Por Mauro Cine

Esta semana llega a los cines, casi de manera unísonamente mundial, el esperadísimo estreno de Jurassic World. Han pasado catorce años desde la última (desastrosa y odiada) entrega, y el público esta ansioso nuevamente por esa sensación de aventura tan característica con la que Spielberg selló el primer film.

El argumento es simple: Jurassic Park es ahora Jurassic World, un parque mezcla de zoológico y Disney que funciona a la perfección. El problema es que el nivel de atención desciende constantemente y el parque necesita una nueva atracción: Indominus Rex, un dinosaurio creado genéticamente con las mejores (o peores, dependiendo de la situación) partes de otros de sus amigos ya no extintos. Como es de esperar, y para nuestro disfrute, el dinosaurio escapa y mutila tanto a humanos como a otros animales.

Jurassic World quedó en manos de Colin Trevorrow (guión y dirección), una elección arriesgada ya que no posee experiencia en grandes producciones. Trevorrow no es Spielberg, pero logra una labor exitosa y sorprendente. Sin duda será contratado para futuros proyectos de igual envergadura.

Las actuaciones de los protagonistas Chris Pratt y Bryce Dallas Howard son carismáticas y creíbles. Ambos se lucen en las escenas de acción; Pratt como el héroe un tanto serio pero experto en el tema y Howard como la fría manager del parque que no se saca sus tacos ni cuando la persigue un T-Rex. También se destaca Jake Johnson en un pequeño papel cómico. El resto del elenco es correcto pero no deja muchas impresiones.

Los fanáticos de los dinosaurios se darán un festín. Todo tipo de especies, tamaños, colores y voracidad. Además del nuevo Indominus y el viejo T-Rex, se roba varios momentos el gigante dinosaurio acuático que come tiburones de una sola bocanada como carnada. Liberen a Willy no es. La acción es casi constante y llena de adrenalina.

Jurassic World no reinventa la formula, carece originalidad, pero le sobra diversión. Aquellos cinéfilos un tanto más severos lograrán entretenerse siempre y cuando no sobreanalicen las cosas. Los viejos y nuevos fanáticos serán robados de al menos un par de sonrisas.

¿Pero qué sería una película de Jurassic Park sin su famosa música? La banda sonora compuesta inicialmente por John Williams se ha convertido en un clásico tanto por su belleza como su uso en el film. Claramente se destaca por encima de los otros el tema principal, que evoca la mencionada anteriormente sed de aventura y maravilla.

 

 

Todas las secuelas poseen variaciones del tema principal, pero ninguno de los otros compositores logró superar ni alcanzar a Williams, y es dudoso que si quiera lo hayan intentado.

Para la tercera entrega fue contratado Don Davis, compositor de varias películas de terror y, su mayor logro, Matrix. Davis tuvo la desafortunada labor de darle vida a la secuela más odiada y no sería justo criticarlo.

 

 

Jurassic World subió la apuesta. Michael Giacchino fue el elegido. Un muy talentoso músico ganador del premio Oscar por su trabajo en Up de Pixar. La pieza titulada “Vida de casados” de esta misma es de una bellísima melancolía y, tal como la escena en la que es utilizada, refleja todas las emociones posibles de un ser humano en meros minutos.

 

 

Lamentablemente, ni el talento de Giacchino puede con Williams. A pesar de componer una música competente y funcional, no es más que eso. Pero está claro que no había intenciones de rivalidad con lo que es simplemente innegable e insuperable. La música de orquesta de Williams es una de las tantas cosas que define a Jurassic Park como saga, como marca, y no hay necesidad de reinventar la rueda.

 

JURASSIC WORLD

Director: Colin Trevorrow
Guión:  Rick Jaffa, Amanda Silver, Derek Connolly, Colin Trevorrow.
Con: Chris Pratt, Bryce Dallas Howard, Vincent D’Onofrio, Ty Simpkins, Nick Robinson, Jake Johnson
Año: 2015
Duración: 124 min.