The_Tallest_Man_On_Earth_-_Dark_Bird_Is_Home_(2015)No jodan, todos tenemos discos acústicos que amamos. Sí, es muy pronto para encariñarse con Dark bird is home porque salió hace apenas un día y encima su autor se llama The Tallest Man on Earth, lo que sería un problema porque uno no sabe cuál es el artista y cuál es el álbum y eso es, por lo menos, sospechoso. Pero la aclaración es en defensa de esa música a la que, si bien suele ser tildada de blandita, hasta el más duro de los rockeros le tiene un poco de aprecio. Y si uno quiere narrar la historia de cómo creció entre fogatas y pulóveres gruesos, la mejor vía es una guitarra desenchufada.

Así, el cuarto LP de quien en realidad se llama Kristian Matsson narra la búsqueda de la calidez del hogar, palabra que aparece en los títulos del primero y del último tema (‘Fields of our home’ y la homónima). Las letras tratan sobre una vida errante, las canciones fueron grabadas en distintos países y la tapa de la obra muestra a él regresando a casa (una casa gris, pero casa al fin). Sólo basta establecer un código con el oyente: en ‘Singers’, el primer simple, el sueco demuestra que es un militante del ejército de trovadores sensibles. Luego ya podemos escuchar ‘Seventeen’ como si la estuviéramos viviendo, porque cualquiera que quiera recordar la valiente adolescencia empieza por los diecisiete.

En cuanto al sonido, ¿existe el término superfolk? Bueno, debería, porque eso es lo que hace el hombre más alto y quizá lo que lo destaque del resto de sus colegas barbudos: guitarras, coros y teclados en medio de un quilombo bello y explosivo pero que no llega a cruzarse a la vereda del pop. ‘Darkness of the dream’ y ‘Sagres’ pueden ser los ejemplos más notorios, pero también hay lugar para piano nostálgico (‘Little nowhere towns’) y violín fantástico (‘Timothy’) que sacan al folk tradicional de su lugar cómodo. El sueco se la juega.

Lo que más encanta de Dark bird is home son los paisajes que su música dibuja. Por momentos uno mira a través de una ventanilla y de repente está en un bar irlandés con violines de fondo y ya va por la cuarta cerveza. Tal vez la condición de escandinavo de Matsson, además de hacerlo un gran inventor de fábulas, haga posible esa búsqueda, honesta y desde afuera, hacia las raíces de la música norteamericana y británica. Era hora de que hicieran algo con el folk… otra vez.

 

Sello: Dead Oceans

Duración: 41’

Destacado: ‘Darkness of the dream’


Genero: Indie Folk