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Como sucede con todo ícono, la obra de Charly resulta imposible de despegar de su persona, despertando así amores y odios entre fanáticos y disidentes -gente dispuesta a criticar cualquier cosa que pueda hacer o decir, como gente dispuesta a defenderle cualquier barbaridad. Asimismo, éste es un lanzamiento cargado de emocionalidad y expectativa. Todos estos factores y más vuelven casi imposible ver (o escuchar) Random a través de un lente de objetividad. A los hechos, lo que sucede es que uno de los próceres indiscutidos del rock nacional y uno de los artistas que nos ha regalado algunos de los momentos más brillantes de nuestra música, vuelve al ruedo después de siete años.

 

 

 

•  Happy and Real:
Antes que nada, y por más incómodo que pueda resultar, hay que entender de cuál Charly estamos hablando cuando hablamos de Random. Ya no estamos en presencia del Charly vanguardista, del experimentador psicodélico, del rebelde sin descanso que era capaz de fastidiar a los policías que allanaban su habitación o el del aguante; por suerte, tampoco es aquel del 2009 que necesitaba ayuda para subir a un escenario. Es el Charly del clonazepam, la resurrección y la sociedad musical con Palito Ortega. Si buscan la genialidad de Clics Modernos o La máquina de hacer pájaros, ahí están esos discos para que los escuchen cuantas veces quieran. La carrera de Charly, al igual que su vida, está en constante cambio y movimiento -y el Charly de hoy es el Charly que tenemos; uno que suena cansado pero auténtico y activo incluso cuando muchos creían (o creíamos) que estaba afinando la lira.

• Bancate ese Defecto:
En términos vocales, no hay mucho que se le pueda pedir. Su interpretación es bastante lineal producto de una voz desgastadísima –pero siempre afinada- que no le permite desplegar muchos recursos, lo que obliga la intervención de efectos y falsetes incómodos,restándole sentimiento a su interpretación. De todas maneras, parece injusto reprocharle algo al respecto considerando su edad y estado. En términos instrumentales, se trata de un disco correcto y prolijo, atado a las baterías tecno y teclados psicodélicos de Clics Modernos (1983) o Filosofía Barata… (1990) aunque sin aquellas guitarras rockeras –clarísimo en ‘Spector’. Lleno de guiños a viejas canciones de su autoría para el fanático atento, como también a otras canciones por fuera de su discografía: `La máquina de ser feliz’ ha sido relacionada con ‘Miracle of Love’ de Eurythmics por el propio Charly y resulta difícil (por ejemplo) despegar ‘Rivalidad’ de ‘The Loco-motion’. Por último, es imposible no saborear la influencia de Palito en muchas estructuras armónicas y arreglos corales –no decimos que el dueño del estudio donde Charly grabó haya metido cuchara en la producción del disco, pero sin duda su cercanía en estos últimos años ha tenido incidencia sobre su composición. Este equilibrio quizás alcanza su mejor momento en la oscura ‘Mundo B’.

•  ¿…y Zapatos de Goma?:
Este es el punto que generará más controversia por sobre cualquier otro, incluso entre los propios fanáticos: con menos bajada de línea que antaño, las letras de Charly describen imágenes metafóricas y han ganado algo de profundidad con respecto a sus últimas obras. La columna vertebral es él reflexionando y anecdotizando en base a su visión de las cosas que le suceden y sucedieron –o al menos al personaje que encarna en el disco. Y así nos dejará en off-side más de una vez cuando intentemos discriminar si la frase que acabamos de escuchar es efectivamente una genialidad a desentrañar o una rima fácil a la que cargamos de sentido porque es él. El inicio con ‘La máquina de ser feliz’ (perfecta elección como corte de difusión) podría ser un cuento, con frases del estilo de “no tiene que hacer bien/no tiene que hacer mal/es inocencia artificial” o “Prende y se apaga sola/sale después de hora” haciendo referencia a la máquina en cuestión. En contraste (y a continuación), ‘Ella es tan Kubrick’ está cargado de referencias cinéfilas sumado a un paisaje urbano, pero con frases que suenan traídas de los pelos. E inmediatamente después demuestra que aún es capaz de pintar imágenes interesantes con sus palabras al inicio de ‘Primavera’, cuando dice “Al fin llegó la primavera/al fin iremos a pasear/al fin la ropa de la escuela/se empezará a deshilachar”. Quizás debido a este ida y vuelta de calidad (incluso dentro de las propias canciones) se destaque tanto ‘Amigos de Dios’, ya que en esta canción decide ser directo y bardero –aunque naif- con los evangelistas televisivos dejando frases hechas para viralizarse, como «Toda esta mierda sucedió/el día que Tinelli nació».

 

 

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¿Vale la pena?
El lanzamiento de Random es de por sí un suceso. Charly tiene cosas para decir y se ha ganado (gracias a su talento e ingenio) nuestra obligatoria atención. Nunca se sabe hacia dónde puede dispararse el contenido de un artista al cual el tiempo siempre le ha dado la razón. Habrá que esperar para saber si Random es un disco más o si tendrá peso por sí mismo. Pero mientras tanto cualquiera estará de acuerdo en que es una alegría tenerlo vivo, coleando y componiendo nueva música –y esa alegría es capaz de apoderarse de toda la obra en cuestión. Para sus detractores, y siendo tremendistas, es preferible el peor Charly que ninguno en absoluto; y brindamos por ello.

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Mirá el videoclip de ‘La Maquina de Ser Feliz’

 

Texto: Julian Melone

Corrección y edición: Belén de la Paz Sobral


Genero: Pop, Rock