Las discográficas son responsables de hacernos llegar la música que amamos a nuestras casas, de hacer realidad los sueños de los artistas que escuchamos y de difundirlos. En general, parecen gente cool. Sin embargo, como todas las empresas, algunas de ellas (prácticamente todas) se rigen por los parámetros compra-venta, oferta y demanda, y ahí es cuando muestran los dientes.

No es casual que cuando un artista es contratado por otra disquera, su música cambie «repentinamente». Si bien está bueno que las agrupaciones y solistas experimenten cosas nuevas, a veces es evidente la imposición. Es ahí cuando pensamos «no puedo creer que ‘x’ cantante/banda esté tocando esto».
Absolutamente todos los artistas pasan por ese trance, desde Linkin Park hasta One Direction.

Ejemplifiquemos:

Bring Me The Horizon

El mítico grupo de ¿death core? que ahora sólo puede ser catalogada dentro del rock alternativo, cambió su sonido en base a, supuestamente, las lesiones en la voz de Oliver Sykes (entendible), pero si uno recorre la diferencia de estilos entre sus últimos tres álbumes (no es necesario ahondar más atrás en su historia), la diferencia entre ellos es abismal. Los tres con diferentes discográficas.

Suicide Season, editado en el año 2008, bajo el sello de Epitaph y Visible Noise Records, suena así:

Cuatro años más tarde la banda firmó con RCA records, también en conjunto con Epitaph, y luego en 2013 salió a la venta Sempiternal, con un estilo un poco diferente.

That’s the Spirit, su último álbum de estudio lanzado el año pasado (2015) ya no tiene la firma de Epitaph pesando, sino que pertenece a Columbia y Sony records, y la diferencia de sonidos es absolutamente notoria:

Otro ejemplo indignante de lo planteado es el de Linkin Park y su desfile por los distintos tipos de géneros habidos y por haber.

Si bien desde Hybrid Theory hasta The Hunting Party la banda se mantuvo con Warner Records,  sus álbumes tienen estilos que fueron mutando desde el nü metal hasta un metal alternativo, pasando por lo denominado como «rock eléctrico» en su álbum más cuestionado: A Thousand Suns.

Hybrid Theory (2000):

A Thousand Suns(2010):

The Hunting Party(2014):

La mutación de los discos, teniendo en cuenta los años de cada uno, deja ver la influencia de la discográfica respecto de la música «de moda» de cada momento. No es casualidad que, durante el año 2010 hayan hecho tal cambio en lo musical.

Ambas bandas cambiaron sustancialmente  según las intenciones de las discográficas, más allá de la exploración personal. Quedará entonces en cada uno de nosotros aceptar estos cambios o decidir dejar de escuchar a nuestros ídolos. Sólo una cosa a rescatar: las bandas no cambian únicamente porque sí, sino que también por peticiones de quienes entienden y manejan el mercado.