SAM_300_FRONTEl mercado parece no haber desistido de intentar crear una nueva Amy Winehouse -o al menos algo que se le parezca- a la fuerza, y dicha presión ha empujado a artistas con virtudes similares a rellenar dicho vacío.

Este es el caso de Samantha Fish, quien abandona por un momento su carrera de blues rock eléctrico para abordar un lugar más amigable para el mercado, en un
intento de renovar su propio paradigma.

 

 

 

 

 

El que Mucho Abarca…
A diferencia del crudo y distorsionado pasado de la artista, Chills & Fever vaga por el soul de los Blues Brothers y el funk de Joss Stone aplicando una onda retro, con las características baterías de  Mark Ronson, quien no tiene nada que ver con este disco pero que claramente ha dejado progenie estilística. Dicha idea de cubrir tanto terreno le juega en contra, ya que a veces encuentra un mundo perfecto para moverse (‘He Did it’ le viene como anillo al dedo) pero también decae innecesariamente, como en el country ‘Little Baby’. En términos generales, los momentos más enérgicos sacan lo mejor de su voz y guitarra, mientras que los íntimos no terminan de cerrar del todo. Sucede que la banda es sólida gracias al profesionalismo propio de los sesionistas, dejando el mayor espacio posible para que la voz de Samantha no pierda protagonismo; esto se termina transformando en un arma de doble filo, ya que más de una vez la dejan sola en momentos clave.

La Mano Invisible
Las canciones tienen sabor al soul y blues de los ’70, el cual intentó dar un toque moderno al de los ’50, con progresiones de acordes que parecían haber desaparecido de la escena. El mejor ejemplo sería una de las canciones más lindas del álbum, ‘Never Gonna Cry’, la cual suena a una versión personal del ‘Hopelessly Devoted to You’ del musical Grease.
Hay momentos mas rockeros aunque light, con pequeños solos de guitarra de discreto despliegue (¿Estamos de acuerdo en que ‘Someone’s Always Trying’ pedía ser más arriesgado? ¿Y por qué hay solo una canción como ‘Crow Jane’?), predominando los riffs de vientos como guía del estilo. Dicha decisión es clave, ya que prácticamente deja de lado su faceta como guitarrista de blues rock, algo que de haber estado presente podría haber agregado justo lo que el álbum necesitaba; cuando la faceta (finalmente) aparece lo hace de manera discreta y tímida, casi como no queriendo molestar a los vecinos… o a la producción.

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¿Vale la Pena?

El disco es agradable y pegadizo, cualidad que a primera vista no parece gran cosa pero que, si se piensa detenidamente, no cualquier artista puede ostentar dichas cualidades. Quizás sobren algunas canciones, otras necesiten algunos estribillos más (noten que las más destacadas son aquellas que los tienen) y algún que otro desarrollo instrumental extra que la apoye; pero aún así Chills & Fever parece tener lo suficiente para volverse un favorito de más de un oyente.
A estar atentos, porque en caso de que Samantha decida tomar algunas buenas decisiones en el futuro de su carrera –desde aquí sugerimos fusionar esta nueva faceta sin renegar de su pasado, cosa que lentamente empieza a instalar en sus shows en vivo-, pueden hacer de un nuevo lanzamiento una cosa verdaderamente seria. Mientras tanto, peor es nada.

Recomendados: Crow Jane, He Did It, Never Gonna Cry
Escuchá aquí el album completo:

Mirá el videoclip oficial de ‘Chills & Fever’:

Texto: Julian Melone
Corrección y edición: Belén de la Paz Sobral

Genero: Blues, Funk, Rock, Soul