A partir de la irrupción de MTV y, sobre todo, en los 90, la trascendencia histórica de muchas canciones estuvo más relacionada a su videoclip que a la música propiamente dicha. En este caso, Mariano Samengo plantea cómo el realizador Spike Jonze y el trío de Nueva York unieron sus talentos y produjeron un clásico.

Nathan Wind. Vic Colfari. Alasondro Alegré. ¿Les suenan? Si pensaron que se trataba de un cantautor indie folk, un bajista de una banda hardcore punk y un actor de una telenovela brasileña con el nombre mal escrito, se equivocan. Son nada menos que los personajes del inmortal videoclip de “Sabotage” de los Beastie Boys (con 56 millones de views y contando): un escuadrón policial decadente, Ray-Bans y mostachos sacados de un serial barato y sensacionalista de los 70, con muchos zoom ins cargados de dramatismo, acción, persecuciones y un innegable espíritu independiente, una ética que los Beasties mantendrían desde su desagradable separación con el sello Def Jam Records hasta el final de su carrera tras la trágica pérdida de Adam Yauch (MCA), el beatmaker fundamental del grupo. Porque para hablar de “Sabotage” -el tema- hay que hablar también de su versión en pantalla, dirigida por una de las eminencias indiscutidas del lenguaje del videoclip mundial, Spike Jonze.

Para cuando los Beasties lanzaron Ill Communication al mundo, ya contaban con una carrera prominente, pero no carente de frustraciones: tras su debut Licensed to Ill (1986), que los posicionaría en el mercado al haber sido el primer disco de hip hop jugando en las ligas del mainstream, el trío no tardó en chocar cabezas con Russell Simmons (socio del sello Def Jam Records junto al legendario productor Rick Rubin, responsables de poner a Licensed… en el mapa) por una serie de conflictos legales, incluyendo “contratos impagos” y una mala gestión de las regalías de las canciones (Mike D le dedicaría unas líneas furiosas al ejecutivo en la canción “B-Boys Makin’ With the Freak Freak” de Ill Communication cuando espeta que tiene “fat bass lines like Russell Simmons steals money”).

Así, la banda migró a Capitol, y también lo hizo geográficamente: pasaron de su Nueva York natal a Los Angeles. Ese cambio de aire le inyectaría al grupo una energía que tendría por resultado una tríada de discos que serían reverenciados por la crítica como obras maestras indiscutidas del género: Paul’s Boutique (1989), Check Your Head (1992) y el ya citado Ill Communication (1994).

 Este último resultó ser una síntesis de sonidos y estilos que el trío venía probando en sus trabajos previos: desde hardcore-punk sucio y desprolijo de 60 segundos, pasando por el flute rock jethrotulliano de los 70 y por supuesto, beats y versos de rap old school con un conocimiento enciclopédico del género. Sus influencias eran sumamente ricas y eclécticas: desde jazzeros como Dicky Hyman, Archie Shepp, Les McCann y Yusef Lateef, el beatbox humano Doug E. Fresh, pasando por el inclasificable Lee “Scratch” Perry, hasta llegar a nombres mucho menos conocidos como Rammellzee (un rapero futurista que es capturado en el libro How to wreck a nice beachCómo arruinar una linda playa- de Dave Tompkins. Se puede leer más al respecto aquí).

Para la producción del disco contaron con Mario Caldato, el arma secreta de los Beasties y considerado prácticamente “el cuarto miembro” del grupo, quien ya había estado al timón de Paul’s Boutique y seguiría hasta Hello Nasty (1998). Para la grabación de “Sabotage”, Adam Horovitz (Ad-Rock) recuerda que el tema fue grabado en los estudios neoyorquinos Tin Pan Alley, donde el grupo, en sus propias palabras, se pasaba el tiempo “tocando zapadas jazzeras hippies, donde algunas de ellas terminaban quedando funky, y donde otras eran francamente malas”. Un día, Yauch llegó al estudio y se puso a hacer una línea de bajo con un efecto fuzz que se repetía constantemente acompañado de golpes y pausas para agregar suspenso. Mientras lo grababan, el encargado del estudio, un tal Chris, gritó: “This is the shit!!”.

Ahora bien, un arma notable de promoción con la que cuenta todo artista es el lenguaje audiovisual. Sin embargo, con los años, directores notables como Mark Romanek, David Fincher, Jonathan Glazer, Chris Cunningham, Michel Gondry y Anton Corbijn encontraron en esta simple arma de promoción un campo para experimentar y hacer del videoclip un arte en sí mismo. Los grandes directores trascienden las etiquetas en las que se mueven para transmitir parte de su visión de mundo y es por eso que videos tan icónicos como “Vogue” de Madonna (dirigido por Fincher) o “All is full of love” de Bjork (donde es inmortalizada por Cunningham como una doncella robot) dejan quemadas las retinas, porque capturan la idiosincrasia única de su artista y no se limitan simplemente a darle cuerpo a una canción. “Sabotage” entra en ese prestigioso grupo de la mano de Spike Jonze.

Los Beastie Boys, cansados de trabajar sujetos a una agenda o a un presupuesto para producir un video, lo dejaron claro: nada de protocolos, nada de cholulaje, nada de motorhomes. Palo y a la bolsa. Pocas personas que entren en una camioneta y a filmar. Es difícil determinar las circunstancias que llevaron a Jonze a dirigir el videoclip de “Sabotage”, pero se agradece a la providencia por semejante alquimia. Dicen que todo sucede por una razón y si uno indaga un poco en los orígenes del cineasta, concluye que él era el indicado para la tarea, porque es un niño adulto con sensibilidad punk que arrancó sacando fotos para skaters y siendo editor de la revista Dirt. En cierto punto, Spike compartía un espíritu lúdico y rebelde con los Beasties, ya que la ética laboral de esos chicos es algo que siempre admiró: “La forma en que los Beasties hacen todo es haciéndolo ellos mismos y con la gente que conocen. Cuando están por hacer un disco, en vez de pagar por alquilar un estudio por tres meses, agarran la plata que les costaría alquilar el estudio por tres meses y se ponen a construir uno ellos mismos para poder laburar en él por dos años y hacer el disco a su propio ritmo. (…) Trabajar con ellos me dio muchísima confianza porque no tenía que hacer las cosas como te dicen que tenés que hacerlas”. No es casual que Jonze, con los años, se volviera un colaborador fortísimo y amigo íntimo del grupo, dirigiendo luego el graciosísimo video hecho con muñequitos “Don’t play no game that I can’t win” (single de su último disco Hot sauce committee Part Two).

La productora del clip era Satellite (en la que Spike estaba hace un año y medio dirigiendo videos para otros artistas under como Wax y Breeders) y cuando Jonze y Yauch vieron que el presupuesto del video era muy alto, encararon a la gente de la producción y les dijeron: “si ustedes quieren estar involucrados, bien. Y si no quieren, lo vamos a hacer igual”. Así, el equipo técnico para “Sabotage” era de seis personas, todas haciendo todo. No es de extrañarse que el video ostente un espíritu guerrillero y lleno de urgencia, como queriendo evitar ser capturados, ya que muchas tomas fueron “robadas” (es decir, filmadas sin tener un permiso que habilite usar la locación), lo cual condujo a un par de bajas: en una de las piruetas hechas con el auto manejado por el propio MCA, el chasis cargando el fílmico de la cámara terminó estrellándose contra el piso, y en la toma subacuática del video, Jonze literalmente puso la mitad de la cámara en una bolsa Ziploc e indefectiblemente, por culpa del método defectuoso, terminó mojándose y sus componentes dejaron de funcionar.

Incluso, la ficción propuesta en el video se extendió a un falso programa de TV llamado Ciao L.A. conducido por Zoe Cassavettes (hija del director indie John Cassavettes) y Sofia Coppola (entonces pareja de Jonze), donde los Beasties, en personaje, promocionan su falso programa “Sabotage” (aquí la entrevista). Dada la química que Jonze había establecido con la banda, los cuatro se pusieron a escribir un guión para un largometraje juntos, cuyo nombre era “We can do this”, donde los Beasties interpretarían a casi todos los personajes de la película (volviendo a reciclar los roles que habían surgido del video de “Sabotage”), pero el proyecto nunca prosperó.

“Sabotage” es un caso sumamente particular de una canción que no solo funciona bien musicalmente (se volvió un clásico instantáneo del pop en el mismo momento en que salió), sino que también sus imágenes repletas de vértigo y diversión son marcas indelebles del espíritu punk y DIY que transmiten desde los poros los propios Beasties. Si hay algo formidable del video de Jonze es que logró captar la voz de sus artistas, logrando su merecida inmortalidad.

Y ahora sí, la estrella: