hookworms-the-humPsicodelia y ruido. Así se puede definir, grosso modo, a los Hookworms, que acaban de editar The Hum apenas un año después de su LP debut, Pearl mystic. La cercanía entre ambos trabajos no es sólo temporal: si bien algo menos psicodélicos y más noise que en su ópera prima, los ingleses parecen haber esperado tan poco tiempo para sacar a la luz su segundo disco con el propósito de no perder frescura y mantenerse en la misma frecuencia para enfatizar el carácter de “volumen dos” de este, presentado en un formato muy similar al anterior, con nueve temas y tres interludios correlativos.

De hecho, para que la pieza final de Pearl mystic, la ambiental ‘iii’, sea considerada como interludio, debe existir algo posterior. Entonces aparece ‘The impasse’, el taladro cerebral que mediante golpes y gritos furiosos inaugura lo nuevo de la banda. Inmediatamente llega ‘On leaving’ al rescate en un viaje  de seis minutos para quienes empiecen a extrañar la psicodelia, seguida de ‘iv’, el primer (o cuarto, si se quiere, dados los fundamentos ya mencionados) entreacto instrumental.

En algún punto entre las chillonas ‘Radio Tokyo’ y ‘Beginners’ concluye la mitad frenética del disco y brota la más sosegada y mística, que llega a su momento de gloria con ‘Off screen’, el tema más largo del disco, con siete minutos y medio. Allí, la línea de bajo de MB envuelta en un éter hecho de guitarras hipnotiza a quien escucha y lo mantiene en trance hasta la mitad del tema, cuando estalla para volver a empezar con el hechizo y alcanzar finalmente un clímax fascinante que da pie al último pasaje instrumental y finalmente a ‘Retreat’, que vuelve a la carga con la euforia del cantante y guitarrista MJ.

The Hum oscila entre momentos que despegan los pies de la tierra y momentos que devuelven violentamente los cuerpos, ya inertes, al piso. “Hookworm” significa anquilostoma, que es un parásito que produce infecciones crónicas en los humanos. En este sentido, se puede decir que la banda ha logrado honrar la metáfora de su nombre: como los microscópicos gusanos, desde una suerte de anonimato (sus miembros se hacen llamar por sus iniciales), se apoderan de aquellas cosas que pasan por el cuerpo cuando uno escucha música. Así, el disco quizá se llama “hum” (zumbido) por esa sensación que queda en el oído cuando uno se mueve repentinamente desde un lugar ruidoso al extremo hacia donde reina la calma.

 

Sello: Domino Recording

Duración: 37 min.

Destacado: ‘Off screen’


Genero: Rock psicodélico