El batero de los Ramones durante parte de los 80 regresa al país este 2 de mayo en Uniclub y charlamos con él sobre punk, la industria, la mítica banda y cómo es ser un Ramone en Argentina.

¿Cómo te preparás para esta visita a la Argentina, considerando que tu último show acá fue junto a CJ?
Con mucho entusiasmo. Disfruto muchas cosas de su país, es uno de mis lugares favoritos para salir de gira. La noche que tocamos con CJ fue muy especial tanto para nosotros como para el público. Me hizo pensar en los días que se fueron y cuánto extraño a mis hermanos caídos. Por suerte, siempre está la posibilidad de compartir anécdotas y recuerdos de aquellos momentos.

¿Creés que los Ramones no tuvieron captaron tanto la atención del público norteamericano como acá? En Argentina tocaron en estadios, mientras que allá lo hicieron en lugares chicos.
Los Ramones nunca fueron una banda tan grande en Estados Unidos como lo fueron en Sudamérica. Para nosotros, Sudamérica es nuestra segunda casa y por eso es tan lindo volver año tras año. Agradecemos mucho que nos traten como locales.

¿Es cierto que Joey y Johnny se llevaban mal? ¿Qué roles cumplían Dee Dee y vos en esa relación?
Joey y John nunca se llevaron demasaido bien, realmente, pero sabían que los Ramones eran más importantes que su relación. Dee Dee era un alma especial, jamás conocí a nadie como él. Una verdadera gema. Si pudiera elegir compañeros de un supergrupo, serían Johnny, Joey y Dee Dee.

¿Cuándo empezaste a escribir tus propias canciones?
Empecé a componer seriamente cuando ingresé en los Ramones, porque  creo que con ellos aprendí mucho acerca de la vida y sobre vivir al límite. En cuanto a lo musical, pienso que trato de ser lo más real que pueda y escribir canciones que signifiquen algo para mí y otras personas. La música tiene que tener un mensaje fuerte.

¿Estás trabajando en material nuevo?
Tengo un nuevo sencillo que está por salir en unas semanas. “The last time”. Es sobre mi papá, que murió en febrero, lo que me afectó muchísimo. También estamos escribiendo para grabar un nuevo álbum el año que viene.

¿Preferís tocar la batería o ser frontman?
La única razón por la que estoy al frente es que quiero crear una especie de frenesí junto a la audiencia y no puedo hacerlo detrás de la batería. Pero la batería es mi primer amor y soy uno de los putos mejores. Como baterista, no hay nada más excitante que tocar punk rock. La agresión y la energía que ponés cada noche te fortalece internamente y te genera felicidad.

¿Por qué tantos adolescentes hoy se identifican con otros géneros fuera del rock?
Estamos influidos por la radio, y ya no quedan más estaciones de radio de rock en Estados Unidos. Así que los chicos crecen escuchando pop y hip hop. La única manera de que sepan sobre punk es a través de algún amigo. Igual, no nos confundamos, todavía hay muchos inadaptados en el mundo que quieren ir a quemarse la cabeza a un show de punk rock, y es por eso que sigo haciendo lo que hago.

El rock cambió mucho desde que empezaste a tocar ¿El punk sigue siendo rebelde?
El punk es música que tus padres odian. Claro que es rebelde, pero cualquier canción puede ser política o podés cambiar el sistema con cualquier forma de música. La música es siempre acerca del mensaje y, sin una historia que contar, no tenés nada. Lo que cambió en la industria fueron los sellos discográficos. Hoy no hay contratos para desarrollar bandas nuevas y tenés que hacer todo por vos mismo. Grabar discos cuesta dinero y hay cada vez menos personas para ayudarte. Afortunadamente, hay sellos como el mío, DC Jam y Outro Records, que ayudan con la distribución y el soporte. Son fantásticos.

¿Qué opinás de las nuevas plataformas para escuchar y descargar música?
No vemos mucho dinero con ellas y tienen un impacto tremendo en la venta de discos. Pero lo bueno es que los fans pueden acceder a tu música facilmente, y uno hace música para ellos la disfruten. No se trata de hacerse rico, sino de contar una historia y que tu mente hable a través de la música.

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