ryleywalker-primrosegreenBueno, sí, el folk volvió para quedarse. En los últimos quince días, algunos de los paladines de la guitarra acústica como Sufjan Stevens, Laura Marling y Ryley Walker lanzaron discos muy bien recibidos por la crítica. Esto hace evidente una insistencia extraordinaria por el revival de la música rural, tanto de los artistas como del público y los medios especializados, que sigue vigente desde la  aparición de los Fleet Foxes y Bon Iver a fines de la década pasada, que los Lumineers y los Mumford and Sons llevaron al mainstream y que ahora se vuelca hacia la figura del trovador íntimo y solitario. En esta oleada se inserta Primrose Green.

Lo que el disco añade al escenario es un alto contenido jazzero, que tendrá algo que ver con Chicago, donde Walker juega de local, y con la búsqueda de un nuevo sonido distintivo del debut All kinds of you. Se destacan así el contrabajo en ‘Summer dress’ y ‘Same minds’ y delirios cuidadosos pero extensos en casi todos los temas, espacios cedidos a lo instrumental entre estrofas que demuestran un rechazo  por la estructura de la canción tradicional y un privilegio de la música por sobre la letra.

La influencia de los sesenta es notoria. Las guitarras llenas de adornos de ‘Primrose green’ y ‘The high road’ muestran a Ryley como un Nick Drake de este siglo, mientras que el violín que suena a folclore irlandés de la instrumental ‘Griffiths Bucks Blues’ recuerda a Fairport Convention. Por su parte, ‘Love can be cruel’, ‘On the banks of the old Kishwaukee’ y ‘Sweet satisfaction’ terminan de cerrar la idea de que el puente entre lo experimental y el folk es el campo en el que este muchacho quiere moverse: punteos y coros amigables sucumben de pronto en un viaje espiritual y todo se va al mismísimo carajo.

La elección de lo musical antes que lo lírico aleja un poco a Ryley Walker del lugar de cantautor que quizá sí tengan sus camaradas, que se sirven de la palabra para narrar historias y crear un clima de intimidad autor/lector que parece estar de moda. Su desafío en Primrose Green es arreglárselas con los recursos de los que él mismo se vale para seguir formando parte del grupo de solistas introspectivos que se escuchan desde el sillón. Es como si todos quisieran sentir que están encerrados en una cabaña en medio del bosque. Pero que haya wi-fi.

 

Sello: Dead Oceans

Duración: 43’

Destacado: ‘Primrose Green’


Genero: Indie Folk