Siempre es bueno recordar el principio del principio. En un comienzo fue el Blues y nada más que el Blues. Cuando un personaje tan excéntrico como Jack White nos refresca la memoria y nos voltea de un cachetazo, es difícil levantarse.

Su último disco Lazaretto lo terminó de instalar en un lugar de respeto tanto para el público, como para sus colegas.

Jack White irradia. Gira por el mundo, toca, sigue brillando. Argentina y el Lollapalloza lo recibieron como la celebridad que hoy es, lugar merecidamente logrado, aunque no fuera él quien cerrara el primer día del festival.

Todos querían ver a este guitarrista que está copando las tapas de las mejores revistas de música alrededor del mundo.

La previa estaba en manos de Robert Plant que le abrió la mandíbula a todos los que lo miraban de abajo y les llenó la boca de rock. Desde el escenario dos presentó al ex White Stripes amablemente: «ahora se viene el show de mi amigo Jack White». Plant ya había arrasado con su voz y su música, era hora de que todos se movieran al primer escenario.

El rompemelodias no se hizo esperar. Es uno de los pocos seres humanos del planeta que pueden lucir tiradores y bombín y aun así destilar glamour.

Salió con las guitarras afinadas y los dientes afilados. No dudó, aunque se comenta que es el único que sabe el orden del set list para generar tensión y expectativa entre sus músicos. Sea como sea nada parecía estar en manos del azar.

Jack puede defender su último disco y su carrera como el monarca en el que se está convirtiendo. No hace falta ser vidente para darse cuenta que el show se tornaba inolvidable. La energía casi magnética que se generó con la audiencia solo fue interrumpida para que este hombre (que parece un personaje de Tim Burton) escupa sus palabras frenéticamente entre tema y tema: «Buenos Aires es mi ciudad preferida en Sudamérica para tocar». Metió un bocado rápido y sin sonrisas.

Hubo un violín femenino en escena, una batería que lo miró de costado, un teclado en el que White se sentó de a ratos y un contrabajo cromado que se dejó pellizcar.

Las guitarras desfilaron incansables y hasta fueron protagonistas en varios momentos. Los asistentes arriba del escenario iban y venían lookeados a lo Jack White, levantaron del stage micrófonos y platillos, les dieron vida con un enchufe a cada guitarra que colgaba de Jack. Fueron casi magos, porque él ni siquiera los percibió.

Solo algunas melodías se escucharon, baladas, pocas. Un caso fue ´Would you fight for my love?´ que mezcló dolor y oscuridad. Todo lo demas fue innovación, audacia y rotura de esquemas. El chillido de cada una de sus guitarras, ya es una marca registrada, un señor con estilo. No hubo solos interminables. Se lució y dejó lucir. No presumió, pero fue consciente de que tenía al público en la palma de su mano. Para seguir demostrando genialidad con perfil bajo (y como nobleza obliga) invitó a Robert Plant que lo miraba desde afuera, a cantar ‘The lemon song’ de Led Zeppelin, por si algún exigente se había quedado con las ganas de más. Nadie podía reclamar nada. El visto bueno lo dio un público por demás heterogéneo.

Las críticas que queden para otros que no supieron respaldar sus obras en vivo. Aquí lo más importante fue el minuto a minuto de un show que tapó con creces cualquier bache organizacional que haya tenido el Lollapalooza en Argentina.

Jack White defendió su trono con humildad. La única soberbia se escuchó en los punteos que regaló. Ahora sí, las melodías fueron rotas y en Buenos Aires el ruido retumbó por todos lados, con Blues, Rock and Roll y un ingrediente que solo tienen los que vienen a cambiar las cosas.

Setlist

Just One Drink
Dead Leaves and the Dirty Ground
High Ball Stepper
Broken Boy Soldier
Lazaretto
Baby Blue
Hotel Yorba
Temporary Ground
Weep Themselves to Sleep
Cannon / John the Revelator
Three Women
Blunderbuss
We’re Going to Be Friends
I’m Slowly Turning Into You
Would You Fight for My Love?
Power of My Love (Elvis Presley)

Bis:

The Lemon Song
Ball and Biscuit
Sixteen Saltines
Steady, As She Goes
Little BirdThe White Stripes
Seven Nation Army