2018 fue un año que nos dejó muy contentos en términos exclusivamente musicales, por lo que el medallero de este año requirió decisiones muy difíciles. Así es que premiamos a los discos que pasaron por las reseñas de ROCKOMOTORA.

*Reglas: compiten solo los discos que hayan sido reseñados en la sección, cerrando la inscripción con Firepower de Judas Priest. Así que álbumes reseñados posteriormente, aunque se hayan lanzado en diciembre, no entrarán en la competencia hasta 2019; lo mismo sucederá con lanzamientos que no integraron la sección, como Discutible (Babasonicos), Simulation Theory (Muse), Cargar La Suerte (Andrés Calamaro) o Prequelle (Ghost), entre otros.

|TAPA DEL AÑO|

En tiempos de inmediatez y sobreexposición de bandas en distintas plataformas, el arte visual de un disco juega más que nunca un papel importantísimo para sentirse atraído hacia él. Esta labor, a veces menospreciada, merece su premiación.

 

Bronce: The Voidz – Virtue
Si no rankeó más alto, es porque el motivo de la tapa no fue creado para el disco, sino extraído de una obra de Felipe Pantone. De todas maneras, bien elegido, porque resume perfectamente el guiso estilístico del álbum: un futuro calidad VHS que aturde los sentidos.

 

Plata: Judas Priest – Firepower
Una tapa que avisa de antemano qué va a sonar cuando le demos play, con un dibujo épico y apocalíptico. Para quedarse mirándolo y colgarlo en un poster.

 

 

Oro: Marilina Bertoldi – Prender un Fuego
Esta tapa ya incineró un disco en medio de la calle. Potente y con una idea provocadora que incentiva al espectador a crear su propio subtexto sobre un posible significado; y muchas otras virtudes que te hacen sentir obligado a escucharlo.

 

Descalificación: Fantastic Negrito – Please Don’t Be Dead
No quiero spoilear nada, pero este discazo tiene una imagen que, por más conceptualización que tenga, no nos invita a escucharlo. Por algo la versión deluxe usa una foto más tradicional.

 

|HALLAZGO DEL AÑO|

Estos son los artistas que sabés que tu vecino no conoce y que podés habértelos cruzado casi por casualidad, pero que hoy se volvieron parte de tu discografía favorita. ¡Y qué lindo! son todos argentinos esta vez.

 

Bronce: Las sombras – Crudo
La música de estos muchachos de La Pampa logra paisajes nocturnos y volados, ejerciendo la vieja escuela del rock nacional con identidad del 2018. Más rockero que su debut, entusiasma y promete mucho para lo que viene, sin dejar de disfrutar del hoy.

 

Plata: Mustafunk – Culo
Un disco joven y lleno de energía, con 19 tracks que promedian por debajo de los 3 minutos, en un viaje vertiginoso con un formato nuevo para la banda, incluso desde la línea editorial: combativa y más humorística que antes. No creemos que sea una reinvención, pero el verdadero hallazgo es que Mustafunk demuestra que no tiene miedo a probar cosas nuevas y que si pestañeamos, nos perdemos algo nuevo.

 

Oro: Perras on The Beach – Flow de Cuyo
Un disco que increpa y provoca, con paisajes urbanos y actuales, poniéndole picante y hip hop al indie actual con una frontalidad que incomoda. Si fueran canadienses en lugar de mendocinos, serían sensación mundial. Los muchachos apenas están llegando a los 21 años de edad y su segundo disco demuestra un crecimiento increíble con respecto a su debut. Perras tiene todo para llevarse puesta la escena; bah, Flow de Cuyo ya lo tiene todo, pero ¿qué radio va a pasar una canción que diga Si querés aprender/no vayas a la escuela /porque no hay internet? Y es por eso que hay que bancarlos a full.

 

|FIASCO DEL AÑO|

Aquellos discos que generaron expectativa en nuestros corazones, en los cuales depositamos nuestra esperanza y –a pesar de la prensa- no han dudado en decepcionarnos. Por suerte, este año hemos tenido pocos.

 

Bronce: Lenny Kravitz – Raise Vibration
Para ser honestos ¿esperamos algo de Lenny en el día a día? Pero 2018 fue distinto, ya que su presencia se había confirmado para el Lollapalooza, por lo que se asume que Raise Vibration va a ocupar al menos un tercio del setlist. Esperemos que no, a menos que les gusten las siestas; porque a cada tema le sobran, como mínimo, 3 minutos.

 

Plata: A Perfect Circle – Eat The Elephant
Una reunión sorpresa 14 años después de su último trabajo, genera expectativas. Hay algo que no termina de convencer en su musicalidad que parece golpear una nostalgia rancia. No es que esté necesariamente mal, pero lo que hacen en Eat the Elephant es, al menos, insustancial. Aunque es más complicado que eso y está explicado en la reseña original, que invitamos a leer antes de que lluevan los tomatazos.

 

Oro: Guns n’ Roses – Appetite For Destruction, Lock n’ Loaded Edition
La reedición de uno de los discos más importantes de rock de los últimos tiempos prometía 46 tracks inéditos para una inmersión completa y finalmente ver como fue la cocina, el backstage, los outtakes y más de un clás—-ah, solo trae ensayos y versiones acústicas.
Que desperdicio. Welcome to the fiasco, baby.

 

|VIEJO PIOLA DEL AÑO|

Nos guste o no, el rock empieza a sonar en los geriátricos y los rockeros empiezan a poblarlos.  Eso no quiere decir que esté todo perdido: al contrario, el rock permite estirar la juventud y mezclarla con la experienca. O más simple, algunos históricos dieron cátedra en 2018.

Bronce: Indio Solari y los Fundamentalistas del Aire Acondicionado – El ruiseñor, el amor y la muerte
Uno de los discos más accesibles de su carrera, con canciones simples y sabor nostálgico. Una buena obra con escenografía de réquiem que, como siempre, deja lugar a la interpretación. El Indio sigue estando.

 

Plata: Paul McCartney – Egypt Station
Paul no se reinventó ni hizo un disco que se destaque en su increíble discografía. Pero Egypt Station es uno de los más entretenidos del 2018, que, excepto por una sola canción, demuestran que el ex-beatle tiene nafta para rato ¡Y encima lo trae nuevamente a Argentina!

 

Oro: Judas Priest – Firepower
Un disco que impone respeto. Los Judas cabalgan con el pecho en alto sacando uno de las placas más sólidas de sus últimos 20 años, con la banda en un momento increíble. ¿Jubilación? Las pelotas. Porque el metal no sabe de edades, estratos o locaciones. Judas es acero británico inoxidable: perdón si me pongo de pie.

 

|POLÉMICO DEL AÑO|

Cuando hay polémica sobre algo, significa que está vivo –siempre refiriéndonos a lo musical, claro-. Esto pasó con el rock y con muchos de sus discos nuevos. Aquí, los más destacados y, por supuesto, nuestra postura.

 

Bronce: The Voidz – Virtue
La polémica es interesante, porque no se entiende si Virtue se trata de un rejunte de estilos y recursos conscientes o un guiso donde tiraron todo lo que había en la heladera; un camino bacheado o una montaña rusa; una genialidad o un mamarracho. De todas maneras, el disco incomoda y sacude al oyente. Entonces, vale.

Plata: Greta Van Fleet – Anthem of the Peaceful Army
¡Le roban a Zeppelin! ¿Y? Pibes sub-23 que son exprimidos a más no poder por multinacionales que no les dan un productor mientras juegan a Plant y compañía despertaron el forobardo mundial. Pero no nos parece mal que las nuevas generaciones jueguen a eso y que pueblen los antros rockeros con música de ese estilo en lugar de bandas tributo. Aguante el rock bien hecho.
Además, es todo marketing: ¿por qué nadie anda criticando a otros discos como Holy Doom de Demob Happy, Delusions de The Blackwater Fever por robarle a Queens of the stone age? Porque no son de una multinacional.

 

Oro: Arctic Monkeys – Tranquility Base Hotel & Casino
Alex Turner cambió la guitarra por un piano y todo el mundo perdió la cabeza. Es cierto que alguien podía shockearse por el cambio a un estilo más cancionero lounge de la banda, pero también es cierto que se trata de una banda en constante renovación que venía asomando esta faceta. Lo loco es que pasa el tiempo y el disco va sonando cada vez un poquito mejor y la gente se va calmando… aunque veremos cómo reaccionan con el setlist que traigan al Lollapalooza. Leé lo que nos contó al respecto.

 

|CANCIÓN DEL AÑO|

¿Notaste que en la parte inferior de las reseñas siempre hacemos mención a las canciones destacadas del álbum para que las escuches?  Aquí las mejores del año, en una dificilísima categoría –más de 100 canciones que podés escuchar en esta recopilación– ya que hasta el peor disco puede tener una canción grandiosa.

Bronce: “Middle of Nowhere”, Stone Temple Pilots (Stone Temple Pilots)
Los Stone Temple Pilots regresan con Jeff Gutt en la voz y tienen el deber de convencer al mundo de que todo va a estar bien. ¿La solución? Arrancar el disco con este rocanrol demoledor capaz de despertar un muerto. O dos.

Plata: “Question of faith”, Black Rebel Motorcycle Club (Wrong creatures)
La banda pone todo su oficio hipnótico al servicio de esta canción, llena de guitarras para encontrar con auriculares que se entrelazan entre sí hasta formar un vórtice oscuro que crece lentamente, al cual caemos con gusto.

Oro: “Nameless, Faceless”, Courtney Barnett (Tell me how you really feel)
La muchacha que está cacheteando al indie tiene en su nuevo disco una canción fantástica donde canta con desparpajo sobre un tema oscuro, en tono irónico, con referencias a Nirvana y un estribillo pegadizo que demuestra que la guitarra eléctrica todavía tiene mucho para dar. ¿Qué más le podemos pedir?

 

|DISCO DEL AÑO|

Un año con discos de primer nivel, dificultó mucho la elección de 3 que se destacaran sobre el resto. Pero nos pusimos firmes y pudimos resolverlos.

 

Bronce: Eels – The Deconstruction
Un disco conceptual sobre un tema del que muchos hablan y no necesariamente comprenden. Lleno de canciones fantásticas y sensibles, el regreso de Eels es triunfal y el disco es una entidad en sí misma que vale la pena recorrer para dejarse inspirar.

 

 

Plata: Jack White – Boarding Reach House
Jack está en la cima de su carrera y bien podría poner piloto automático y seguir facturando. Sucede que es uno de los grandes porque justamente no hace esas cosas. Lo que sí hace es lanzar un disco experimental, novedoso con sabor a 90’s, donde intenta generar una nueva criatura rítmica y estilística sin jamás perder el espíritu de canción del cual se nutrió toda su vida. Aprovechemos que somos contemporáneos.

 

Oro: Fantastic Negrito – Please Don’t Be Dead
Aplauso de pie para un disco impecable al que no se le puede pedir nada más.
Buen gusto, crudeza, compromiso y todo lo que un artista puede darnos condensado en un álbum sin puntos bajos que combina orgánicamente distintas vertientes de la música negra consiguiendo un estilo sólido, explosivo y consagratorio que te lleva a donde quiere tocando siempre alguna fibra emocional. La música es algo así. Y, para colmo, cada vez que lo volvés a escuchar suena mejor. ¡Aleluya hermanos!