Así es la mirada de Ronnie King, que produjo a 2Pac, Snoop Dogg, the Offspring, NOFX y Rancid, entre otros, y es un tipo visión muy optimista de la industria musical actual en la cual, según afirma, solo necesitamos un buen producto y la difusión correcta. En otras notas hablamos sobre lo difícil que es el camino desde el under hoy con respecto al pasado más reciente. Esta es otra perspectiva.

– Vivís justo donde se hace el festival Coachella, en California ¿Fuiste al último?
– Claro.

– ¿Es verdad que se convirtió en un desfile de moda?
– (Se ríe) Sí, es correcto que se expandió al mundo de la moda, no hay dudas de eso. Me parece que los que lo organizan nunca quisieron hacer un evento exclusivamente rockero, siempre lo pensaron como el Coachella Valley “Art and Entertainment” Concert o algo así. Hay muchas exhibiciones artísticas, también, así que la moda y el arte definitivamente juegan un papel importante en el festival.

– Lo que nunca veremos allí son metaleros vestidos de negro.
– No, por supuesto, es más bien música pop, DJs y cosas así. Nada de heavy metal.

– ¿En qué andás, estos días, qué proyectos tenés?
– Tuve unos meses de mucho trabajo, componiendo para películas y tocando para algunas bandas. Últimamente colaboré tocando los teclados para la banda Steel Pulse.

– ¿Te ves más como un productor o como músico?
– Soy todo: ¡es lo que dice mi abogado! Soy un hombre de negocios en el negocio de la música.

– O sea ¡Sos un criminal!
– (Se ríe) Sí. Bueno, hago muchas cosas y me aburro si no. Un día estoy grabando con Steel Pulse, que es una de las más grandes bandas de reggae del mundo; y al otro día estoy produciendo dos canciones para Big Mountain, otra gran banda de reggae.

– ¿Qué tal el trabajo con Alejandro Taranto?
Oh men, te digo. Lo conocí a través de Luciano Jr. (batero de los Cadillacs) hace unos quince años. En ese momento yo estaba de gira y componiendo con The Offspring, y me llamaron los chicos de Infierno 18 para que toque el teclado en su disco. Así que me fui a Buenos Aires, conocí a Alejandro y pasamos grandes momentos. Luego, fuimos a la Ciudad de México, grabamos el resto del disco en los estudios de Sony y nos volvimos como hermanos. Tenemos más o menos la misma edad y él es un tipo muy talentoso. Además nos necesitamos mutuamente en muchos sentidos, desde lo musical hasta lo personal. Somos muy prolíficos trabajando juntos en el estudio, así que estuve viajando muy seguido a Buenos Aires desde entonces. Cuando Alejandro vino a Los Angeles, le dije “Hey, ¿por qué no venís y producís conmigo a Core 10?”. Primero dijo que no y que sería raro, pero lo terminé convenciendo y lo más reciente que hicimos fue el último simple de Core 10.

– ¿Por qué dijo que sería raro?
– Porque a través de la historia, el rock siempre fue producido por un solo productor principalmente. Pero yo también estoy en el mundo del hip hop, en donde usualmente hay más de un productor. Como eso no pasa en el rock, era una buena idea. En este caso también trabajamos con Ulrich Wild, que es suizo; entonces tenemos a un tipo de Estados Unidos, otro de Argentina y otro de Suiza grabando juntos y contribuyendo con ideas en la producción. Las cosas cambian: detrás del disco de Taylor Swift que ganó el Grammy hay quince escritores y como cuatro productores. Lo mío es encontrar nuevas formas de hacer las cosas y por eso también estoy metido en el mercado de acciones. Puse mis proyectos en Wall Street para que las personas puedan invertir en mi compañía, Ronnie King Music Group, que empezó hace algunos años.

– O sea que sos un hombre de negocios de verdad.
– En los viejos tiempos había un sello discográfico que ponía los fondos para tu proyecto como músico, metías un hit y después podías ir a la compañía, decirles “Hey, quiero un contrato” y ellos te daban el contrato, que implicaba una gira, un disco, todo. Pero hoy es distinto. Hoy no hay nada que necesites más en el mundo que la publicidad. Buena música y buena publicidad y ya estás. La distribución es fácil: ustedes, por ejemplo, tienen una web en donde pueden distribuir esta misma entrevista al resto del mundo. Y no podrían haberlo hecho hace quince años.

– ¿Te considerás un músico independiente?
– Sí. Tengo mi propia empresa (si bien tiene inversores), y desde que empecé trabajé con sellos independientes. Básicamente, todos en 2018 somos músicos independientes que se ponen en sociedad con otros actores del negocio de la música. Si hago una canción, digo: “Alejandro, vení y producime esta canción”, entonces él y yo somos socios. Es por eso que estamos viviendo la mejor época de los medios. Podés hacer películas, discos, giras y aparecer en el resto del mundo porque la clave está en la distribución. Siendo nuestros propios distribuidores, podemos trabajar juntos y ayudarnos entre nosotros. Los medios digitales lo hicieron posible.