El movimiento Riot Grrrl de la década de los noventa marcó un antes y un después en la lucha feminista. A través del rock, las mujeres expresaban su descontento con los modelos femeninos impuestos en -y por- la sociedad, como también divulgados y reforzados por el monopolio mediático.

Mientras que en Argentina se daba comienzo a la época del uno a uno y el Partido Justicialista ganaba las elecciones legislativas por un 40,22% de los votos, se organizaba en Washington el International Pop Underground Culture. Este festival, dedicó un día exclusivamente al rock interpretado por mujeres, donde asistieron principalmente estudiantes de secundaria y universitarias; este suceso es considerado como el inicio del Riot Grrrl.

“Las únicas mujeres que uno veía cantando en MTV eran como Cyndi Lauper y me parecían bastante cursis… Nunca pensé que podía tocar la guitarra porque suponía que tenías que ser tan bueno como un hombre” decía Erin Smith, guitarrista de Bratmobile, una de las bandas más importantes del Riot Grrrl. Además de desafiar a la presencia masculina de la industria discográfica, el movimiento tenía otros fines más profundos que se reflejaban en las canciones: hablar sobre el acoso sexual, la importancia del empoderamiento de las mujeres, la sexualidad femenina –problematizándola- o la imagen que los medios masivos le otorgaban a la mujer.

Las agrupaciones más representativas de este género fueron Bikini Kill, Bratmobile, Heavens to Betsy, , L7, entre otras. Éstas siguieron los pasos de Janis Joplin, Patti Smith o The Runaways, que ya en sus canciones planteaban temas de ideología feminista. Kathleen Hanna, la cantante y líder de Bikini Kill, es considerada una de las figuras clave del Riot Grrrl, ya que fue una de las fundadoras del movimiento. En los conciertos de su banda, Hanna animaba a que las mujeres vayan cerca del escenario, para que se sientan seguras ante posibles situaciones de acoso durante el show y para que puedan disfrutarlo a su propia manera.

Al no existir las redes sociales ni el uso de internet masivo, la comunicación entre las integrantes del movimiento se hacía difícil. Por este motivo, lo hacían a través de “fanzines” que eran una especie de panfletos donde se publicaban textos que intentaban reflejar y visualizar el lugar de la mujer dentro de la jerarquía social, abarcando temas en torno a la equidad, problemas de género, sexualidad, entre otras problemáticas y conceptos propios de las teorías feministas.

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A mediados de los noventa, el Riot Grrrl estaba experimentando una crisis debido a que los medios masivos sintetizaron al género bajo el lema “Girl Power” (poder femenino). Esta frase fue difundida entonces por artistas más populares y del género pop, como Britney Spears o The Spice Girls, haciendo que el significado del movimiento se diluya completamente, una técnica básica de los medios dominantes.

Las Bratmobile se separaron en 1994 y Bikini Kill en 1998. Aunque para algunos autores, el movimiento sigue hasta nuestros días, de la mano de Pussy Riot, por ejemplo. Este grupo social ruso se ha hecho famoso mundialmente luego de que algunas de sus integrantes fueran arrestadas y encarceladas por dar un concierto sin autorización dentro de una iglesia ortodoxa de Moscú.

La música es uno de los más poderosos y universales medios de comunicación, mientras que una de sus vertientes, el punk, fue la manera que encontraron las mujeres de aquella época para romper con las barreras del rol y la estética convencionalmente femeninas. La combinación de los mensajes feministas y los acordes fue perfecta para dar a conocer las ideas de reivindicación que los medios dominantes, opresores por denominación, trataban de ocultar. Pero evidentemente no pudieron lograrlo.