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Gorillaz regresa al ruedo luego de seis años de silencio discográfico con una enorme expectativa sobre sus hombros, en gran parte porque se trata de una banda que siempre mira hacia adelante, con la habilidad de sorprender a seguidores férreos y oyentes casuales gracias a sus habilidades innovadoras.

Siguiendo esa línea de razonamiento, logra lo que se propone: aunque quizás no sea por las razones ideales. Humanz es una apuesta a un género que no había explorado tan de lleno antes, el electro dance, dejando mucho para decir.

 

 

 

Plastic Beat
Este lanzamiento está lejos de la creatividad de los anteriores discos de Gorillaz y sorprendentemente lejos de sus dos inmediatos predecesores: Plastic Beach (2010) y The Fall (2011). Una de las principales características que atraviesa a Humanz es la poca variedad rítmica de una batería electrónica, la cual tiene que ver más con los top charts de «hip-pop» que con Gorillaz en general. Las colaboraciones no ayudan a disipar dicha idea: las escasas y melodiosas apariciones de Damon Alb…, digo, de 2-D, con su estilo cansino son las que separan al disco de la competencia (clarísimo en ‘Saturnz Barz’, corte de difusión que de alguna manera anticipa dicha idea). Esto genera también un interesante concepto, el de explorar un género que cotiza alto en el mercado sin apuntar hacia ello. Sí, quédense tranquilos que Humanz deja claro que Gorillaz no se vendió.

El mañana
Resulta extraña la poca orquestación del disco -lo que no significa que sea minimalista, ya que hay muchas sorpresas para los amantes de auriculares de alta fidelidad-, llevándolo al género electrónico dance en el mal sentido. Entre esto y las interpretaciones hip-hoperas predominando la escena, Gorillaz no despliega una de sus más poderosas armas: la habilidad melódica. Así, el álbum puede resultar monótono y no apto para cualquier circunstancia (no recomendamos usarlo para musicalizar una reunión de amigos) en especial por su longitud… 20 tracks -aunque, siendo honestos, hay una intro y 6 interludios- en esta vibra ponen a prueba la paciencia de cualquier parroquiano y puede hacer que llegue cansado al final del disco; por otro lado, colocarlo en random resulta contraproducente ya que el orden tiene un propósito importante a respetar si se quiere ingresar a la atmósfera del álbum.

El planeta de los simios
Supongamos que Gorillaz no es Gorillaz y que se trata de una agrupación desconocida: quizás el análisis de Humanz recibiría otro tratamiento y hablaríamos de una de las promesas de la nueva escena que no se destaca sobre su competencia directa ya que no termina de hacer pie en su propio concepto de ser introspectivo o bailable. Pero es Gorillaz, y eso es un sello de garantía de que todo lo producido es intencional y a conciencia, incluso lo más experimental. Dicha cualidad es lo que hace fuerte al disco y al mismo tiempo lo que lo debilita: por un lado merece el derecho a la duda tratándose de una banda de difícil digestión a la cual el tiempo siempre le ha dado la razón, sin poder evitar pensar lo extraño que resulta que estén verdaderamente satisfechos con el resultado del disco. Quizás este sea el momento donde Gorillaz funciona como proyecto conceptual-multimedia-virtual de avanzada (lo que hacen de maravilla, con videoclips para realidad virtual, avant-premieres mundiales por GPS y personajes que existen y no existen simultáneamente) y no tanto como banda musical, ya que Humanz por si solo suena más a un soundtrack de esa experiencia que algo que un álbum capaz de valerse por sí mismo en términos exclusivamente musicales.

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¿Vale la pena?
 El disco está bien. Punto. Necesita que el oyente prepare la situación para escucharlo y tenga paciencia de sumergirse en la atmósfera e idea artística… Y aún así no queda muy claro cuan recompensado será por dicho esfuerzo. ¿Esperábamos más de Albarn y compañía? Por supuesto. ¿Podían hacer algo mejor que Humanz? Esperemos que sí. Es el doble filo de las bandas que intentan romper con sus horizontes y concepciones. Incluso si el disco puede llegar a considerarse un punto bajo, la empresa de engendrar algo bailable e introspectivo simultáneamente es loable y valioso. Pero lo que realmente vale la pena es que Gorillaz siga buscando y experimentando, ya que es preferible tener una banda valiente con sabor agridulce que conformistas siguiendo la marea del mercado.

Recomendados: Charged, Momentz, She’s My Collar
Álbum Completo:

Mir… Quiero decir, interactuá con el videoclip de ‘Saturnz Barz’:

Texto: Julian Melone
Corrección y edición: Belén de la Paz Sobral

 


Genero: Electrónica, Hip Hop