ba4b63dbA veces el rock se retuerce. Y a veces, esa música ya degenerada se enreda con otras músicas para estallar en un producto que puede generar un clima flashero, volátil y, por tanto, liberador de almas reprimidas. También puede terminar todo en un desastre, claro, pero afortunadamente no es el caso de Unknown Mortal Orchestra, que acaba de lanzar su tercer trabajo. Multi-love se jacta, justamente, del uso del prefijo “multi” incorporando una variedad de colores a la paleta que los neozelandeses habían forjado en su opera prima homónima (2011) y en II (2013). Sin haber olvidado la prolijidad, los pibes se jugaron y ganaron.

La banda ya sonaba psicodélica, eso no es novedad, pero esta vez reemplazaron las guitarras por sintetizadores que dotan al álbum de un aire electropop tal que por momentos (‘Multi-love’, el primer tema, es el mejor ejemplo) parecen Hot Chip. Por otro lado, la susceptible de coreografía ‘Ur life one night’, ‘The world is crowded’ y ‘Necessary evil’ exhiben tintes soul y R&B con la ayuda de vientos (el común denominador de la obra) que en ‘Extreme wealth and casual cruelty’ terminan de demostrar que todo esto es en realidad un gran (siguiendo con la metáfora pictórica) cadáver exquisito.

Esta lógica de rompecabezas cierra casualmente con el noveno y último tema ‘Puzzles’, que mecha acústico con distorsión, pero antes, la desfachatez de canciones como ‘Like acid rain’ y ‘Stage of screen’, cuyo estribillo hitero, unos lalalas y un solo lleno de efectos que lo convierten en un tema pop disfrazado de cosa rara, venía haciendo ruido. La clave está en entender el propósito de tanta mezcla: en ‘Can’t keep checking my phone’, vientos y cuerdas desconciertan al lado de ritmos electrónicos acompañados de palmas y coros, pero de eso se trata, de una explosión de sonidos.

¿Tiene esta gente algo que ver con el rock & roll? El clásico debate. Es cierto, se llaman Unknown Mortal Orchestra, que desde el vamos es difícil de pronunciar en castellano y eso ya los convierte en un producto de elite sin que haga falta escuchar su material. También es verdad que son para digerir con auriculares en el sillón más que para la ruta o el bar, y eso es mucha sangre fría para el corazón rockero pero, bueno che, alguien tiene que ponerse a experimentar, eso también pasa en el rock y a veces requiere saber dejar algunas cosas atrás. Los nuevos sonidos ameritan nuevos oídos.

Duración: 42′

Sello: Jagjaguwar

Destacado: ‘Stage of screen’


Genero: Rock experimental