Por Roger Garret

 

Es algo que nos ha pasado a todos el escuchar una canción y sentirse inspirado, reconfortado por la misma. Escuchamos “Holy Wars…”de Megadeth y queremos “hacer quilombo sin hacer ruido”. Vemos la letra o nos enteramos del dato que da pie a la canción y nos identificamos más. Y a veces queremos investigar que hay más allá, el artista mismo. Y llegamos a historias, algunas bastante dramáticas. En ese sentido, una de las más inspiradoras es sin duda, la del guitarrista Jason Becker.

Becker sufre de Esclerosis Lateral Amiotrofica, una enfermedad degenerativa que en palabras del propio músico “ha invalidado mi cuerpo y mi habla, pero no mi mente”. Antes de que se le diagnosticara, había comenzado una prometedora carrera en el mundo del rock.

Junto con Marty Friedman, el guitarrista “clásico” de Megadeth, deslumbraron como el duo Cacophony, un nombre demasiado irónico teniendo en cuenta lo que hacían. Friedman y Becker, amigos desde la secundaria, desplegaron allí sus habilidades hilando melodías y riffs veloces en algo poco visto desde la aparición de Van Halen.

El disco le sirvió a cada uno como carta de presentación para trabajos eventuales. Friedman ingresaría a Megadeth después de grabar su primer disco solista, “Dragon’s Kiss”. Becker en tanto, grabaría lo que hoy es considerada su obra maestra, “Perpetual Burn”. Poco tiempo después, Becker es convocado a integrar el grupo del ex Van Halen, David Lee Roth tras la salida de Steve Vai, que había pasado a Whitesnake.

Fue entonces cuando, tras detectar una molestia, Becker es diagnosticado con su enfermedad, dándole tres a cinco años de vida. La grabación de “A Little Ain’t Enough”, se vio paulatinamente complicada por los efectos debilitantes graduales. Sin embargo, logro finalizarla. Lo que no pudo es participar de la gira correspondiente, su puesto pasó a manos de Joe Holmes de Lizzy Borden.

Todo podría haber terminado allí. Ciertamente muchas puertas, lógicamente, se cerraron. Becker ya no puede tocar un instrumento. Pero su tenacidad y su don musical intacto en lo que se refiere a lo mental lo han llevado a seguir componiendo y más importante, a seguir viviendo. Su padre diseño una maquina que lee los movimientos de sus ojos, permitiéndole a Becker “hablar” y “escribir”. Es gracias a esto que ha sacado dos álbumes más, “Perspective” y “Collection” y dos coleccione de demos “The Raspberry Jams” y “The Blackberry Jams”. Actualmente se encuentra preparando uno nuevo.

Mucho se puede decir de Jason Becker. Pero verlo es otra historia, una muchísimo más impactante. El guitarrista es el centro del documental “Not Dead Yet”. Alli se describe con lujo de detalle sus éxitos del pasado y su vida actual. Se muestra como cuando le dieron tres años de vida, en verdad le dieron un desafío para demostrar que no está muerto quien pelea.