El músico, cantante y compositor, David Lebón, brindó un show en La Trastienda Club el sábado 10 de diciembre en el marco del lanzamiento de su nuevo disco, Encuentro Supremo.

Eran las 20:40 y en el estacionamiento de Balcarce al 460 no había espacio para más autos. Afuera, una fila de personas impacientes se había formado, con la esperanza de conseguir algún lugar para dejar aparcado su vehículo. Al lado, en la Trastienda Club, los empleados del lugar terminaban de acomodar al público en mesas, dispuestas una muy junta a la otra.

El reloj marcó las 21:07 y el telón se abrió. En el centro del escenario aferrado al micrófono, estaba David Lebón, con una sonrisa de oreja a oreja. Con un saco blanco y lentes, saludó a los espectadores y comenzó a cantar ‘Juntos’, una canción perteneciente a Encuentro Supremo. “No soy un tipo que piensa si me va mal o bien con el disco; les agradezco que sigan viniendo a verme porque eso me da vida.”, expresó el cantante al público.

La gente aplaudía sin parar. En las mesas predominaban los hombres de 45, 50 años y también mujeres de la misma edad, ambos con los celulares en sus manos para grabar el espectáculo y mandar el video rápidamente a sus amigos y conocidos vía Whatsapp. Una mujer, sentada en las mesas de adelante, sacudía sus brazos al ritmo de la música como un integrante más de Los Borrachos del Tablón.

Como invitados especiales de la noche, estuvieron Marcelo Blanco de Los Pericos, quien lo acompañó durante varios temas con su percusión y Marcela Morelo que cantó a dúo ‘Volver a Cuba’, otra canción de su último disco.

Lebón fue parte de Pappo’s Blues como bajista, así también de La Pesada del Rock & Roll. En 1972 ingresó a Pescado Rabioso y en 1973 lanzó su primer álbum solista. A partir de 1978 integró Serú Girán, junto a Charly García, Pedro Aznar y Oscar Moro, donde fue el que más compuso para el grupo, luego de García. Además, colaboró como guitarrista en Sui Generis.

El cantante se despidió con ‘Seminare’ de Serú Girán. En ese momento, todo el público se puso de pie a aplaudir y cantar a viva voz junto a él. Sin duda fue una noche con tintes nostálgicos para muchos de los presentes. Lebón fue una parte importante de su adolescencia. Cuando los “muchachos” se juntaban a fumar en las esquinas del barrio, llevaban el radiograbador y ponían los cassettes de Serú, de Pescado o de Sui Generis. Volver a escuchar esas canciones y ver a David, los hizo revivir, quizás, algunos de los momentos más felices de sus vidas.