Spotify, esa aplicación de música en streaming que “no puede faltar en ningún smartphone” cumple nueve primaveras desde su lanzamiento, el 7 de octubre de 2008. Con más de 100 millones de usuarios activos, presencia en 58 países y más de 30 millones de usuarios de pagos, se configura como un gigante que impone su base de datos musical y configura el gusto del consumidor.

Valorado en más de 8.500 millones de dólares compite y le gana a empresas como Apple y su servicio de iTunes, Pandora o el mismísimo Amazon Music. Con la evolución de los años, la plataforma ha tenido que adaptarse al impulso de la redes sociales-, Facebook, Twitter,- inclusive ha habido hueco también para apostar por la fotografía, al comprar CrowdAlbum para que los usuarios puedan compartir fotos y vídeos de las actuaciones de sus artistas favoritos, y también ha anunciado el lanzamiento de series de producción propia. Hasta acá solo detalles; no es lo que realmente nos interesa cotejar en este momento.

Dentro de esta app son pocos los géneros musicales que lideran y se han convertido en “estándar” fuera y dentro de ella: el líder del streaming rítmico marca el paso a seguir y deja de lado a muchos artistas en sus charts, el cual está basado, de cierta forma, en oyentes pudientes. Spotify ha ratificado este año el éxito de su lista “Discover Weekly”, que ha superado los 5.000 millones de reproducciones y que se basa en los descubrimientos semanales adaptados a cada tipo de usuario y que se generan según sus gustos musicales. ¿Personalización al poder? Ponele, pero ¿qué posibilidades de descubrir te dan estos muchachos? Obviamente muchas, mientras que tu artista haya pagado por estar y ser descubierto… y de acá varios disparadores.
Lo que más nos importa dentro de esta problemática en ROCKOMOTORA es la siguiente cuestión: ¿se escucha rock en Spotify? ¿Hay un alcance masivo hacia todas las regiones de las cincuentiocho naciones alcanzadas por la app? ¿Influyen los estándares sociales a la ‘fabricación’ de los rankings Spotify?

Pero vamos de a poco, ¿Qué era lo primero? Si, uff. Para Spotify el rock parece mala palabra. Aún así no podemos echarle toda la culpa, ya que puede deberse también -dicen- a un fenómeno generacional; es decir, si trasladamos la lógica de la música streaming a los años setentas y en base a eso se configura un ranking seguramente Ed Sheeran no tendría la cantidad de oyentes necesarios para ser ranqueado, sino que reinarían algunos como AC/DC, Aerosmith, The Ramones o Led Zeppelin.
Ahora vamos a mostrarte los primeros diez artistas del Ranking Spotify, el cual esta armado en base a la cantidad de oyentes mensuales; veamos con qué nos encontramos.

1 –  Ed Sheeran (42 millones de oyentes mensuales)
2 –  The chainsmokers (37)
3 –  The weekend (37)
4 –  Drake (34)
5 –  Major Lazer (29)
6 –  Maroon 5 (29)
7 –  Rihana (26)
8 –  Bruno Mars (26)
9 –  Zayn (26)
10- Martin Garrix (25)
22- Coldplay, 29- Imagine Dragons, 84- Queen, 92- Red Hot Chilli Peppers, 114- The Beatles, 131- Green Day, 140- Guns ‘N Roses, 143- The Rolling Stones 155- Metallica, 181- The Killers, 186- Oasis, 251- Led Zeppelin, 379- Perl Jam, 394- The Black Keys (Deftones, The Pretty Reckless, Molotov, Blur y Kaiser Chiefs, entre otras, no califican para ingresar ranking).

Ahora, cabe aclarar que estos puestos o son estáticos, sino que muy por el contrario cambian abruptamente de manera cotidiana. Lo mismo sucede con el resto de los artistas, suben y bajan dependiendo la cantidad de oyentes que los escuchen por día (y, por lo tanto, de los lanzamientos que van dando a luz).
Vamos a otro detalle para el segundo asunto que queremos recalcar: Spotify llega a nuestro país en 2013 con 24 millones de usuarios activos y unos 6 millones de suscriptores pagos -no sé si recordarán esa “tediosa” limitación de 20 horas de música mensuales en su versión gratuita, allí en sus comienzos: el contratiempo para los que no querían la versión premium, si bien el objetivo precisamente era ganarte por cansancio. Sin embargo, en 2014 llegó la gran noticia: la eliminación definitiva del límite de las 20 horas… pero, ¿gratis? Bueno, solo a cambio de publicidad esporádica que no podes sacarte de encima, entre algunas de las canciones. Es el “precio” que ahora pagan los usuarios gratuitos de Spotify.
Pero más allá de eso, estamos convencidos de que en Argentina no solo escuchamos a La Beriso, La Renga, Soda Stereo, Andrés Calamaro y Fito Páez -si bien son las escuchas que más refleja el gigante del streaming– sino de que además tenemos un extenso territorio lleno de cultura musical popular. Sí, estamos convencidísimos de eso. Acá en la República Argentina hay muchas expresiones musicales, ritmos folklóricos, tango, rock; en el Norte, Litoral, Centro, Cuyo, y Patagonia, tapadas sin descubrir por una moneda. Y acá en este punto los espectadores musicales nos volvemos a separar, aunque esta vez por un rasgo del spotify4tipo socioeconómico: no todos tienen un smartphone para llevar Spotify siempre encima, y el que lo tiene quizás no puede pagarse un paquete de datos para escuchar música online, y de tener ambas suertes quizás no accedan a abonar un premium para poder armar sus playlists sin interrupciones… Sacando eso de lado y teniendo en la mano mi nuestro smart con Spotify Premium, no encuentro bandas como Bigote (Mendoza) Destino Sellado (La Rioja) Prismáticos (Misiones), aunque sí varias otras como Lavanda Fulton, Hijos del Rock, Chancho va y alguna que otra más, las cuales están hoy en la app de pago. Ahora quiero que reflexionemos sobre lo siguiente: ¿qué pasaría si las condiciones fuesen otras?,es decir, si no se fijaran tantos números por escuchar música -ni hubiese un negocio publicitario detrás impulsando a unos y tapando a otros según intereses particulares- ¿los géneros que hoy tanto suenan seguirían siendo números uno en los charts? ¿El rock under tendría otro lugar? Pusimos como ejemplo Argentina, pero llévalo a otro lado del mundo, donde Spotify premium no existe. No lo busques en África, no lo busques en Brasil; el coloso de la música en streaming está medio lejos del “Disfrutá sin interrupciones”. Mirá a qué países llega y dónde cuesta más o menos dinero contratar la versión full:

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Por lo tanto, está claro no sólo como Spotify puede condicionar la tendencias musicales de los Estados en los que planta bandera -con una inclinación generalmente imperialista- sino además como crea una ilusión de popularidad donde canoniza canciones y artistas presentes en sus rankings, teóricamente como mérito al ser lo más escuchado, cuando en realidad solo responde a los gustos de grupos socioeconómicos que realmente pueden acceder a este servicio. En el medio del curro, claro está, deja afuera a muchísimas bandas y artistas locales para, como siempre, favorecer a unos pocos.

Texto: Sergio López

Adaptación, corrección y edición: Belén de la Paz Sobral

Foto: Web Spotify