El productor de los Strokes y Regina Spektor charló durante su última visita a nuestro país con Claudio Kleiman sobre su trayectoria como músico y productor, sus gustos e influencias y su filosofía del sonido, incluyendo imperdibles anécdotas que arrojan también reflexiones profundas acerca del trabajo creativo. Ah, ¡y encima nos armó una playlist!

Músico versátil y trotamundos, videasta y fotógrafo, Gordon Rahael tiene una carrera que abarca cuatro décadas, trabajando con músicos de las más diversas geografías, desde Sudáfrica hasta México . Su recorrido abarca las principales capitales musicales del mundo, incluyendo Seattle, New York, Londres y Berlín, donde reside actualmente. En ese mapa no podía faltar Buenos Aires, donde se ha convertido en asiduo visitante desde hace ya casi 10 años. Su nueva visita lo tiene, como es habitual, desplegando múltiples actividades, que incluyen la presentación de su nuevo álbum solista, Sleep On The Radio, y la producción del segundo álbum de Rocco Posca, a quien augura un futuro brillante.
 

– En los 80 trabajaste en Seattle, antes de que el movimiento grunge se hiciera popular ¿Cómo recordás esa época? ¿Te imaginabas que Seattle se iba a convertir en una de las capitales musicales del mundo?
– A fines de los 70 y principios de los 80 ya había varias bandas muy interesantes y únicas tocando shows en Seattle. Había un club legendario llamado The Bird que estuvo abierto durante un corto periodo, y la influencia de las bandas punk de New York y Gran Bretaña transformaron muy poderosamente la cultura y la creatividad de la juventud  en Seattle.
Algunas de las bandas de esa época fueron, por ejemplo, The Telepaths, Ze Whiz Kidz, The Feelings, The Lewd, y yo estaba en una llamada Clone. Era una escena relativamente pequeña de fans de la música punk y new wave, y no había muchos lugares para tocar nuestras canciones. La gente de esa subcultura vestía hermosamente, con trajes vintage de los años 40, peinados locos y montones de maquillaje. La mayor parte de Seattle parecía como un pueblo de pescadores,  o eran ingenieros trabajando para la Boeing, así que nuestro grupo de gente era bastante ridiculizado, perseguido, y a veces golpeado cuando caminábamos por las calles a la noche.

Además, para ser honesto, yo venía de una tradición de rock progresivo, con teclados y sintetizadores, así que mi propia música y mis propias bandas no eran superpopulares, precisamente. Fue una época muy excitante, y ya había un verdadero océano de genio musical creativo y sensibilidad poética en nuestra escena social.

Dos factores más entran en juego cuando hablamos de Seattle en esa época. En primer lugar, por entonces llovía todo el tiempo, y con esto quiero decir casi todos los días. Así que mantenerse adentro de las casas, y trabajar en música y arte era para los jóvenes una manera de conservar la cordura. En segundo lugar, hay dos gigantescas cadenas de montañas que rodean Seattle, las Cascades y las Olympics, y durante los 70 y hasta 1989, no había realmente bandas de Seattle que tuvieran contratos discográficos, o salieran de gira: era como si las montañas y la lluvia nos hubieran mantenido dentro de una extraña prisión, de la que nadie parecía ser capaz de escapar. Cuando leí que las primeras bandas (Tad y Mudhoney) iban a tocar en New York, y luego en Inglaterra (en 1989) me sentí totalmente shockeado, ya que ellos ahora estaban liderando el camino para salir de la prisión de Seattle por primera vez. Incluso nuestro héroe local, Jimi Hendrix –nacido y criado en Seattle- , tuvo que irse muy lejos para encontrar el éxito.

¿Cuál pensás que fue tu principal aporte a los Strokes, como productor?
– Cuando vinieron por primera vez a mi estudio, ellos me contaron que habían tenido malas experiencias tratando de grabar en estudios en New York. Me dijeron que los estudios se parecían más a consultorios esterilizados, donde estaban más interesados en grabar publicidades de comida para gatos, e impresionar a los ejecutivos, que a lugares creativos donde los artistas se pudieran sentir cómodos. Ellos también sentían que los ingenieros de grabación y productores actuaban un poco arrogantes, como sabelotodos que siempre pensaban que sabían más acerca de lo que la banda quería que la propia banda.

Mi estudio estaba construido y decorado por una familia de artistas y músicos, y tenía paredes de rojo y púrpura brillantes, así como falsa piel de leopardo envolviendo los baffles de sonido, ¡y parecía básicamente el atelier de un pintor opiómano! Yo tomé muy seriamente esta información que ellos me habían dado cuando estaba trabajando con los Strokes, y me esforcé para escuchar y comprender realmente lo que estaban buscando. Lo primero que me dijeron, en el 2000, fue: “lo que sea que están haciendo todos actualmente en lo que se refiere a la producción, ¡eso es lo que nosotros no queremos hacer!”. Lo segundo fue: “queremos sonar como si hicieras un viaje hacia el futuro y allí descubrieras una banda del pasado que realmente amás”. Pienso que fui capaz de mostrarles estas dos cosas, y ellos como mínimo estuvieron lo suficientemente felices como para querer grabar su próximo proyecto, que era su primer álbum propiamente dicho, Is This It (2001), conmigo. Y luego también el segundo ( Room On Fire, 2003).

– ¿Qué canción de los Strokes eligirías para una playlist?
– “Under control”, de Room On Fire. Podría haber dicho “Take it or leave it”, “New York City cops”, o también “Trying your luck”, ya que son todas experiencias increíbles en el mundo de la música, de las que estoy más que feliz. Pero “Under control” es para hoy, es el presente. Te voy a contar dos cosas sobre este tema. El sonido que escuchás en la grabación es exactamente como sonaba la banda cuando ellos la tocaron en el estudio. Hicimos muy poca cosa en la mezcla, y prácticamente no cambiamos nada del sonido original después de que la tocaron. La banda tocando todos juntos (sin Julian cantando), y cómo esas cuatro paredes del estudio TMF en Manhattan reaccionaron a esos sonidos ¡Es tan real, y a la vez suena en cuatro dimensiones para mí! De otro planeta. La segunda cosa es que Julian (Casablancas) se sentó a mi lado en la sala de control con auriculares y cantó esa canción muy cerca mío. Quedé realmente excitado e impresionado cuando lo escuché.

– ¿Cómo fue que llegaste a trabajar con Regina Spektor? ¿La  experiencia fue positiva?
– Luego de que This Is It fuera editado, tuve la oportunidad de mudarme a Londres. Durante mi primer año allí, 2002, grabé alrededor de 30 bandas, incluyendo The Libertines, y pasé por una época extraordinariamente divertida y excitante. Al final del año hice un plan para volver a New York y pasármela de fiesta durante todas las fechas de Navidad y Año Nuevo, y luego ir a Seattle a ver a mi familia. Realmente quería ir y divertirme después de todo el trabajo duro en Gran Bretaña durante ese año. Justo antes de que me fuera de Londres, mi amigo Alan Bezozi me llamó y dijo: “Gordon, cuando vengas a New York, ¿te gustaría producir una nueva artista que descubrí, que es muy talentosa y genial?”. Yo le dije ¡no no no, no quiero trabajar para nada, solo quiero ir a fiestas y divertirme durante tres semanas! Entonces él dijo, “bueno, deberías al menos conocerla, es una chica rusa de 23 años, que toca el piano y canta muy bien”.  Yo le dije OK, que iba a conocerla, pero que no iba a trabajar.

Así que fui a los estudios TMF, y estaba hablando con mi amigo Alan, cuando entró Regina. Lucía adorable y dulce y me dedicó una gran sonrisa mientras estrechaba mi mano. Yo pensé que parecía muy interesante, y le pregunté, “¿qué es lo que hacés?”. Ella sacó un palillo de batería de su cartera, empujó una silla de madera cerca del piano y se sentó. Empezó a golpear la silla con ese palillo muy rápido, mientras tocaba el piano con su mano izquierda, cantando unas letras muy extrañas que me hicieron acordar a Patti Smith, Joni Mitchell y los Mouldy Peaches, ¡todo eso mientras me miraba fijamente y sonreía! En un minuto comprendí que el mundo iba a amar a esa persona y su música. La canción era “Poor little rich boy”, y yo comencé a grabar esa canción inmediatamente luego de escucharla. Trabajamos durante una semana en cuatro canciones, para un EP que ella estaba planeando, y luego me fui a Seattle. Ambos queríamos grabar más y yo tenía un plan para el sonido de su álbum ya desde el principio, que era tomar una chica tocando el piano y cantando, y hacerlo sonar y sentir como si fuera un álbum punk. Ella también tenía un plan, que era tocar todo y cantar al mismo tiempo, ¡sin edición ni sobregrabaciones! Fue un tiempo genial, divertido e increíble, y produjo uno de los grandes álbumes de mi vida: Soviet kitsch (2004).

– Viniste varias veces a la Argentina ¿Cómo fueron los comienzos de esa relación? ¿Cuáles han sido algunas de las bandas que produjiste acá?
– Fui invitado en 2009 por Brian Iele, un gran músico, productor e ingeniero de mastering, de (el estudio) Santa Cecilia Sound, para venir a dar una conferencia en el BAFIM (Buenos Aires Feria Internacional de la Música), sobre “Guerrilla recording o cómo hacer discos sin un montón de  dinero”. A partir de eso, también organizó unos workshops para productores en Estudio El Pie, en los que yo grababa una banda, y 19 o 20 jóvenes productores miraban y hacían preguntas. Esos seminarios fueron realmente divertidos, y muy lindos.
Calendar fue la primera banda que grabé en Argentina, y ellos fueron lo suficientemente inteligentes como para conseguir que la Embajada de Estados Unidos aquí costeara mis pasajes de avión desde Berlín, como parte de un intercambio cultural. Luego, también di conferencias en la Universidad Católica y otra escuela de música. Calendar, La Nave De Oniro, La Nube Mágica, Paris Paris Musique, y Plástico fueron algunas de las muchas increíbles bandas y artistas con los que grabé acá.

El álbum que estoy grabando actualmente con Rocco Posca es uno de los discos que mejor suenan en los que yo he trabajado. Se ha formado un equipo increíble en el estudio y él es una leyenda del rock & roll en formación. Tiene la voz y las habilidades como compositor y guitarrista como para dejar una marca en la historia de la música.

Con Regina Spektor en 2004, gentileza del archivo personal de Raphael.

– Podrías elegir un par de canciones de bandas que produjiste en Argentina para la playlist?
– “Wolves”, del álbum Bombs Of Gold, de Calendar ¡Qué cantante, y qué poderosa emoción en esta canción! La grabamos en un enorme estudio en Villa Mercedes (Casa de la Música, en San Luis), que por ese entonces pertenecía a Sony. Luego “Codos”, de Plástico, de su álbum Almendra milk, que fue llamado así porque yo era vegano durante esa grabación, y siempre me quejaba de que no podía conseguir un café latte hecho con leche de almendra en la ciudad de General Rodríguez, donde estuvimos trabajando durante diez días ¡Es una gran canción, y tiene una gran atmósfera!

– Además de Argentina, has trabajado con muchas bandas hispanas en lugares como México, Perú, e incluso España ¿Porqué pensás que te llaman para trabajar con bandas de rock de Latinoamérica?
– Bueno, ¡en todo el mundo la gente ama los primeros dos álbumes de los Strokes! (risas) Así que bandas de Latinoamérica me llaman y quieren trabajar conmigo a causa de eso. La primera fue Fobia, en México DF. Ellos eran magníficos y la pasamos muy bien juntos. Luego, bandas argentinas empezaron a llamarme y una de ellas me llevó durante una pequeña gira en 2013, que abarcó México, Perú y Argentina. Ahora ya estoy en mi décimo viaje a Buenos Aires y he grabado 10 o 15 bandas durante todos estos años.

Sé que acá hay una gran tradición y cultura de música rock, música de guitarras y también muchos otros estilos. Y ahora también comprendo que más allá de eso, hay un increíble lazo de amistad, y sí, amor, que ha venido dándose entre los músicos argentinos y yo. Esta vez, se hace muy obvio, y tengo un sentimiento de humildad y agradecimiento por la cantidad de buenas vibraciones y oportunidades que me han sido dadas en este país. Ahora tengo una nueva e increíble banda aquí llamada The Wild Cards, que María Florencia (Silva, ex-Ovejas) armó para mí, con la que tocamos en La Confitería y Espacio 37, en CABA, y en Avellaneda y La Plata ¡Estamos rockeando en nuestro agresivo estilo New York-Seattle-Buenos Aires!

– ¿Cómo se originó tu nuevo disco solista, Sleep on the Radio, que grabaste con músicos argentinos?
Sleep On the Radio es una colección de las mejores canciones que he compuesto en toda mi vida. Algunas las compuse en Seattle en 1981, algunas en Londres en 2004, una es de mi nueva vida en Berlín, y dos en el estudio en el profundo sótano que tenía en mis épocas en el East Village de New York. En 2014 me quedé en Argentina durante 100 días y armé dos diferentes bandas de rock para tocar estas canciones. Ambas bandas están representadas en el álbum, y fueron grabadas en Estudio El Pie, y algunas canciones en el estudio de María Florencia, llamado Salas de la Flor. Luego grabé algunas voces en Estudio Panda y toqué piano y guitarra en los famosos estudios Ion, de Buenos Aires. El trabajo fundamental fue hecho en alrededor de una semana, ¡pero luego me llevó dos años en Berlín, Milán, y Bristol, Gran Bretaña, cantando, tocando mis sintetizadores, ¡y mezclando esta bestia! (risas)

Finalmente, en Marzo de 2018, fue lanzado en todo el mundo por un pequeño sello de Londres llamado Zero Hours. Estuve haciendo videos y promoción durante lo que va de 2018, incluyendo la primera gira europea de toda mi carrera, en Mayo.

– ¿Podés elegir un par de temas de Sleep on the Radio, e introducirlos?
– Podrían ser “Superstrong” y “Savage”, ambos son grandiosos retratos del interior de mi alma musical. “Savage” es una canción del espacio exterior acerca de una chica de otra dimensión que usa la telepatía para comunicar su amor. “Superstrong” soy yo tratando de ser Keith Richards y Mick Jagger al mismo tiempo ¡Un trabajo nada fácil!

– ¿Tu rol como productor ha cambiado mucho a través de los años?
– No, no realmente. La gente quiere que la tomen en serio, y yo siento que mi trabajo es dejarlos que prueben tantas de sus propias ideas como sea posible, así pueden aprender lo que les gusta, lo que funciona y lo que no para ellos. Y así  pueden tomar esa experiencia, y volverse ellos mismos mejores compositores, arregladores y productores. Es genial de esa manera, porque yo no tengo que hacer todo, y a la vez soy honesto, y los apoyo y los ayudo en sus propios procesos creativos.

– Como músico y productor, ¿como te manejás con el tema de lo analógico y lo digital?
– No soy para nada el mejor músico y el mejor cantante, pero tengo una energía y algunas historias y algunas ideas locas sobre sonidos y música que estoy prendido fuego para compartir! Esto ha sido cierto para mí desde que tenía 10 años. Como productor, tengo cierta magia que está más allá de mi capacidad como ingeniero y mi habilidad profesional. ¡La música y los sonidos parecen gustar de mí! Quizás es porque he entregado casi todo mi tiempo a la música durante toda mi vida. Yo me acerco a algunos instrumentos, o micrófonos en una habitación, y sonidos extraños, y cosas locas simplemente empiezan a suceder. He aprendido durante muchas décadas ya, como capturar climas, y espíritus y dimensiones ocultas con cintas y computadoras. Todo se trata de escuchar, y amar los sonidos, realmente.

¿Digital – análogo? Se trata de esto: dame un buen micrófono condenser alemán, un gran pre-amp análogo (Neve o API o SSL), un ruidoso y agresivo compresor análogo, una guitarra real, un sintetizador análogo, una habitación que suene bien , o que suene terrible (¿baño? ¿sótano?), un equipo de guitarra valvular que suene fuerte, algunos pedales de distorsión análogos, un baterista que la rompa, un cantante que, o bien se vuele la cabeza gritando, o te cante dulcemente para hacerte llorar, y yo puedo hacer grabaciones digitales en una computadora que suenen fabuloso cuando son tocadas como MP3, streaming, CD o lo que sea.

Eso es lo que me gusta, música humana, análoga, que puede ser grabada digitalmente en gran forma. También amo pasar mis viejos álbumes de los Rolling Stones, y discos de Hendrix, Zappa y Yes en vinilo. Eso me hace muy feliz.

La playlist de Gordon Raphael: una lista armada por él mismo a partir de sus influencias, producciones, temas nuevos y su propio trabajo solista:

  • Along comes Mary (The Association)
  • She’s in parties (Bauhaus)
  • Uncontrollable urge (Devo)
  • All along the watchtower (Jimi Hendrix)
  • Back in NYC (Genesis)
  • The choke (Skinny puppy)
  • John I’m only dancing (David Bowie)
  • Siberian Khatru (Yes)
  • Sharleena (Frank Zappa)
  • Eternities breath – Part 1 (The Mahavishnu Orchestra)
  • Jerusalem (Emerson, Lake & Palmer)
  • Poor little rich boy (Regina Spektor)
  • Under control (The Strokes)
  • Wolves (Calendar)
  • Codos (Plástico)
  • Turn me up (Ab-Soul feat. Kendrick Lamar)
  • Nikes (Frank Ocean)
  • Find your wings (Tyler, the Creator)
  • Superstrong (Gordon Raphael)