El camino del músico es una ruta larga y ventosa, y solo los que la conquistan permanecen en el recuerdo colectivo.

Si complicado es llegar a la cima, más lo es ser hijo de quien logró la hazaña. Los descendientes de estos grandes músicos tienen una tarea doblemente complicada, y son muchos los que quedan a medio camino, sin lograr despegarse de la sombra de sus padres y hacer su propio arado. Este es un mérito que pocos lograron y acá te los mostramos:

Sean Taro Ono Lennon

Si hablamos de pesadas herencias, este músico debe convivir con uno de los fantasmas más grandes de la historia del rock. Hijo de Yoko Ono y de John Lennon, lidió con una carrera plagada de proyectos los cuales, casi instintivamente, los medios tendían a compararlos con The Beatles -una ridiculez- y así pasaron al olvido grupos como: IMA, Butter 08The Ghost of a Saber Tooth Tiger, sin obtener su carrera solista grandes apariciones en las primeras planas. Este músico de mediana edad parece haber desembarcado en un puerto que lo hará llegar al lugar donde merece estar -lejos de la sombra de su padre. The Claypool Lennon Delirium lanzó su primer disco titulado Monolith of Phobos este año (¿no lo escuchaste aún? convencete leyendo esta reseña), el cual representa la colisión de dos mundos: el de Les Claypool (bajista de Primus) y el de Sean Lennon. A este último, el lugar que ocupa le sienta cómodo; merece ser escuchado y esperemos que nos deje más material como este:

Dante Spinetta

Imitar la indómita luz del Flaco es casi tan difícil como crear en nuestro país un género nuevo; pero Dante lo logró hacer. Iniciando su carrera a los tiernos 15 años, junto a su socio de rimas Emmanuel Horvilleur fundó Illya Kuryaki and the Valderramas, trayendo a nuestras tierras las primeras pinceladas del rap con letras pegajozas e inolvidables. Dante logró no solo despegarse de la carrera de su padre, sino también consolidarse como un referente por sus arreglos, su calidad y gusto a la hora componer música. Cuando se habla de Spinetta, se pregunta: ¿Cúal de los dos?. Su carrera como solista, en el largo impasse de Los Kuryakis, no tomó el vuelo esperado aunque sí le permitió madurar y afianzar su estilo -hasta hace poco tiempo- único. Indudablemente la inspiración y las ganas de trabajar en conjunto volvieron y lograron el regreso de la dupla Spinetta-Horvilleur, en el año 2011. Si dudas de estas afirmaciones, escucha esto:

Diego Arnedo

Ser hijo de un chalchalero no es lo mismo que serlo de un Rolling Stone. El padre: un músico muy importante del folcklore, creador de grandes himnos y guitarrista que influyó a Mercedes Sosa y a las nuevas generaciones del género. El hijo: considerado el mejor bajista del país, parte de una de las bandas más notables del rock argentino en los ochenta -Sumo- y, posterior a la separación de la mítica agrupación, creador de Divididos tras juntarse con su «hermano», compañero de ex banda, vecino y socio, Ricardo Mollo. ¿Qué más se puede decir que no sepamos? Ah, sí: En el nombre del padre y del hijo….

Albert Hammond Jr.

Este es uno de los pocos casos en que el hijo trasendió mucho más que el padre. Albert Hammond (padre) es un cantautor inglés, criado en Gibraltar -de aquí las influencias españolas en su música- que saltó a la fama a través de la canción ‘It never rains in California’, clásico del año 1972. Si bien lleva más de 40 años en la industria musical, su talento nunca llegó nuestras latitudes, exceptuando la canción ‘Creep’ -sí,  le ganó un juicio por plagio a Radiohead. De su sangre nació un músico que transformó generaciones musicales: Albert Hammond Jr., uno de los creadores de The Strokes -una de las bandas más influyentes de esta última época. Con composiciones musicales multiformes, entre teclados, guitarras y arreglos reconocibles desde la primera hasta la última nota, es creador de un estilo único lo cual hace que, junto a Julian Casablancas, siga haciendo historia en la esfera musical.

Javier Malosetti

Si tu viejo es de los músicos de jazz más importantes de nuestro país -junto al Gato Barbieri-, seguramente tu carrera será más empinada de lo querrías. Walter Malosetti es el creador de la primera escuela de jazz en el país (Escuela Superior de Guitarra y Jazz), donde educó en su disciplina a muchos músicos, entre ellos, a su hijo. Javier es un monstruo: capaz de tocar batería, bajo, guitarra y además cantar; en otras palabras, un hombre-banda. Siendo baterista en sus inicios, mutó al bajo donde se desarrolló con creces. Logró llevar el jazz a generaciones que eran ajenas al estilo. Componiendo gran parte de su carrera con el bajo en las manos, se convirtió en uno de los músicos más solicitados del país, logrando de esta manera formar parte de la banda estable del Flaco Spinetta durante ocho años. Un mago de la música.

Pensar en quienes logran atravesar las críticas, crear, componer y transgredir, es afirmar que al futuro nadie lo tiene asegurado, como también que los fanáticos son extremadamente demandantes, hasta crueles -al igual que el aparato mediático a su alrededor. Hay que galardonar la respuesta de estos músicos a estas exigencias, ya que todos ellos nos llevan -siempre- y hacen vibrar en inéditas direcciones musicales.