Vivir en Oktubre: la estética y los mensajes cifrados de una obra que anticipa a una era, pincelada por la banda que pareciera haber sido profeta en su tiempo.

Oktubre es un disco clave en la discografía de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, el cual marca un punto de inflexión en la banda, tras el auspicioso debut dos años antes con Gulp!. A partir del fenómeno que despierta el disco, gracias a himnos como ‘Ji ji ji’ (tema de fondo del pogo más grande del mundo), ‘Motorpsico’ o ‘Preso en mi ciudad’ –entre muchos otros-, pasarán de ser un grupo de culto del under de los ‘70 y ‘80 a transformarse en el rock del país para grandes estadios. La sonoridad opresiva del disco posdictadura está presente en el frío sonido de las guitarras de Skay, entre el post-punk y el new wave (al mejor estilo Joy Division) y en las frases filosas de las letras del Indio Solari. El arte de tapa de Rocambole, que evocaba los signos de la Revolución Rusa y los cruzaba con las masas peronistas de las pinturas de Antonio Berni, también se transformaron en otro ícono cultural del rock argentino.

El mundo no estaba mucho mejor. Los ochenta, a nivel mundial, se caracterizaron por un recrudecimiento en las tensiones entre Estados Unidos y la Unión Soviética. La Guerra Fría se calentaba cada vez más. Los “fuegos de octubre” sonaban fuerte en los distintos conflictos bélicos del mundo: la guerra de Malvinas, la guerra entre Irán e Irak, la invasión de Israel en el sur del Líbano. EEUU bombardeaba Libia, intervenía en Granada, en Panamá se impulsaba la guerra del Golfo. Yugoslavia, Chechenia, Kosovo, Intifada. La ONU declaró a 1986 como el año internacional de la paz. En abril Chernobyl sufre las consecuencias y el accidente nuclear más grande de la historia.

Mientras tanto en Argentina se vivían tiempos de “alegría” -o alivio- social en una nueva y joven democracia, luego de finalizada la dictadura militar más terrible de su historia. Entrar en democracia significó la desaparición del aparato represivo y de censura del gobierno militar, por lo cual la libertad de expresión volvió a florecer. Las canciones que lo criticaban se multiplicaron, más que nada por parte de aquellos que no se animaron, o no pudieron, hacerlas durante dicho proceso.

Aunque no todo en el rock argentino era líricamente contrario a la dictadura. Musicalmente estaban en auge bandas como Virus, Soda Stereo, Los Abuelos de la Nada, Los Twist, Suéter y las Viuda e Hijas de Roque Enroll, consideradas bandas de “rock divertido de la primavera alfonsinista”. Que si bien tenían algunas canciones con sentido político, su estilo rondaba en los ritmos bailables y divertidos, con letras más que nada cómicas, que coincidían con la época de felicidad que conllevaba tener una nueva y joven democracia

Pero, hace treinta años, en ese 1986, apareció un disco que marcaría un antes y un después en la historia del rock argentino. El disco emblemático de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota: Oktubre;  una obra indiscutible hoy en día, con un sonido el cual, al momento de su salida, no dejó del todo conformes a los miembros de la banda. Como resultado se dio un trabajo extraño para lo que nos tenía acostumbrado el rock de los ‘80. El Indio y Skay dieron su punto de vista de la sociedad contemporánea desde una perspectiva más oscura a la que nos venían mostrando las agrupaciones del momento.

El 18 y 25 de octubre de 1986 marcaron un hito en la cultura nacional: Los Redondos presentaron en Paladium, ante 1200 personas, su segundo disco de estudio. Dichas presentaciones estuvieron en total sintonía con los aires que el Oktubre buscaba mostrar. Ambos shows comenzaron con la Obertura 1812 de Tchaikovsky, obra musical que históricamente recuerda la resistencia rusa en contra de las invasiones napoleónicas, y así, se cerraba completamente el círculo que generaba la combinación del arte de tapa con las canciones que componía el álbum, para formar un trabajo conceptual desde todo punto de vista.

El arte que propuso Rocambole hace una apología directa a la revolución bolchevique de 1917, con aires de liberación de los pueblos oprimidos.

Hasta ese disco, la agrupación, liderada por Carlos “El Indio” Solari y Eduardo “Skay Beilinson, e integrada por Semilla Bucciarelli en bajo; Tito Fargo D’aviero en guitarra; Willy Crook en saxo y Juan “Piojo” Ábalos, en batería; aunque en el año siguiente, estos tres últimos integrantes iban a dejar sus lugares y serían reemplazados por el saxofonista Sergio Dawi y el baterista Walter Sidotti.

“Hubo una búsqueda de audio que marcó una tendencia, porque mucha gente lo tomó como un disco de cambio. Los años ’80 tuvieron la particularidad de que había muchos aparatos nuevos y los músicos estaban abiertos a probarlos”, dijo con respecto al sonido Tito Fargo a Télam.

Fargo define a Oktubre como “un disco frío y más cerebral” en relación a Gulp, al que considera “más visceral y menos pensado”.

La tapa que no fue

Boceto del Indio sobre el arte de tapa, la cual fue descartada pero que sirvió como orientación para la ilustración de Rocambole. La frase superior significa: «Estrellas en el suelo». Imagen y traducción: Redondos Subtitulados.

Willy Crook, quien no estaba tan de acuerdo con el uso de algunos de los efectos utilizados dijo a Télam:

“El técnico se había comprado un aparato de reverb y se lo ponía a todo. Es como si yo le pusiera helado de chocolate a todo porque me gusta. Imaginate que no le puedo poner helado de chocolate al tanque de nafta del auto. Entonces se me perdía la dimensión de lo que tocaba, de la afinación, y eso que ensayábamos religiosamente tres veces por semana. Ahora lo escucho y me gusta el disco, pero me acuerdo que salía bastante frustrado del estudio”.

“En el segundo disco de Los Redondos la idea principal era recordar admirativamente los procesos revolucionarios y las luchas protagonizadas por las masas en la historia de la humanidad, en cuanto fueran sometidos contra sus opresores” recordó Rocambole.

No haría falta más que escuchar la primera canción del álbum para confirmarlo. En un fragmento de ‘Fuegos de oktubre’ su letra dice: «Te prefiero igual… Internacional.» haciendo una obvia mención a ‘La Internacional’ marcha comunista.

Según interpretamos desde ROCKOMOTORA, en Oktubre se pueden encontrar referencias y analogías a varios temas, vinculados a lo social y político, pero de contenido muy sustancial. Canciones como ’Música para pastillas’ llega a hacernos pensar que son clarividentes, si consideramos que su letra dice: «Flacas, gimnastas de américa. Secas, austeras, soviéticas. Muchachitas fatales, en blancos soquetes chinos, son todas joyas patricias de amor». Donde se hace evidente el análisis de la guerra fría y de los dos modelos que se impondrían, ambos sostenidos por la economía China.

Como sabemos, de todas formas, los temas de los redondos son como La Biblia: cada uno descifra a su manera. Acá te nombramos algunas temáticas que pudimos vislumbrar y creemos son características del pensamiento generalmente del álbum  –podes comentarnos si estás de acuerdo o encontrás algo totalmente diferente en ellas. Lo que sí interpretamos, y creemos que la mayoría estará de acuerdo: Oktubre conforma una obra intertextual, llena de implicaciones políticas y constelaciones referenciales, la cual -como si de cartas del tarot trataran-  cifra una multiplicidad de mensajes, entre críticos y adivinatorios, que parecieran estar implícitos en cada milímetro estético del álbum.