Divididos cantó alguna vez que en el Oeste esta el agite y, para sostener musicalmente dicha afirmación y así continuar con el linaje de los alrededores de Paso del Rey, Mustafunk edita un nuevo disco destinado a... Bueno, esa es la incógnita. Para una banda inquieta y con mucho para agitar, Culo implica una renovación, ya que, a pesar de tener una carrera discográfica de 5 años, a la salida de su anterior disco Laboro Chamanik (2016) parecía quedar clarísimo cuál era su sonido y que el único futuro posible era extender aquella idea. Minga.

Foto: Pinterest

Che, ¿qué esperás?

En su tercer disco (cuarto, si contamos la compilación de descartes ‘Lados G’, exclusiva para la web), Mustafunk muta nuevamente. No desde el núcleo, claro está, pero cada una de sus placas tiene algo que la distingue de las demás y en este caso el factor distintivo es la exacerbación del humor.
Hay una diferencia importante entre una banda divertida, una graciosa y otra humorística. Mustafunk siempre tiró fiesta y se permitían más de una humorada o un guiño durante las canciones, pero lo que antes se podían considerar picardías esporádicas fueron creciendo a lo largo de su discografía hasta convertirse en el hilo conductor de Culo. Bueno, con ese nombre de disco y la lista de canciones (que incluyen títulos como ‘Clona Ese Punk’ o ‘Mustafa III: Las Penurias de un Robin *Batman Version*’), ¿qué esperaban? Así tenemos cosas que son graciosas y chistes directos, como las referencias a Los Ratones Paranoicos recitadas con imposición vocal de ópera al final de ‘Fuck It’, detener una canción para decir “¡aguante el porro, carajo!” o una musicalización neo-soul sobre frases del Muñeco Mateyko; también algún que otro momento de humor que puede permitirse alguna reflexión, como el track final en contra del gobierno de turno o el estribillo de ‘Corpiños Para Hombres’, que proclama “Tetas tienen todos, no hay corpiños para hombres” ¿Un llamado a la igualdad o exceso de lectura entre líneas? Sólo preguntárselo ya está bueno.

 

La vieja espuela

Las primeras impresiones sonoras remiten inmediatamente a Divididos y a los Red Hoy Chili Peppers (y ¿qué esperaban? Hay un asterisco en la tapa), gracias a una voz ronca y una base rítmica feroz con una batería pesada e intrépida y un bajo estresante que ruge sin dejar lugar a silencios. ¡Ojo! parecidos al Divididos de ‘Sopa de Tortuga’ con fusiones de folklore-rock y los Red Hot de la vieja escuela, con una cantidad de información enfermiza en el fraseo vocal en la que te perdés si pestañeas.
Así también se ríen de sus propias influencias mencionando a Hendrix en ‘E7#9’ (acorde arquetípico del negro) o con riffs a lo Iron Maiden  en –justamente- ‘Hay Ron Maiden’, y cada vez que bajan los decibeles se apoyan en acordes spinetteanos con la guitarra fraseando a lo Scott Henderson.

 

No sos vos, soy yo

Pero nunca antes se los escuchó tan cerca de la banda Árbol -¡Ojo! el Árbol de los primeros álbumes y no el de hits como ‘El Fantasma’-, con esa combinación de letras mundanas, casi tontas (vamos: ¿‘Carlitos…’ no podría haber integrado Chapusongs?), contrastadas con música elaborada e intelectual, pero con su toque zarpado extra sin miedo a hablar de “sacar la pija afuera” (sic).
No sería injusto pensar que El Kuelgue también se ha trepado a esta idea: ambas bandas se presentan casi como dos caras de la misma moneda, solo que mientras el Kuelgue apunta al público del grupo abc1, Mustafunk está más cerca del tipo a pie que busca el agite.
Al mismo tiempo, es imposible no considerarlos una banda joven, en especial por la cantidad de información desparramada en 19 (si, ¡diecinueve!) tracks que nunca superan los 4 minutos de duración, cargadas de un desparpajo y un vértigo dificil de atribuir a “gente grande”. Por supuesto que esto es una apreciación extremadamente falible llena de excepciones para mencionar con el dedo en alto, pero la sensación de juventud (que nada tiene de malo y no es solo atribuible a “gente joven”) es la que empodera la personalidad de Culo.

Foto: Extraida de Duias Musicas y Music To

¿Vale la Pena?

Uno de los grandes problemas del rock nacional moderno es cuando las bandas comienzan a tomarse demasiado en serio a sí mismas en términos conceptuales y musicales, y entonces empiezan a hacer agua. En este caso, Mustafunk siempre fue una cosa seria, con gente muy despierta. Y lo tienen muy claro.
Por eso está perfecto que se rían de sí mismos sin perder el espíritu lúdico de la música, con canciones que seguramente agiten los shows en vivo que contagia desparpajo al oyente. ¿Un exceso humorístico? Quiénes somos, ¿Cecilia Pando? Ni vale la pena preguntárselo. Por el bien de una escena que resucita lentamente, es preferible este tipo de actitudes ya que nutren al Árbol del rock. No dejemos que lo talen.

Destacados: Corpiños Para Hombres, Mastodonte y Guachinazo, Hay Ron Maiden

Mientras esperamos que suban el disco a Spotify, podes escucharlo entero en Youtube:

Pero podes escuchar el single de promoción que no integró el album: