1964. Lince, un pueblo a pocos kilómetros de Lima, Perú. Un grupo de adolescentes se conocían y comenzaban a hacer una forma de música que trece años más tarde el mundo entero conocería como punk rock. ¿Se puede afirmar, entonces, que el punk nació en Perú?

Papi Castrillón, bajista de Los Saicos y uno de los músicos fundacionales, contó a ROCKOMOTORA que no tenían ni idea de lo que estaban haciendo: “Nos formamos de la bendición de nuestra ignorancia y la suerte”. Lince, a mediados de los 60, era una ciudad algo conservadora, con la mayoría de sus habitantes ubicados en la clase media, y donde Elvis Presley comenzaba a desembarcar cada vez más fuerte -al igual que los Stones y los Beatles, aunque en menor medida ya que estos últimos tenían solo un puñado escaso de discos o singles en la calle.

Los integrantes de Los Saicos vivían todos en un radio de cuatro o cinco cuadras. Eran adolescentes a los que les gustaba el rock y el vals (música que por aquellos días gobernaba la parada en Perú y, más detenidamente, en Lima) y que querían decir algo. Aburridos e inquietos, se lanzaron a crear sus propias canciones en una época en la que se acostumbraba tocar cóvers. Así, marcaron su propia identidad, rápido, sin pensarlo dos veces y casi sin saber tocar, por eso fue importante la guía del guitarrista Rolando “Chino” Carpio, quien contaba con algo más de experiencia que los demás: “Chino, era el líder y un extraordinario músico, nos afinaba los instrumentos. Él sabía algo que nosotros no, les puso melodía a casi todas nuestras canciones. Fue el motor de todo”, afirma Castrillón. Erwin Flores, cantante de la banda, propuso su hipótesis en una nota de 2016: “Lucy fue el antecesor de la raza humana. Nosotros, Los Saicos, éramos antecesores del punk. ¡Éramos proto-punk, hicimos punk!”. Con solo dos años tocando en la televisión y paseándose por las radios con sus melodías, marcaron un antes y un después en la escena punk americana y hasta mundial, pero el reconocimiento iba a llegar mucho tiempo más tarde.

Sus primeras canciones eran directas, con un sonido muy cercano al garage-rock y con una voz de Flores resquebrajada que metía miedo. El contenido de las letras se basaba en el inconformismo de la época, cargadas de una agresividad juvenil que los hacía diferentes a todos. El sonido arcaico le daba una impronta que luego sería conocida como “punk”. Así, la letra de ‘Demolición’ reza:

Echemos abajo la estación del tren
Demoler, demoler la estación del tren
Demoler, demoler la estación del tren
Nos gusta volar la estación del tren (demoler, demoler, demoler, demoler)
Nos gusta volar la estación del tren (demoler demoler demoler demoler)

 

El culto y lo subalterno siempre tuvo una relación muy cercana con el punk, así sucedió con Los Saicos. Después de grabar y lanzar sus canciones en los sesenta, la banda desapareció de la escena de un momento para el otro. Los músicos se alejaron, la vida los separó. 45 años después, esas viejas grabaciones fueron desempolvadas y tuvieron un salto de popularidad dentro del género: en 2000, el sello español Electro-Harmonix lanzó al mercado un compilado titulado: “Wild Teen-Punk for Perú”. Contiene los seis sencillos que la banda grabó entre los años 64 y 66. Más allá de la intención comercial de la discográfica, la descripción del disco comprueba de alguna manera que la banda estaba, efectivamente, parada en un género que todavía no tenía nombre:

Los Saicos practicaron el lujo de su odio visceral sin ningún tipo de mordaza y conectaron con el gran público. Conjugaron rabia, arrogancia, anarquía, con letras que iban directamente al grano y un talento musical primitivo (ninguna de sus canciones dura más de 2:30 minutos) en la más clara actitud punk de la costa oeste sudamericana. Lo suyo fue una amenaza social”.

El lanzamiento de ese viejo nuevo disco les trajo buenas noticias: volvieron a tocar después de 50 años e hicieron un show en España en 2006. El regreso estuvo plagado de emociones y sentimientos encontrados, dado que Carpio había muerto un año antes y no pudo presenciar la explosión y reconocimiento que el mundo del rock le debía a Los Saicos. Ese mismo año, el alcalde de su Lince natal ordenó colocar una placa de ellos en el lugar donde nació todo. Unos años más tarde, el realizador audiovisual Héctor Chávez produjo “Saicomanía”, un documental con su historia. Hoy, quien sigue levantando el nombre de Saicos es el Papi Castrillón, que sigue viajando junto a sus canciones por Perú y Estados Unidos.

El sello Saico quedó marcado a fuego en un movimiento que podría fijarse en 1964, y no en el 76 o 77 en Nueva York o Londres. El punk se germinó en nuestra américa y Los Saicos dan cuenta de ello.

Formación original de LOS SAICOS:
Erwin Flores: Voz, guitarra
Rolando Carpio: Guitarra
César Castrillón: Bajo
Pancho Guevara: Batería