Living Colour regresó al país para presentar su último trabajo de estudio y Juli Melone estuvo ahí para registrarlo: más música que show, de parte de una banda que siempre está en su mejor momento y para un público que fue, por sobre todas las cosas, a escuchar.

Fotos cortesía de: Mariano GarcíaPhotosniper

La previa

Gracias a Dios, Living Colour volvió a la Argentina. Esta vez presentando Shade, que para ROCKOMOTORA fue el mejor disco del año 2017 y del cual pudimos hablar en exclusiva con su cantante Corey Glover:

Exclusivo | Entrevista a Corey Glover de Living Colour

#Exclusivo | Entrevistamos a Corey Glover, cantante de Living Colour una de las mejores bandas de la actualidad, sin el reconocimiento merecido. Corey: "No vamos a hacer otra canción pegadiza sobre políticos"#UnMedioLibreDeHumo #LibresDeHumo

Posted by ROCKOMOTORA on Friday, March 9, 2018

Las expectativas, altas como siempre, en un gran momento de la banda… como siempre.

El soporte

Ocho en punto arrancó Habeas Pornus con su hard rock ochentero, descripción inevitable tomando en cuenta que arrancaron con una gran versión de ‘Maniac’. Agitaron por media hora en un show muy entretenido y rockero.

Foto: Mariano García – Photosniper

El público

Vimos un Groove atestado con localidades agotadas. Audiencia puntual, que para el inicio de Habeas Pornus ya había entrado casi en su totalidad con todas las buenas ubicaciones ocupadas. Las edades rondaban los 40 con nobles excepciones, como los veintilargueros que poguearon y los niños que iban dispuestos a ser educados.

Foto: Mariano García – Photosniper

El crack

Un nene de poco más de 10 años estaba atento mirando el escenario, apoyado en la barra de la sección de arriba. Cuando finalmente la banda ingresó y Vernon Reid empezó a tocar la guitarra, lo señaló y dijo a su papá: “¡es el de Rage!”, refiriéndose a Tom Morello. La tenía clarísima: solo falta ubicar quién es el maestro y quién el alumno.

Foto: Mariano García – Photosniper

El consejo

Jamás nos cansaremos de aclararlo: si vas a grabar un recital con el celular, desactivá la luz del flash. No solo vas a grabarlo mejor, sino que evitás iluminar los hombros de la gente que tenés delante, lo cual es anticlimático para vos y el resto. Ya ni cuestionamos el hecho de grabarlo.

Foto: Mariano García – Photosniper

El cantito

Si bien hubo “olé olé olé” para la banda y Corey (a la hora de vitorear a Doug Wimbish, el público no se puso de acuerdo en qué cantar), más algún que otro canto, llamó la atención lo ocurrido en la previa.

La gente comenzó con aquel cantito que no mencionaremos para evitar que nos manden con licencia médica como a Calabrese de Cocineros Argentinos, lo cual se sintió, en primera instancia, raro porque poco tenía que ver con lo que ocurría, que era el ínterin entre bandas. Sin embargo, durante el show, Living Colour reprodujo una grabación con la voz de Donald Trump y pidió al público que lo abuchee, entonces todo tuvo más sentido.

Foto: Mariano García – Photosniper

La puesta

El sonido y las luces arrancaron algo abúlicos y desincronizados. Después, como todo, se fue acomodando, aunque las luces tardaron más y el sonido flaqueó sobre el final. Igualmente, hay que admitir que Living Colour es una banda que desacomoda continuamente y exige destreza en las perillas. Pero no colaboró con generar clímax al inicio, cuya tríada de canciones desplegó la mayor cantidad de show físico de la banda.

Los fotógrafos seguramente expulsaron algún improperio en la post-producción debido al brillo del chaleco de Corey y la opacidad que lo rodeaba con el juego de luces azules y blancas que atacaban sin patrón predecible.

Foto: Mariano García – Photosniper

Will Calhoun paso una noche incómoda en la batería: el stage (plomo, para los amigos) de batería aparecía constantemente a arreglar y acomodar cosas en su espacio. En algún momento de su solo, la guitarra de Vernon, solitaria y apoyada en su pie, comenzó a acoplar y tapar a la batería. Sin embargo, nada pudo detenerlo y continuó sin vacilar.

Foto: Mariano garcía – Photosniper

La banda

Cualquiera de los miembros de la banda podría ser el protagonista principal de Living Colour. Los cuatro son de los mejores en lo que hacen y además tocan juntos. Y viendo como suenan después de tantos años e inquietudes, te das cuenta de que la reunión de los Guns ‘n’ Roses solo se sostiene por factores nostálgicos.

Foto: Mariano garcía – Photosniper

Pero la voz es la estrella de cualquier banda. Entonces Corey Glover roba el escenario. Reconocido por ROCKOMOTORA como uno de los cantantes más subvalorados en actividad, tiene la voz cada vez mejor. Resultó gracioso que en los primeros momentos, cuando el sonido aún se estaba ajustando, la voz estaba baja pero se escuchaba. En esa especie de ilusión auditiva que se generó, parecía que el micrófono estaba apagado y su voz realmente podía sonar por encima de los instrumentos enchufados. Así de bueno es. Y tuvo para desquitarse la intro de ‘Open letter (to a landlord)’, demostrando todas sus virtudes juntas en un solo de voz.

Foto: Mariano García – Photosniper

Wimbish también tuvo su solo con loops y pedales de sonidos whammy, cual Paco de Lucía del hard-rock tocando con los dientes en ‘Swirl’.

Foto: Mariano García – Photosniper

Pero quedo opacado por Calhoun, quien después de hacer su solo de batería “rockero” cual trámite, acudió a su carrera solista para ejecutar una máquina electrónica que reaccionaba melódicamente a los golpes de palillos con pistas y loops; a lo que sumó otro instrumento indescriptible: un theremin que funcionaba como una lira percusiva.

Foto: Mariano García – Photosniper

Vernon Reid no necesitó su unipersonal, porque todas las canciones estaban inundadas por su pared de riffs y un virtuosismo que deja a Malmsteen en la categoría de payaso.

Foto: Mariano García – Photosniper

El show

Los tipos son muy buenos. No, perdón: son excelentes. Más allá del inicio movedizo que tuvieron, luego hubo paz física en el escenario hasta la llegada del solo de Wimbish. Lo cual está bien, porque el público de Living, por más pogo y bardo que asome, es un público que escucha: la historia pasa por la música más que por el show.

Probablemente lo mejor sucedió después de ‘Swirl’, donde el descanso tras bambalinas de la banda les renovó energías haciendo que lleguen con otra actitud al escenario. La seguidilla criminal desde ‘Glamour boys’ hasta el solo de Will tuvo gran recepción de la gente, siendo los temas más intensos ‘Elvis is dead’ y ‘Time’s up’, con la banda notoriamente feliz; ‘Memories can’t wait’ bajó los decibeles y mostró la mejor cara instrumental del grupo; y ‘Cult of personality’, la canción que los transforma en superhéroes, aún posee una magia única.

Foto: Mariano garcía – Photosniper

Los tipos todavía disfrutan lo que hacen.

 

La lista

Vieja fórmula: armar la lista con Vivid+Time’s up+Último disco y luego rellenar con lo demás.

Vale aclarar que, a diferencia del show el día anterior en San Pablo, agregaron sabiamente ‘Come on’ y ‘Elvis is dead’, en un show de exactas dos horas de duración.

1. Preachin’ Blues (con intro de ‘Who’s That’)
2. Middle Man
3. Desperate People
4. Funny Vibe
5. Freedom of Expression (F.O.X.)
6. Wall
7. Memories Can’t Wait
8. Ignorance Is Bliss
9. Who Shot Ya?
10. Come On
11. Open Letter (To a Landlord)
12. Swirl (solo de Doug Wimbish)
13. Glamour Boys
14. Love Rears Its Ugly Head
15. Elvis Is Dead (con ‘Hound Dog’ en el medio)
16. Type (con ‘Police and Thieves’ en el medio)
17. Cult of Personality
18. Time’s Up (con ‘Get Up (I Feel Like Being a) Sex Machine’ en el medio)
19. Solo de batería de Will Calhoun
20. Rock and Roll/What’s Your Favorite Color? (ThemeSong)

 

El aplauso

La intro de ‘Open letter (to a landlord)’, incluso antes de que Corey despliegue su solo, fue por lejos el momento más aplaudido de la noche.

Foto: Mariano garcía – Photosniper


La reflexión

Qué quilombo hubieran hecho estos muchachos en el Lollapalooza…