Otra vez es noticia un rockero bien macho que hace uso y desuso de sus privilegios de género para someter a una -o unas- persona del sexo opuesto; pero esta vez nos encontramos con este nombre tan conocido como querido, y mucha gente se queda sin saber qué pensar.

Brevemente te comentamos la noticia: El Pity Álvarez tiene una denuncia en su contra radicada en la Oficina de Violencia Doméstica de la Corte Suprema de la Nación por parte de dos productoras, una muy conocida del medio y además ex pareja suya, quienes denunciaron ser privadas de su libertad, golpeadas y filmadas por el conocido cantante.

¿Por qué nos duele tanto que el Pity, aclamado lider de Viejas Locas, sea protagonista de este suceso delictivo? La realidad es que, a pesar de estar acostumbrados a las excentricidades de este muchacho oriundo del barrio de la Recoleta, como su escupitajo de fuego en el medio de un show en octubre del año pasado, la amenaza con arma de fuego a la madre de una fan en 2010 o la ya tan conocida anécdota en la cual le disparó un tiro en la pierna a su mánager, el hecho de catalogar la violencia que efectuó como «de género», activó una sensibilidad muy expuesta hoy en día, gracias a la creciente concientización frente a esta problemática.

Entonces salen frases como ‘Y bueno, es el Pity, qué querés’ o ‘Es inimputable’, generalmente después acompañadas de alguna risa. Pero en el fondo, muy en el fondo, sabemos que eso no es así. Es simplemente una excusa para tranquilizar a nuestra conciencia, como cuando nos damos cuenta de que nuestra pareja nos está cagando pero nos ponemos excusas insólitas en la cabeza para caretear lo incareteable: «No, no voy a ser paranoica, seguro se compró un perfume con olor a vagina». No señores, no. No podemos ser tan necios. No podemos justificar todo. No nos hace bien a nosotros, no les hace bien a las victimas, y tampoco le hace bien al Señor Álvarez. Basta.

Dos razones, de las miles que hay, para no hacerse el boludo con esta noticia -al igual que nos hacemos los boludos con todo-:

1- Insulta tu inteligencia. Sí. Hay denuncias, se sabe que hay videos, declaraciones de dos personas y antecedentes de violencia en el victimario, sin contar que toda la gente del medio que conoce a las víctimas dan fe de sus declaraciones -¡Inclusive los machitos!-. Ignorar esto sobrepasaría los límites de cualquier ser que se declare razonable.

2- Si es inimputable, tiene que estar en un contexto que lo ayude a recuperar su capacidad de hacer pleno uso de sus facultades mentales, no puede seguir en contacto con gente a la que puede lastimar. No hay mucho que agregar a este punto. Vos lo sabés, el Pity no para de desbarrancar hace rato y está cada vez peor. Si realmente lo admirás no creo que te guste ver en lo que convirtió. No creo que quieras saber hasta dónde es capaz de llegar.

Dicen que no son todos, y cuando hay algún caso de este estilo que sale a la luz hay una avalancha de declaraciones de rockeros y periodistas del palo repudiando los actos o las palabras de tal o cual. Pero la realidad, dudo seriamente que haya un número sustancial de estos varones dentro del medio, y específicamente del mundo del rock, que no hayan usado sus privilegios como hombres con poder para abusar de mujeres, ya sea sexualmente, físicamente, psicológicamente, económicamente, y en todas las formas en las que una persona puede ser vulnerada. «No son todos iguales», pero son la mayoría, lo que sucede es que se nos hace difícil juzgarlos cuando se disfrazan, se camuflan detrás del discurso políticamente correcto. Para poder continuar perpetuando sus violencias cotidianas saltan a la yugular del primer compañero que es descubierto o inculpado. En nosotros queda repensar, como ya te dijimos con el caso del queridísimo muchacho de la Ola Que Quería Ser Chau, si vamos a ser cómplices de estos actos, haciéndonos los boludos como siempre, o si vamos a aceptar que esa persona que tanto admiramos es un violento, y que no puede continuar siéndolo.

Desde ROCKOMOTORA, como ya saben, no avalamos ningún tipo de violencia, especialmente cuando a las de minorías (entendiendo así a los sectores con menos poder dentro de la sociedad) se trata. Nuestro compromiso principal es poner el foco ante estos sucesos dentro de la cultura rock, para no hacer que acá no pasó nada, para no ser cómplices, y para pensar en que es posible que todxs tengamos el mismo trato dentro del medio. Nosotros no vamos a colaborar con la hipocresía mediática.