Alabama_Shakes_-_Sound_&_Color_album_coverNombre dos elementos que la cultura afroamericana haya proporcionado a la música blanca. Color y sonido, profesor. Y he ahí el nombre del segundo trabajo de los Alabama Shakes, que si bien es menos sesentoso que Boys & girls (2012), tampoco a la pavada. Sound & color es definitivamente más “raro” que su predecesor porque experimenta un poco y combina sonidos que se pavonean entre la calma y la locura constantemente.  Sin embargo, en medio de todo ese quilombo, el R&B y el soul encuentran su lugar para terminar de consolidar el estilo de un disco que busca contrastar con el anterior.

Las notas de canción de cuna del primer minuto del álbum, que salen del tema homónimo, indican que lo que viene debe escucharse acostado boca arriba mirando el cielorraso. Y ahí nomás de la orilla, con ‘Don’t wanna fight’, te sumergiste: rarezas propias de una banda del circuito indie (podrían ser los Dirty Projectors) se encuentran con ritmos y ecos de R&B bajo un punteo irresistible. Luego, momentos tranqui como ‘Future people’ (riff pegadizo incluido) o ‘This feeling’ (que invita a imaginar figuras en el techo gracias a la ayuda de algún alucinógeno)  se equilibran con piezas movidas como las rockeras ‘Dunes’ y ‘The greatest’ o la retorcida y psicodélica ‘Gemini’. Todo para concluir en ‘Over my head’ sacándote la ropa, tapándote y durmiéndote. Muy prolijo, todo.

La voz de Brittany Howard es la joya de la obra y transita diversas instancias: en la blusera ‘Miss you’ parece inpirarse en Janis Joplin (de hecho, si Janis estuviera viva, podría interpretar la canción y apropiársela), y en ‘Shoegaze’ encarna, sorprendentemente, un registro similar al de Alicia Bridges, esa que cantaba “I love the nightlife, I like to boogie”. Pero es en la bipolar ‘Gimme all your love’ cuando deja su marca gritando apasionadamente como si estuviera sacándose un demonio de las tripas.

Es como si los Alabama Shakes hubieran hecho Boys & girls solamente para poder hacer Sound & color. La tapa del primero es blanca y la del segundo es negra. Pero ambos son, a la vez, blancos y negros, tanto afuera como adentro, en la carátula y en la música. “Chicos y chicas” alude a un par de entes a primera vista opuestos, pero que en realidad son complementarios. Lo mismo ocurre ahora y más: si escuchando música uno puede imaginarse colores, también puede sentir texturas. Sobre todo acostado en la cama y con una sustancia amiga. Guiño.

 

Sello: Rough Trade

Duración: 47’

Destacado: ‘Don’t wanna fight


Genero: Rock psicodélico