En exclusivo para ROCKOMOTORA, el líder de los Arctic Monkeys cuenta el orígen de Tranquility Base Hotel & Casino, el flamante quinto trabajo de estudio de la banda.

Foto: Neil Bedford

En los últimos cinco años, es decir, desde el lanzamiento del aclamado AM hasta su sucesor, Alex Turner grabó el el segundo disco de los Last Shadow Puppets, Everything you’ve come to expect, colaboró, convocado por su productor James Ford, en el debut de la cantante Alexandra Savior… y cumplió treinta años. El número mágico de la generación perdida que creció junto con los Arctic Monkeys. Y más allá de una hipotética madurez a la que pueda atribuirse el rotundo cambio de sonido que exhibe Tranquility Base Hotel & Casino, esta vez la cifra cumpleañera sí tiene un rol determinante, pues Alex recibió en su día un presente bastante singular:

– ¿Por qué compusiste el disco en piano?
– Mi mánager me regaló un piano cuando cumplí treinta. La última vez que me había regalado un instrumento fue cuando tenía veintiún años y fue una Gibson acústica con la que escribí un montón de canciones. Supongo que volveré a componer con la guitarra, pero creo que llegué a un punto en el que ya no se me ocurrían tantas ideas con ella. Cuando llegó el piano, mi imaginación se despertó.

– El primer tema del álbum, “Start treatment”, empieza diciendo que querías ser uno de los Strokes. ¿Por qué?
– La frase tenía mucho que ver con la música que había bajo esas letras. Pensé la letra como una especie de dibujo: “Yo solo quería ser uno de los Strokes / Ahora mirá el desastre que me hiciste hacer / Haciendo dedo con un maletín a cuadros / a millas de cualquier ruta imaginaria útil”.

– Como si pintaras cuadros con las canciones.
– Sí. Francamente, eso es exactamente lo que estoy tratando de hacer. Con esa canción intento decir que todo este tiempo pasó muy rápido.

– ¿De dónde viene “One point perspective”?
– Llegué a la idea de la canción a través del cine, específicamente de las películas de Stanley Kubrick. Es un tipo de plano que, creo, usa en todas sus obras. Se trata de un encuadre en el que el objeto está justo en el centro y se produce una asimetría tal que es inquietante para el espectador porque uno no está acostumbrado a ver algo así. El mejor ejemplo sería el monolito de 2001: Odisea en el espacio. No es que vamos directamente a eso en la canción, pero es sobre el sentimiento que el tipo crea con ese tipo de tomas.

– La canción que da título al disco es muy “cinematográfica”. La línea de bajo es perfecta.
– El tono del bajo en “Melody Nelson”, de Serge Gainsbourg, es algo que estuve persiguiendo por unos diez años y creo que en esta canción me acerqué bastante a lo que buscaba. No es que quería precisamente el sonido de esa canción en particular, pero era lo que tenía en mente.

– “Four out of five” es como una reseña de Yelp en la que hablás de ¡una taquería en la luna! ¿De dónde salió eso?
– ¿Qué será la taquería en la luna? Déjenme pensar… bueno, esta canción representa bastante la idea general del concepto del disco: Tranquility Base Hotel & Casino, es decir, hablamos de una especie de colonia en la luna en donde funcionaría este complejo de hotel y casino. Entonces, “cuatro estrellas sobre cinco” vendría a significar que ni siquiera la luna está exenta de la ola de la gentrificación.

– “The world’s first ever monster truck front flip”… ¿nunca pasó que una de esas camionetas-monstruo den un salto mortal hacia adelante?
– Probablemente no… la canción surgió naturalmente hace uno o dos años. Creo que el álbum tiene dos lados marcados y este tema iba bien para darle comienzo a la segunda parte del LP. Pensar el disco como dos partes ayuda a llegar a una conclusión. Lo mismo que si tuviera una apertura, un desarrollo y un final, siempre me incliné por ver las obras así. Me resulta más fácil.

– ¿Hay algún tema del disco del que estés orgulloso?
– La grabación de “Four out of five” fue un desafío. Nos tomó mucho tiempo, tanto a nosotros como al productor James Ford, hacer las cosas como queríamos. Hay un tema en el disco de Alexandra Savior (Belladonna of sadness) llamado “’Til you’re mine”, cuya primera parte fue escrita por ella mientras que la segunda mitad la hicimos entre los dos. Eso se notó en el proceso de grabación e hizo que al final hayamos llegado a un punto totalmente distinto del que habíamos empezado. Creo que con “Four out of five” pasó algo similar. Llegás al final de la canción y estás en otra parte.

– El último tema del disco, “The ultracheese” te deja con ganas de más, ¿sentís eso?
– Creo que la faceta musical al final del disco queda irresuelta, mientras que hay otra parte queda, por el contrario, concluida. Puede dejarte con ganas de seguir desde un punto de vista estrictamente musical.

Cuando grabaron en los estudios La Frette en París, tuvieron varios músicos tocando en un misma habitación, ¿qué los inspiró a hacer eso?
– Muchos de mis discos favoritos fueron grabados así. Pet sounds, por ejemplo. Dos pianos, varias guitarras, dos bateristas. No habría sido lo más apropiado para grabar el disco entero, pero era algo que quería intentar. Lo más rescatable de esa experiencia es la energía que transmiten nueve o diez personas en la misma habitación. Tu manera de tocar es muy distinta ahí de cuando estás solo en un estudio con un pedal y un tablero.

– Mandaste a hacer un modelo a escala de este Hotel/Casino ficticio para el arte de tapa del disco, ¿qué vas a hacer con él?
¡No sé la respuesta a esa pregunta! (risas).