos, nada ni nadie podrá detenernos”. Así proclama uno de los párrafos finales de una carta que escribió Raúl Morales, el papá de Sofía, víctima de la masacre de Cromañón, la noche del 30 de diciembre de 2004. En el año 2006 el disparador de este texto fue el hallazgo de una caja con pertenencias de los asistentes al recital de Callejeros la noche en que el local de la calle Bartolomé Mitre ardió en una trampa mortal. La diputada Gabriela Alegre había conservado varios objetos tomados del predio y durante 19 meses permanecieron en su oficina. La noticia hizo estallar la furia de familiares y sobrevivientes en uno de los tantos hechos por los que tuvieron que presentar denuncias públicas en los últimos 15 años. No solo justicia sino respeto, son los pedidos que una y otra vez, desde las distintas organizaciones, tienen que elevar tanto en las dependencias públicas como ante los medios de comunicación.

Hoy la historia se repite en una vorágine cíclica que parece no tener fin: Rafael Levy, dueño del predio en el que sucedió el crimen social de Cromañón, recuperó su libertad luego de cumplir una pena de 4 años de prisión. Los cargos imputados por los cuales fue arrestado en el 2014 fueron estrago doloso seguido de muerte y cohecho. De este modo, Levy quedó en igualdad de condiciones ante la justicia con los integrantes del grupo Callejeros y con el ya fallecido Omar Chabán, gerente del espacio y quien tenía a su cargo la organización y contratación de todos los artistas que pasaban por ese escenario. Durante estos años a Levy le correspondió un embargo por 58.400 pesos, sin embargo, el predio del boliche, continúa en su poder. En el mes de abril de 2019 los familiares y sobrevivientes que no descansan jamás, se presentaron ante el Tribunal Oral en lo Criminal Nº 24 para pedir explicaciones. La terrible novedad es que las pertenencias de los pibes de Cromañón fueron extraídas y que no hay certezas sobre el destino del predio.

#Exclusivo – Hay novedades con respecto a #Cromañon… y no son buenas. Enterate cuales son en la entrevista que le hicimos el viernes a Brenda de Movimiento Cromañon y qué podemos hacer..#Radio #Entrevista #Rock

Posted by ROCKOMOTORA on Monday, May 20, 2019

Al momento de esta publicación, las distintas organizaciones encabezadas por Movimiento Cromañón se encuentran en plena convocatoria de difusión del estado de situación de esta historia. El objetivo es conseguir que los legisladores porteños aprueben un proyecto a través del cual se expropie el inmueble para realizar allí un espacio para la memoria colectiva. De igual manera es urgente la preservación del santuario que está ubicado en el frente. La sensación de ellos, y de todos, es que 15 años después las huellas de Cromañón se diluyen, se borran y, como todos sabemos, el rock nunca fue bueno para la auto crítica y ni la repartición de responsabilidades. Por parte del poder político, la situación no es muy diferente. Algunos legisladores de izquierda fueron los primeros en sumarse a la movida y para que este reclamo sea una realidad la última palabra está en manos del oficialismo.

Raúl Morales aún lucha, como desde el primer día. No solo la memoria de Sofía es la energía que lo moviliza, sus hijos Martín y Santiago, también son sobrevivientes de la misma pesadilla. Raúl respira profundo una vez más y cuenta que “Los elementos que fueron sustraídos y que pertenecieron a las víctimas son zapatillas, banderas, ropas, celulares, anteojos, gorros, ese tipo de objetos que ya no tienen ningún valor legal. El interior de Cromañón fue peritado y supervisado, este reclamo es una cuestión sentimental. Levy cumplió su ciclo en prisión y salió en libertad condicional. En su momento no se le expropió este predio y ni siquiera quedó un inventario de lo que había adentro. Incluso ya pintaron las paredes de otro color y allí estaban las marcas de las manos de los chicos que hicieron un esfuerzo por escapar del incendio. Para que quede claro, Levy fue quien le impuso a Chabán un portón de doble hoja con candado para que el ruido de los conciertos no llegue al hotel contiguo, también de su propiedad, y no recibir quejas de los pasajeros. Cuando los bomberos pudieron abrir la puerta se encontraron con una masa humana de dos metros de altura”.

Brenda Re sobrevivió a Cromañón y sigue en lucha permanente. En la actualidad su compromiso es con la difusión del camino por recuperar el boliche y conservar la memoria. En una charla en vivo con Rockomotora por Ecléctica Radios Brenda nos contó que “Se perdieron muchas vidas y también muchas otras cambiaron para siempre. Hay mucha gente que hoy ya no es la misma. Nosotros no nos enteramos de la forma legal de la devolución al dueño sino por los medios. Comenzamos a hacer nuestras propias investigaciones y confirmamos que había movimientos en el lugar con tareas de la empresa. Alteraron partes del lugar, además de la pintura de las paredes retiraron las barandas. No tenemos ni idea de donde están las pertenencias de los chicos. Por comentarios de los vecinos supimos que sacaron volquetes, pero el juzgado no nos notificó como correspondía. Muchos dejamos cosas allí, yo me volví sin zapatillas y sin mi bandera y fue el caso de muchos. Las familias tienen derechos. Cromañón no deja de pasar y nos pasó a todos como sociedad. Queremos refrescarle a la ciudad, al pueblo y al país lo que sucedió para que no se repita”.

En relación a como mencionar el caso, Silvia Bignami, la mamá de Julián Rozengardt, comparte una información que es común a todas las organizaciones: “Hace unos años organizamos el ciclo “Pensar Cromañón”. Lo llamaos así porque desde muchos lugares se nos reconocía la posibilidad de ponernos mal, de llorar, esto estaba legitimado. Pero no la de pensar, como si sentir lo terrible que sentíamos no permitiese pensar. Decir que solo podemos sentir es desprestigiar nuestra lucha, es plantear que siempre estamos obnubilados por el dolor. Esto no es así. En el marco de los debates, se planteó la relación entre ´tragedia´ y ´masacre`. En especial, el nacimiento de la palabra masacre en el contexto de la propia lucha de familiares, sobrevivientes y amigos. Así, si bien en lo personal y familiar, la muerte de cada uno de los seres queridos ha significado una tragedia, desde la instalación social es importante apuntar a una situación evitable, masiva y con responsables concretos, cercanos o participantes en, las redes de poder”

La mayoría de los que sufrieron marcas irreversibles en República de Cromañón considera a los integrantes de Callejeros responsable los hechos ocurridos. Las fotos y videos de fechas anteriores que fueron presentados en la causa los muestra como parte los motivos por los cuales 194 personas perdieron sus vidas. Fontanet, el femicida Váquez y compañía motivaban y celebraran los shows de bengalas practicados tanto en la previa como durante sus conciertos por el público. La música no mata, pero la soberbia sí. Destino final de un puñado de rockeros que jugaron con lo que no tiene repuesto y hoy la historia los juzga, una vez más.

Los pibes de Cromañón presentes, ahora y siempre.