deep 2Créase o no, este es el vigésimo disco de una de las mejores y más importantes bandas de rock de todos los tiempos. Los septuagenarios ingleses editan lo que es su álbum más enérgico desde Bananas (2003) logrando que sea más que una excusa para inaugurar su tour titulado The Long Goodbay, probando que el rock en la era de la artritis aun puede seguir siéndolo.

 

 

 

 

 

 

Nada de humo sobre el álbum
Para ser sinceros, sus últimos dos álbumes previos –Rapture of the Deep (2005) y Now What (2013)- eran más bien trabajos de oficio, donde desplegaban su sabiduría en forma de manual de instrucciones, correcto y algo despersonalizado: un mal propio de muchos rockeros cuando llegan a cierta edad. Por ende, no hay vergüenza en admitir que las expectativas para InFinite eran bajas; como tampoco la hay en admitir la agradable sorpresa que resulta escucharlo. La diferencia esencial radica en que dejan la sensación de que realmente querían hacer este disco.

Siempre te recordaré en Japón
Las baterías de Ian Pace vuelven a caer con el peso histórico y un groove que hace rato no demostraba en estudio, influyendo al resto de la banda y así brindándonos los Steve Morse y Don Airey más bluseros hasta la fecha –aunque sin dejar sus influencias metaleras y académicas respectivamente. Los mejores momentos del disco son cuando la banda deja de lado la exclusividad de la estructura del “metal clásico” de ‘Burn’ para retomar un poco de sus raíces del blues rock. De esta manera, los momentos más cliché como ‘The Surprising’ quedan rápidamente relevados por adictivos riffs  de canciones como o ‘On the Top of the World’ o ‘Hip Boots’. Esta idea de “volver a las raíces” (aunque sea un poquito) se corona con aquella costumbre de hacer covers que Deep Purple tenía en sus inicios, porque sí, el cierre de Infinite es ‘Roadhouse Blues’ de The Doors.

Niño en el tiempo
La voz de Gillian es más bien reconocida por sus agudos y alaridos, cosa que (inevitablemente) ha perdido a lo largo del tiempo. Tal reconstrucción de su identidad vocal no fue nada fácil pero parece haber llegado a un punto ideal, siendo ésta su interpretación más sincera en mucho tiempo, con una actitud rockera que supera cualquier limitación que se le pueda achacar a la edad, logrando amigarse finalmente con su nuevo registro. Y la banda no se queda atrás: despiertos como nunca, se comunican entre sí con relevos y postas musicales, preocupados por los arreglos. La vieja y querida química que tanto se ve en vivo, por fin traducida al estudio.

deep 1
¿Vale la pena?
Deep Purple está en ese delicado equilibrio donde su peso y trayectoria produce que uno, como oyente, peque de siempre pedirles un poco más -cual insatisfecho crónico- o perdonarles cualquier cosa; aún con ello a cuestas logran un disco variado y entretenido que seguramente cumpla las expectativas de los más exigentes. Por supuesto que va a satisfacer más a los que disfrutan la “época Blackmore” que la “época Hughes”, pero queda claro que es en la primera donde más se divierten.
Sin embargo, a pesar del puñado de grandes canciones que nos regala para la posteridad, sabemos que lo mejor del lanzamiento de InFinite es la confirmación oficial del inicio de su nueva gira (con sabor a última) siendo nuestro país parada obligatoria para Purple; porque además de ‘Highway Star’, los bonus tracks en vivo indican que estas canciones van a sonar del carajo, ejecutadas por una banda cuya performance no se ha oxidado y que, gracias a Dios, no ha perdido la chispa. A aprovecharlos.

Destacados: Hip Boots; One Night in Vegas; On the Top of the World; Get Me Outta Here

Disco completo:

Mirá el el clip de “All I got is You”, con escenas del detrás de cámara de la grabación del álbum:

Texto: Julian Melone
Corrección y edición: Belén de la Paz Sobral

Genero: Blues Rock, Heavy Metal, Rock