18 de Abril, Baradero, Bs As.

Son 200km desde la Ciudad de Buenos Aires y las distancias son cortas cuando se trata de ver a esa banda que te hace vibrar.

La Renga, una de esas pocas bandas federales, con mística y hermandad, trasladó su música al pueblo de Bragado. El show fue en el marco de su último álbum de estudio, ‘Pesados Vestigios’ y se contabilizaron màs de 50.000 personas. La esperada caminata la Pista de Ciclismo de Bragado fue moderada, acompañada de canciones que incitaban a la sed de escuchar rugir al león. En la pista de carreras estaba el escenario, custodiado por cuatro pantallas gigantes proyectando imágenes con la estética de la nueva obra presentada a fin de año. Esa mezcla de Bonny y Clyde, y antiguo oeste. Cabe mencionar que antes de que comience el concierto Chizzo aviso que la música probablemente se escucharía bajo, y recomendó que las  quejas se las destináramos al mangrullo de los sonidistas.

Se apagaron las luces en la fresca noche de Bragado, sonaron los primeros acordes de «Corazón Fugitivo» y luego «Tripa y corazón», así rugió el león. Momentos emotivos acompañaron al concierto de la mano de Ricardo Soule (guitarrista de Vox Dei), el recuerdo de Miguel Ramirez (el joven que falleció a causa de una bengala) y luego la mención de Victor Poleri (actor), amigo del tridente del rock. El show recorrió muchas canciones del nuevo álbum, mechadas con otras de sus anteriores obras, como «Lo frágil de la locura» donde se hizo referencia a los oprimidos pueblos originarios, y «El juicio del ganso». Un cierre a todo trapo , acorde a la magnitud de la banda, con el trío «El viento que todo empuja», «El final es en donde partí» y «Hablando de la libertad».

Un fin de semana de ruta, hermandad, rock y libertad. Un viaje al corazón de la provincia de Buenos Aires, una experiencia que ansío vivir el próximo 16 de Mayo en Tandil, donde el león demostrará, una vez más, que es el Rey.