Si estuviste atento a nuestro séptimo volumen de “Grandes bandas de Brasil que te estabas perdiendo”, seguramente le prestaste atención a la más rockera de ellas: Balthazar.
Pero claro, no hay mucha información sobre ellos dando vuelta, así que dimos un paso adelante y los entrevistamos. Y sin querer terminamos hablando de la significación social del rock, qué distingue verdaderamente a las bandas de los ’70 y que puede estar matando al género.

 

Dale play al álbum mientras lees la entrevista:

Lo primero que llama la atención es que son rockeros de la vieja escuela. Las influencias fácilmente se asocian a las bandas épicas de los ’70. Hoy día, en tiempos donde Greta Van Fleet parece ser la única banda felicitada por pertenecer a esa corriente, decidimos preguntarles acerca de eso.

¿Se pusieron a pensar en algún momento que están haciendo música relacionada a un género que tiene 50 años de edad?

MARCELO: ¡Hay gente siguiendo un mensaje de por lo menos 6.000 años de antigüedad! ¿Qué son 50 años? (Risas)

RAUL: Pregunta interesante. El año pasado estaba con la letra de “Misty Mountain Hop”, la canción de Zeppelin (uno de los covers que tocábamos entonces), y veía que habla sobre un evento de 1968 ocurrido en Hyde Park que se conoció como “Pot Rally”. Esto me hizo pensar que para muchas personas el rock fue una válvula de escape, un instrumento de lucha y hasta de posicionamiento político, porque nosotros los “pelilargos” éramos mal vistos por la sociedad.
Hoy veo a muchos fanáticos de rock y de heavy metal con posicionamientos conservadores: los rockeros se convirtieron en lo que el rock n’ roll criticaba en el pasado. No tiene sentido. Para muchos, ese mensaje se ha perdido. Hoy en día, tenemos personas luchando por su derecho, por su espacio: las mujeres, sociedad LGBT, movimientos negros… pero esas personas no están usando el rock, porque muchas veces el rock no habla la misma lengua que ellas.

MARCELO: Estoy de acuerdo con lo que dice Raul y generalmente el público no responde de la misma forma que respondía en los años ‘70, pero lo que pensamos cuando hicimos nuestras canciones fue simplemente tocar lo que nos gusta escuchar de la forma más pura posible.

FELIPE: Pero los tiempos son otros: los problemas de nuestra sociedad actual son muy diferentes de lo que fueron en el pasado y sostuvo al género por tanto tiempo. Entonces, podes mezclar varios estilos y buscar un nuevo concepto para él. Pero inevitablemente la respuesta del público se basa en la identificación con sus vidas. Entonces, crear una canción hoy día siempre genera una duda: ¿Será que nuestra música tiene el mismo sentido para el público como fue para mí el mensaje de mis ídolos con sus canciones?

RAUL: A pesar de todo, el público ha respondido bien. Hay mucha gente de mente abierta pasando nuestro mensaje. Creemos que la música y el arte son elementos fundamentales para evolucionar como sociedad.

Algunas bandas son sensibles respecto a que los comparen con bandas de aquella época. Como si sonar a Zeppelin fuera una mochila o una carga.

FELIPE: Cualquier música que se haga hoy día, va a ser inevitablemente comparada a la de una banda del pasado. Los músicos buscan formar sus identidades trayendo el máximo posible de sus ídolos. Nuestra propuesta con Balthazar es rescatar la sonoridad de la década de los ‘70 y despertar en las personas la posibilidad de oír el Rock con “R” mayúscula, donde lo que más importa es la calidad individual de cada instrumento.

CEDRICK: Después de todo, nuestra música está relacionada con esa sonoridad que nos gustaba oír de niños. Inevitablemente se termina transcribiendo a nuestras líneas musicales.

RAUL: De hecho, para grabar nuestro disco, llamamos a un gran productor llamado Lisciel Franco. Hablamos con él sobre nuestras influencias y trajo la idea de grabar todo en una casa, en vivo y en 8 canales, ¡como lo haría Led Zeppelin! Hicimos overdub sólo en las voces, algunas guitarras y dobles guitarras: algunas canciones son en primera toma. Lisciel subió algunos videos hablando sobre el proceso de grabación.
Corresponde hablar también de la portada, hecha por un dibujante brasileño llamado Ramon Rodrigues. Hubo mucha gente buena involucrada en la creación de este álbum.

FELIPE: Grabar el disco ao vivo fue bastante desafiante para nosotros y al mismo tiempo nos hizo entender mejor el nivel de responsabilidad y capacidad que tenían las bandas de las décadas del ‘60 y ‘70. No se trata sólo de tocar las canciones, sino de sentirse como parte de un organismo vivo. Un error simple puede ser aceptado como parte de la música en el contexto general y esa quizás sea la mejor toma. Sólo después de grabar nos empezamos a percatar que hay muchos errores de grabación en las bandas de aquella época que quedaron registrados, pero que son los pequeños detalles que hacen a un álbum orgánico.

Me gusta que hablen del álbum como algo orgánico, porque mi primera impresión fue que se trataba de una sola cosa, de algo conceptual y temático, al menos musicalmente ¿Es así?

MARCELO: Sí, tiene un concepto, pero no es un álbum conceptual en el sentido de tener principio, medio y final.

RAUL: Claro, no es un disco conceptual en los estándares clásicos del rock progresivo, pero como la banda lleva ese concepto místico y setentista, tiene sentido que el trabajo suene bastante así.

FELIPE: Nuestras letras conectan a las personas a un mundo donde convergen creencias y se crea respeto por la naturaleza y la individualidad de cada ser.

CEDRICK: También creo que cada uno de nosotros tiene un mundo espiritual bien iluminado dentro y que invariablemente converge a letras y melodías que hablan de ello

Hasta ahora venimos hablando de rock pero centrándonos en la escena internacional. Para cerrar,  ¿cómo es hacer rock en Brasil?

FELIPE: El rock se convirtió en pop rock con guitarras acústicas para ganar espacio en las radios y canales de televisión. La escena de rock en Brasil fue muy fuerte en las décadas de los ‘80 y ‘90, que fueron nuestra puerta de entrada a esa música. No teníamos muchos recursos en la época como se tiene hoy con internet. Lo que llegaba hasta nosotros eran las bandas clásicas que oíamos en vinilo y cassette. Desde esa época, vemos muchos estilos surgir en Brasil y disputar la atención de los medios

MARCELO
: Los circuitos de festivales aquí en Brasil son muy importantes para que esos sonidos lleguen a lugares donde no imaginábamos.

RAUL: Creo que, en términos de número y calidad de bandas, estamos viviendo uno de los mejores momentos de todos los tiempos en el rock n’ roll. El problema es que estas bandas no aparecen en los medios tradicionales. Para conocer estos trabajos, hay que estar atento a radios web y sitios como Rockomotora. Es por eso que el trabajo de ustedes es tan importante, es así cómo nuestro sonido y el de otras bandas llega al público.