Podés desconocer tranquilamente a Black Stone Cherry, aunque una vez que los escuches te vas a preguntar por qué no habían pasado antes por tus oídos. En su sexto trabajo, esta poderosa banda de Kentucky tiene un extraño desafío que consiste en competir con su anterior disco Kentucky (2016) y su curioso EP Back To Blues (2017), para demostrar que en esta nueva etapa solo necesitaban liberarse de un sello discográfico multinacional (en este caso “Roadrunner”) y así abrir sus alas y consolidar un gran nivel.

Cherry Bomb

El subgénero ‘Southern Rock’ es uno de esos inventados para hacer referencia al rock con influencias country. Si bien Black Stone Cherry es más que eso, también es cierto que resulta difícil no caer en el prejuicio de imaginarlos con el sombrero de cowboy tocando en un bar que todavía usa rockola y el público juega al pool.
Pero la influencia country (omnipresente en coros) no es la única en Family Tree, ya que poseen riffs con lenguaje propio del heavy metal, un sonido pesado y denso de stoner, e influencias de la música negra como el soul y el blues salpicadas por ahí. Y si bien es cierto que tiene más blues que su antecesor –algo en lo que la prensa hace incapié continuamente-, la diferencia hay que buscarla con microscopio en algunas escalas, solos y algún piano perdido en el fondo. Esta combinación estlística arrolladora es la que empuja el álbum hacia adelante.

We’re not in the money

Cuando pegan fuerte y duro, aunque no necesariamente rápido, es cuando se revela su mejor faceta. Sucede que esta combinación sonora es realmente adictiva y pocas bandas realmente pueden llevarlo adelante como ellos. Sin embargo, a la hora de interpretar una balada o componer algunos pasajes melódicos, empiezan a caer en lugares comunes claramente dirigidos al público estadounidense que en algún momento consumió Kenny Rogers. Nadie les va a decir que no exploren sus influencias, y esas canciones no están necesariamente mal… pero a los argentinos nos van a dar ganas de pasar de canción. Y está bien.

Bad Habit

Honestamente, si el disco se hubiese llamado Kentucky vol. 2, no habría diferencia para nosotros ¡Y eso es algo bueno! Porque vamos a encontrar lo que Black Stone Cherry acostumbra: riffs gordos a riendas de una base imparable de bajo y batería, a veces densa y pesada y siempre con platillos ruidosos, y una voz que no teme llegar a niveles Cornell cuando la situación lo amerita.
Las canciones son bastante similares entre sí para ser un disco tan largo (hoy día, 13 canciones ya es considerado old school), generando una sensación de creer que el disco esta repitiéndose y ya escuchamos esta canción. Sin embargo -y he aquí lo curioso- tampoco resulta una sensación desagradable, ya que si bien sería extraño decir que hay un hit o las canciones son pegadizas, son sin duda agradables al oído rockero  promedio y difícil que sature. Esta quizás sea la clave de su “combinación ganadora”.

¿Vale la Pena?

Con Family Tree, Black Stone Cherry hizo lo mismo que antes: un disco entretenido, apto para todo público, con canciones con las que es fácil relacionarse, con gente que toca rock potente en serio, ideal para cabecear dentro del auto o integrar una lista y devolverte el rock a la sangre.
Seamos honestos ¿Se le puede pedir mucho más?
Las radios, agradecidas.

Recomendados: “You Got The Blues”, “Ain’t Nobody”, “New Kinda Feelin’”
Escuchá el álbum entero aquí:

Mirá el videoclip Oficial de ‘Bad Habit’: