Probablemente haya una fórmula en el rock para hacer todo correctamente, pero esto también resulta paradójico: una de las cosas más lindas del género es el desinterés por esa fórmula a la hora de plasmar música. Así es que Electric Blue presenta un disco al que da un poco de culpa pedirle algo más.

Foto: Sitio Oficial

Every Day I Have the Blues (Rock)

La corriente del blues rock (que solo con su nombre pueden imaginar como suena) sufrió muchos cambios a través del tiempo, pero siempre encontrando la manera de mantenerse con vida. Ya sea con los coqueteos psicodélicos de los 60 o con las pinceladas country que dieron pie a toda una camada de hard rock en EE.UU. un tiempo después, siempre dice presente.
Lo que hoy día parece funcionarle de maravilla, es tener una voz femenina al frente sostenida por una banda con peso sonoro stoner. Lejos de parecer la persecución de un trending topic, es más bien el resultado de una evolución orgánica: lo hizo Jeff Beck en su último disco Loud Hailer (2016), lo viene haciendo Bonamassa junto a Beth Hart (aunque con menos peso), lo explota Blues Pills y lo replican un sinfín de ignotos alrededor del mundo, especialmente en Europa y sus mercados afines. Y así es como llegamos a Electric Blue.

 

Sucios y Prolijos

Su cantante ruge constantemente, a tal punto que pareciera que en cualquier momento se le quiebra la garganta. Pero no: sigue impulsando las canciones con un tono que varía entre el soul rabioso y lo que sería la envidia de Chris Cornell en tiempos de Audioslave.
El disco avanza implacable cual estampida en tempo de blues; con un par de tracks más suaves cuyo único propósito es generar un oasis de la potencia general y demostrar que la banda no sólo sabe pegarle duro a los instrumentos. Porque si bien los muchachos son verdaderamente buenos, la idea en las canciones no es desplegar virtuosismo, sino sonar compactos, modernos y poderosos. No hay innovaciones ni despliegues, sino la vieja y querida fórmula de la canción bien hecha; no inventaron nada, pero lo que saben lo usan bien y nos hace preguntar por qué no hay mas bandas así.

 

I Believe To My Soul

Lo que suele suceder con este tipo de bandas autoproducidas en circuitos discutiblemente pequeños (recordemos que la banda proviene de Israel), es que los álbumes suelen estar compuestos de temas que en realidad forman parte de un set en vivo, cuyo único propósito –hasta ahora- era sonar en bares y teatros. Por lo tanto, no hay mucho “disco” en la sumatoria de canciones, resultando muy parejo y quizás algo cansador para escuchar dos veces; aunque presenta una mejora muy significativa respecto a su primer álbum, que sonaba grabado dentro de una lata y desperdiciaba las virtudes de la banda.
De todas maneras, Boulevard Station logra que cualquier canción sea un gran agregado a una lista o compilado de temas, ya que su personalidad es suficiente para devolverte a un mundo rockero y pesado.

Foto: Sitio Oficial

¿Vale la Pena?

Con la poderosa simpleza como bandera, Boulevard Station hace que el primer disco Born In Sin (2014) parezca un demo, brindándole a Electric Blue un renacimiento contundente que tiene todo lo necesario para conseguir la proyección que seguramente buscan. Lo que la banda invirtió en potencia, lo sacrificó en trabajo melódico para componer este disco -y es bienvenido. Es cierto que todavía necesitan encontrar el hit que los haga rotar en la radiodifusión, pero por ahora se conforman con partirle el cráneo a su público en vivo, haciendo parecer que, en el fondo, la fórmula para hacer buen rock es muy sencilla: solo hay que tener ganas.

Recomendados: Cotton Fields, Strong Heart, I Believe to My Soul
Escuchá el disco completo aquí:

Mirá el videoclip de ‘Hungry for your Love’: