La escena del blues argentino es una de las más activas del mundo. Entre un sinfín de hitos se pueden destacar jams por doquier, shows a diario en gran parte del país, visitas internacionales cada semana, una escuela de blues, más de cincuenta músicos locales girando internacionalmente, libros editados, dos conciertos de blues en el Colón (de quien les escribe y de Memphis la Blusera), reconocimientos oficiales, etc.

Lo que pocos conocen es que, detrás de los Estados Unidos e Inglaterra, Argentina es el país que más discos de Blues edita cada año. Muchas de estas producciones independientes logran vender, incluso, más copias que artistas consagrados, apoyados por compañías y con su material en las bateas. El fenómeno puede explicarse en un circuito bien constituido, una buena proyección internacional y gracias a un sólido desarrollo de formas de blues tanto tradicionales –covers–, como de aquellas de creación propia, fundamentalmente en español.

Argentina ostenta casi cien años de historia en el género y, sobre todo desde los ’60, no paró de crecer. Tal vez falte, para la mayoría de los músicos “no consagrados” del estilo, una presencia más constante en los medios más populares. Sin embargo, muchos intérpretes no necesariamente persiguen un fin masivo, por lo que no existe, en el blues nacional, una dependencia a un golpe de suerte, a la aparición de un productor o a la coyuntura económica del país.

Pappo, la Mississippi, Manal, Memphis la Blusera, las Blancanblus o Miguel Botafogo son nombres instalados en nuestra cultura musical y abanderados del blues argentino. Sin embargo, es interesante ofrecer un repaso sobre otros artistas igualmente importantes, pero menos conocidos.  Recomendamos, acá, diez discos (y algunos de yapa) que sirven como herramienta para buscar, conocer y compartir mucho de lo que el blues nacional tiene para ofrecer.

Daniel Raffo: King Size y otros (2010)

Este extraordinario guitarrista, con más de tres décadas de carrera y siendo un referente histórico, tardó más de veinte años en editar su primer disco, de modo que King Size y otros es un resumen de todas sus cualidades musicales. Rodeado de una docena de grandes artistas –entre ellos el legendario Enrique Varela y el guitarrista norteamericano Duke Robillard–, Raffo ofrece en esta obra un repertorio de clásicos interpretados sólo como él sabe hacerlo. Un disco para fanáticos de la guitarra blues.


Easy Babies: El blues paga mal (2010)

Mauro Diana y Roberto Porzio dieron forma a esta banda hace más de quince años y con su debut marcaron un antes y después en la manera de componer blues en español sin los típicos clichés de nuestro idioma que se aplicaban al género. Pero además aportan, desde lo instrumental, una perfecta recreación estilística de los sub estilos del blues norteamericano. Dos temas van camino a convertirse en clásicos: “Estamos haciendo las cosas Bien” y “Conseguite otra mujer”.

 

Nasta Super: Tiempo Perdido (2011)

Este es el quinto disco de estudio del trío cuyo líder, Rafael Nasta, fue considerado por Rolling Stone como uno de los mejores 100 guitarristas de la Argentina. Con un estilo de blues más moderno como el que pregonan otros colegas suyos (Alambre González, por ejemplo), aquí predominan los arreglos, las armonías complejas y los temas instrumentales. Este álbum confirma el rumbo del grupo con una producción de nivel internacional cuyo concepto de sonido destaca muy por encima de la media.


The Jackpots: Playing the blues (by the rules) (2010) / Mario Elena: Down home blues (2004) / Alligator’s Sons: Blue possum (2016)

En las provincias hay excelentes músicos y un circuito consolidado. Entre los intérpretes más destacados se encuentra Damián Duflos, en Neuquén. Es un estudioso y meticuloso artista que, junto a sus Jackpots, presenta un disco de composiciones propias y aborda, con exquisitez, el estilo del jump-swing blues. Por su parte, Mario Elena hace culto, desde Rosario, del más puro country blues de los años ’30 que, en cuidadas versiones, transporta al oyente a los campos del sur de Estados Unidos. Por último, los Alligators recorren en Blue possum el hipnótico, monotónico y potente estilo del hill country blues de las colinas del norte del Mississippi. Tres géneros puntuales que demuestran el nivel de profundidad, estudio e interpretación con respecto al estilo en el país.

Varios Artistas. Blues en Movimiento “Vol. 2”: 5 guitarras de blues (2013)

Este disco es una buena manera de conocer a las nuevas generaciones del género a través de una selección de temas que honra a diferentes leyendas de la guitarra blues. Federico Verteramo, Julio Fabiani, Nicolas Yudchak, Nacho Ladisa y el experimentado Roberto Porzio dan rienda suelta a sus recursos estilísticos y ponen su toque a los clásicos del blues.

 

Adrián Jiménez. Armónica blues (2006) / Nicolás Smoljan.  Nico Smoljan & Shakedancers (2015)

La armónica es uno de los instrumentos principales del blues y, Argentina, uno de los países con mayor cantidad de intérpretes. La lista incluye, entre otros, nombres como Walter Gandini, Rubén Gaitan, Luis Robinson, Franco Capriatti, Sandra Vázquez, Mariano Slaimen o Ximena Monzón. El segundo disco de Jiménez, Armónica blues, es una obra maestra que ofrece un excelente muestrario de las técnicas que se aplican al género. A su vez, Smoljan gira en torno a un sonido más tradicional y crudo e incluye artistas de renombre como Lurrie Bell, Mud Morganfield o Eddie Taylor Jr. Ambos álbumes fueron editados en el extranjero, confirmando el interés que despiertan estos dos músicos.

Southbound: Dynamite (2017)

La aparición de la Escuela de Blues, en 2000, sirvió como plataforma para un sinfín de cantantes femeninas. Hasta entonces, las referentes locales eran Blackie, Lois Blue, Celeste Carballo, Cristina Aguayo, Claudia Puyó o Blacanblus. Con la llegada del nuevo siglo, distintas mujeres aparecieron como líderes de sus propias bandas: Natalia Ciel, Lou Hernández, Sol Bassa, Soledad Cabrera, Florencia Andrada, Agustina Almeida, Flor Horita o Andrea Díaz son solo un pequeño muestreo. Dynamite es el último disco que salió al mercado y pertenece a una banda liderada por otra cantante surgida de la Escuela de Blues: Alejandra Gallo.


José Luis Pardo: Country & city blues (2009)

Tota Blues, Gabriel Delta, Martín Merino, “Chino” Senra o Max Valldeneu son argentinos referentes tanto en Europa como en Estados Unidos. Pardo, desde Madrid, construyó un puente con Argentina al abrir las puertas de España pero además, edificó un circuito europeo. Cada uno de sus discos es una clase magistral tanto de blues eléctrico como acústico, por lo que cualquiera con ganas adentrarse en el género puede probar con su obra. Deleite garantizado.

 

Gabriel Grätzer: I’m goin’ home (1998)

El primero de cuatro álbumes del designado “embajador argentino del blues en el mundo” por la Cancillería Argentina debido a sus continuas giras fue el primer disco de country blues en formato CD editado en Sudamérica. Es una puerta de entrada para conocer los rudimentos fundamentales del auténtico blues rural del sur de los Estados Unidos de los años ’30.

Fernando Goin: Hard times (2008)

Maestro indiscutido del country blues y el folk local, cada disco suyo es un viaje al pasado, a las historias y los sonidos de los pioneros del género. Solo con su acústica o en formato trío, Fernando Goin, mentor de varias generaciones (Marcelo Ponce, Gabriel Grätzer, Fernando Couto, Luis Taboada, entre otros destacados), es la mejor expresión para aquellos que quieran conocer la faceta más folclórica del Blues.