Hablamos con Alex Scally, la mitad de Beach House, y una pequeña charla sobre Seven, el nuevo álbum de la banda de Baltimore, devino en reflexiones sobre los límites de las identidades culturales en la edad posmoderna.

Foto: Shawn Brackbill

– ¿Qué debe esperar de Seven, su nuevo trabajo, alguien que aún no lo escuchó?
– Los simples representan muy poco de lo que es el álbum, porque las canciones son todas bastante diferentes entre sí. Personalmente, creo que es mucho más enérgico que nuestros discos anteriores. Hubo cierta excitación durante la grabación que no habíamos sentido en algún tiempo. Esta vez saltamos más.

– ¿Qué estás escuchando últimamente?
– Estuve escuchando mucha música rara y vieja de los setenta y ochenta.

– ¿Te sumaste a la nostalgia ochentosa y miraste Stranger things?
– No, no me siento nostálgico con los ochenta. No soy un gran fan de la nostalgia, más que nada me siento inspirado por las cosas. Las referencias intencionales a un cierto período de tiempo me molestan, se siente regresivo. Encuentro depresivo ese movimiento, pero eso no significa que no pueda amar la música de esa época.

– Su música suena como un viaje de ácido en bici. ¿Ese estilo es la última gran cosa de la “música blanca”?
– (Risas) Me gusta “viaje de ácido en bici”. Pero ya no creo que haya tal cosa como “música blanca”. Solo hay oyentes y hay músicos, ya sean asiáticos, hispánicos o negros. No me gusta reducir las cosas y me parece estúpido referirse a un tipo de música como “blanca”. El futuro no es eso. Las líneas que delimitan a las audiencias hoy están más borrosas que nunca y seguirán desapareciendo porque el futuro es despegarse de los países y convertirnos en personas globales.

– ¿Esa anulación de las barreras implica dejar de decir “música norteamericana”, “música argentina” o “música mexicana”?
– Me encantan todas las identidades culturales y las respeto, pero también me encanta el hecho de que el futuro sea una mezcla hermosa de todo. Quienes fuimos criados en los ochenta y noventa en Estados Unidos recibimos influencias de todo tipo, desde Motown a Velvet Underground pasando por Stevie Wonder. Cuando hacemos música con Victoria, entonces, no surge desde nada específico. Es la era posmoderna. En algún momento, se accedía a la música popular cuando era tocada de pueblo en pueblo, pero esa época ya pasó hace mucho tiempo. En la era de la información, ese tipo de identidad cultural limitada mutó.

– Yo escucho Beach House para andar en bici, ¿vos te escuchás para algo?
– Trato de no escuchar nuestra música, pero en general sí creo en la música como un viaje. La música debe llevarte a algún lado.

– ¿Y a dónde los está llevando su música ahora, se van de gira?
– Sí, estamos preparándonos para salir de gira la semana que viene. Es muy intenso: estos días estamos en casa, pero en breve ya nos vamos para México y Estados Unidos.

– ¿Volverán a la Argentina?
– Nos encantaría, solo tendríamos que ver cuándo y cómo. No es fácil. No creerías todo lo que tenemos que hacer para movernos hasta allá. Pero la pasamos muy muy bien cuando fuimos en 2014. Nos hospedamos en Palermo y fuimos a comer a lugares increíbles. Salimos mucho, también, conocimos gente y tomamos fernet. Ojalá volvamos pronto.