Residente-álbumResidente, líder de calle 13, se corta solo. Ya no hay sociedad musical con Visitante y la diferencia  es más notoria de lo que uno hubiera apostado. El resultado de la ambiciosa empresa de componer y grabar canciones en distintas partes del mundo relacionadas con su descendencia genética parece tener más sabor a movida publicitaria que artística; el intento (citándolo al propio Residente ) de llegar a las clases bajas a través del ingenio artístico para “abrirles la cabeza” continúa sin variar su conocida fórmula, lo cual no quiere decir que el producto sea igual de bueno que antaño.

 

 

 

 

Con optimismo hacia los críticos
Quien haya escuchado los dos anteriores discos de Calle 13 (Entren los que Quieran de 2010 y MultiViral de 2014) no sentirá mucha diferencia… y al mismo tiempo sí: esta contradicción es parte de una sensación general más que de algo consciente. Los puntos claves para comprenderla consisten, en primer lugar, en que las letras son menos comprometidas directamente con la política; sí, decir que el final de ‘Guerra’ no baja línea seria malicioso, pero estamos de acuerdo que en otro tiempo Residente hubiera despotricado contra gobiernos y estructuras de poder en lugar de proponer esas imágenes de unión mundial y social. Por otro lado, prácticamente no habla de sí mismo y de su vida personal o pública: no ataca a los críticos o medios que lo enfocan y es muy poco lo que habla de sus sentimientos. Y merece una mención aparte para el lector de Rockomotora la ausencia de «la canción rockera» que siempre asomó de alguna manera en sus listas, como en pasadas colaboraciones de Tom Morello y The Mars Volta. Lo más rockero con lo que vamos a cruzarnos son el cameo de Omar Rodriguez-Lopez al final de ‘Guerra’ y una batería con momentos furiosos en ‘La Sombra’.

Innecesariamente Transexual
El tercer factor que marca la diferencia con Calle 13 es la abrumante variedad en géneros musicales autóctonos de países como Ghana, la República de Tuva y Nagorno (entre otros) que atraviesa el disco que, como insinuábamos al principio, a veces se siente innecesario e inclusive parte de un capricho por sostener la temática conceptual del disco, ya que no parece que realmente hubiera un estudio de campo de por medio, sino simplemente la búsqueda de un sampleo. Entonces la rítmica cambia menos de lo que parece a primera escucha y no logra que dicha variedad realmente aporte contenido y sabores al disco, sino que termina ofreciendo una línea de estándares para música de fondo… como esa primer clase de música donde aprendes un género y pensás que ya sabes tocarlo. Esto también genera la existencia de interludios y pasajes musicales con poco –o nada- para ofrecer, como en ‘Apocalíptico’, cuyo estribillo e instrumentales se vuelven insufribles; en términos generales, a la mayoría de las canciones le sobra alrededor de dos minutos –y no es una exageración o una frase hecha, sino un promedio. Sin embargo, permite la intervención de Goran Bregovic, colaborando con la cantidad justa de locura a ‘El Futuro es Nuestro’ -mejor momento del disco- donde finalmente la música, letra y temática trabajan en conjunto. Y da el puntapié para googlear y conocer a Bombino.

Semillas en un par de cabezas huecas
Pero lo que realmente convoca oyentes a este lanzamiento es la presencia de Residente y su lírica. Él no abandona sus características habituales: hay mucha rima en primera persona donde, como narrador, se inmiscuye en la piel de los personajes describiendo su realidad; sin embargo, es cuando abandona ese papel que despliega sus frases más ingeniosas. Así brilla de incorrección en ‘El Futuro es Nuestro’ y logra una conmovedora interpretación en ‘Milo’, una canción de amor capaz de enternecer al más taimado. Pero luego, en términos generales, no hay nada nuevo bajo el sol. Eso no es algo necesariamente malo (aunque su pérdida de irreverencia sea, como mínimo, una pena), pero es verdad que no se necesita conocer a Calle 13 para anticipar las metáforas en gran parte de los tracks, volviéndolo repetitivo –y para colmo lo mejor del disco está en su último tercio, por lo que recomendamos ponerlo en random a la hora de escucharlo.

descarga

¿Vale la pena?
Alguien que revolucionó una escena y mantiene su filosofía de trabajo con el tiempo puede tener resultados predecibles: ¿y no es eso acaso lo que se esperaba de su debut solista? La ausencia de Visitante pesa en decisiones estilísticas no tan buenas como antaño (¿era necesario decir «la sombra» al final de cada verso?) y las colaboraciones no colaboran demasiado (Soko transforma a ‘Desencuentro’ en un padecimiento) pero todo depende de la fe que se le tenga al emprendimiento de Residente: ¿es realmente su disco solista un eslabón más de su ambicioso proyecto de «introducir» cierta cultura a las masas o se dejó caer en los laureles de una fórmula, hasta ahora, implacable, priorizando el concepto sobre el producto? Eso no lo sabremos hasta el próximo disco. Mientras tanto, su debut homónimo será un traspié en el que no pudo mantener la energía de su anterior proyecto, un trabajo que no se banca tres escuchas sin generar una mueca en los históricos fanáticos y una sonrisa para las radiodifusoras mainstream.

Recomendados: El Futuro es Nuestro, Milo, Hijos del Cañaveral
Escuchá el álbum completo:

Mirá el videoclip de ‘Somos Anormales’:

 

 

 


Genero: Hip Hop, World Music