En mi artículo anterior mostramos la cantidad y calidad de la producción discográfica de blues en Argentina desde los 70 en adelante. Allí recomendamos algunos discos editados en años anteriores de modo que, sobre todo para el público no especializado, sirviera para conocer un sinfín de notables artistas de blues local que mantienen las banderas del género en lo alto del mundo. En esta oportunidad repasaremos algunas de las ediciones de este 2017 para que la comunidad blusera pueda ampliar su carpeta de grandes referentes del género en nuestro país.

Guitarristas de elite: Federico Verteramo y Daniel Devita
Entre los guitarristas de la nueva generación hay dos que, si bien son jóvenes, ya cuentan con extensas carreras y se están abriendo paso en Europa: Federico Verteramo, quien editó su debut Verteramo Trio; y Daniel Devita, quien se animó a publicar un disco de descarga gratuita, Third World Guitars, junto a invitados latinoamericanos (de ahí el título). Estos son dos trabajos excelentes que se componen de clásicos, de variados sub estilos, y que hacen honor a la más exquisita técnica e interpretación de la guitarra blues en el país.
Con más años de recorrido y un lugar ya ganado en la escena local, Matías Cipiliano junto a la Dynamo y Nacho Ladisa, con pocas semanas de diferencia, presentaron sus respectivos Plug & Go (producido por Daniel Devita) y Un mundo que Romper (Julio Fabiani). Cipiliano recorre algunos clásicos del género acompañado de una extraordinaria banda que no hace más que destacar las mil y una sutilezas y genialidades del guitarrista. Ladisa, a diferencia de su disco anterior, incursiona siempre con un sonido de blues tradicional, con temas propios en español. El resultado es excelente y compone –junto a una banda de jóvenes músicos- uno de los mejores trabajos del año. Los dos dan muestras de cómo el crecimiento de ambos, no se detiene y cuán importantes pueden ser sus aportes para que las nuevas generaciones se reflejen en ellos.

La vieja y la nueva guardia: El Club del Jump, Vieja Estación y Dallas-Ponce
Vieja Estación es una de las bandas favoritas -casi de culto- dentro de la escena del blues local. Soltando la carga es su cuarto disco y, una vez más, lograron superarse hasta alcanzar un resultado asombroso tanto en lo instrumental como en lo poético. Es de los pocos grupos que supo construir una identidad tan marcada que hoy es todo un sello del blues argentino. Cuando Marcelo Ponce y Viviana Dallas comenzaron sus carreras, ninguno de los artistas reseñados en este artículo había aún comenzado su camino. Por lo tanto, estamos ante dos de los principales referentes del country blues local. Con 30 años en la ruta, Ponce-Dallas acaban de sacar por Epsa Music, un nuevo trabajo Afroamerican Music Artists-volumen 1, una excelente recopilación que encuentra al dúo en la parte instrumental y vocal, pero con el generoso agregado, en cada tema, de un invitado (alumnos, colegas, etc) con quienes recorren desde el gospel hasta el r & b. Desde las baladas hasta el auténtico blues rural. Una gran colección de canciones que confirma la vigencia y la excelencia productiva del veterano dúo.
Del nuevo disco del Club del Jump, Checkmate, uno de los primeros de este 2017 (editado en marzo), alcanzaría con decir a modo de síntesis, que es un álbum de nivel internacional. Tanto los covers como los temas propios están ensamblados a la perfección. No hay baches en el sonido, en las rítmicas ni en los arreglos. La banda liderada por Martín Burguez, hoy convertida en una de las principales de la escena, confirma, en este trabajo, que la nueva guardia del blues tiene su nuevo candidato a quedarse con el cetro.


El auge del blues femenino
También 2017 es un año con notables lanzamientos discográficos femeninos. Southbound, una banda formada por compañeros de la Escuela de Blues tiene a Alejandra Gallo como cantante y seleccionadora del repertorio. Es curioso cómo, pese a la juventud del grupo, encaran con profundo respeto la obra de algunos artistas inexplorados del R&B que bordea los años 40 y 50, que Gallo canta de manera muy sentida y que incluyen en éste, su álbum debut, Dynamite.
Andrea Díaz lanzó, en enero, y desde el mismísimo corazón del Mississippi, vía descarga digital, su primer disco Between two Worlds. Pese a su corta carrera, parece ya toda una experimentada de los escenarios y esta obra es, apenas, una síntesis de todas las notables bondades vocales e interpretativas que la cantante es capaz de exponer. Desde el country blues al gospel. Del soul al r & b, cada tema es una explosión de emociones y un viaje a los sinfines de las música afroamericana como sólo ella es capaz de lograr.
Florencia Andrada demostró con su segundo disco A pesar de la tormenta que no tiene techo. Una obra maestra que la sitúa como la referente natural, por estudio, dedicación y resultado, del soul en español. El aplomo y los recursos vocales son notables. La poesía y las melodías pueden resultar sencillas, pero no lo son: están llenas de riquezas melódicas y poéticas dentro de otro disco producido por el criterioso Julio Fabiani, que de principio a fin no tiene desperdicio.

No solo cuarteto
Desde Córdoba, los Alligators Son’s editaron Blue Possum, quizá el disco más extraño y potente del año. El grupo se dedica a explorar un estilo conocido como hill country blues: el cuasi monotónico e hipotónico repertorio de las colinas del norte del Mississippi. La solidez del trío, a través de un sonido crudo y penetrante, conforma una obra imposible de eludir.

Hay otros trabajos, desde ya, y muchos en camino. Algunos nombres como Soledad Cabrera, Leo Parra Castillo o Brian Zditowski, están en pleno proceso o, al momento de salir este artículo ya vieron la luz y estrenaron los suyos. Pero, lo importante, más allá de la lista de artistas en sí, es que la producción local, durante este 2017, no sólo mantiene sus niveles de producción sino que continúa expandiendo, y profundizando, los sub estilos del blues y demostrando el gran conocimiento tanto de músicos como de los productores especializados y de muchos de los seguidores.