El 5 de agosto de 1966 salió al mercado un disco que haría historia para los Beatles y la música.

¿Qué tienen los Beatles? Esa pregunta me la hago siempre con mi amigo músico. ¿Qué es lo que tienen que medio siglo después siguen siendo los mejores? Hay bandas buenísimas, pero para los que amamos a los cuatro de Liverpool hay algo que no cuadra, algo que al escucharlos nos hace sentir atemporales, fuera de cualquier marco de tiempo. Los Beatles tienen la capacidad de sonar modernos hace poco más de cincuenta años. Y entre todas las joyas que nos dejaron, Revolver es la que más me gusta. No por nada es el séptimo álbum, ese número al que tanto significado se le ha dado, que representa a Dios, a lo perfecto, los lobizones y la tiradas ganadoras en los casinos. Para muchos, uno de los mejores discos de la banda, para otros, de la música. Es increíble que hoy, 5 de agosto, estemos festejando medio siglo de él.

Antes que nada tenemos que entender que esto es un revolver, un caño de 38’ lisérgico disparando a la sien. Incluso para la banda fue una vuelta de la tortilla, un cambio radical que convirtió a los muchachitos que hacían orinarse encima a nuestras madres y abuelas en el emblema de la música por venir. No fue casual; la beatlemanía había acabado, muerta por las crueles manos de organizaciones religiosas estadounidenses, las cuales estaban irónicamente deseosas de poner a Lennon en la cruz. Había que reinventarse: no más recitales, exclusión total en el estudio, experimentación con los sonidos, los efectos, las cintas. La banda pop más sensacional de la década se fue del mainstream al under. ¿Imaginan ustedes a Justin Bieber dejando los estadios para componer los mejores discos de la época? Con sinceridad, me encantaría verlo.

Todos tenemos por cultura popular que los 60’s fueron unos años muy locos, de liberación, de lucha política, con los levantamientos contra la guerra de Vietnam, el mayo Francés, la experimentación en las artes, la nueva perspectiva sexual y otras cuantas cosas más a destacar. No nos olvidemos del boom del LSD, que se encontraba en el primer plano, se conseguía con facilidad, encargado de convertir en color los sonidos y alargar las figuras al espacio exterior. En armonía con este contexto, Revolver es producto de estos tiempos y a la vez fuente de inspiración para los venideros. Es el año 1966, los Mods ingleses mutan hacia el hippismo, Spinetta aún no tiene 18 y nosotros nos embarcarnos en un viaje en el que no hace falta más tripulación que Paul, John, Ringo y George.

Me imagino lo que habrá sido en ese momento escuchar al mar golpear el submarino amarillo mientras Ringo canta una canción que se suponía infantil, junto con las órdenes, risas y coros de marineros desconocidos aullando de fondo. O esas voces que cuentan justo antes de arrancar en ‘Taxman’, “One, Two, Three, Four…”, y le siguen esos acordes que marcan el ritmo del primer tema, espléndido para abrir el disco, con su impresionante bajo y la otra guitarra rabiosa y sónica. El ambiente se vuelve onírico cuando la melodía de ‘I only Sleeping’ se expande en la habitación, una obra maestra de Lennon, que incursiona con un solo de Harrison puesto en reversa, una hazaña de la época. Y de la misma manera ‘Dr. Robert’ es otra joya que el marido de Yoko Ono nos regala, narrándonos la historia del dentista que los introdujo en el ácido. Por el lado del carilindo McCartney podemos encontrar temas cargados con tintes sinfónicos, que nos hablan de la colaboración de George Martin: ‘Eleanor Rigby’ y ‘Got to Get You Into my Life’, que es en verdad una oda a fumar marihuana. Y no dejemos afuera de esta odisea psicoactiva a ‘Love You To’, tema de George donde nos mete en un viaje astral a la india a través de su sitar.

Pero si vamos a hablar de psicodelia tenemos que decir que el broche es el cierre del disco. ‘Tomorrow Never Knows’ es una de esas canciones que, sin consumir nada, te levantan de tu asiento y te ponen en una carretera de ruidos vertiginosos que paran nuestras orejas. La letra está extraída de El libro tibetano de los muertos, un antiguo texto budista para alcanzar la iluminación antes de la muerte, pero en la traducción que hizo Timothy Leary, gran emprendedor de la cultura LSD y referente de la época en cuestiones alucinógenas. Para complementar, la voz de Lennon fue grabada varias veces y superpuestas con pequeños desfases que dan esa sensación mística en sus palabras. Un trabajo experimental de un nivel nunca antes visto para los músicos, que finaliza con una jocosa melodía. Nada tiene sentido. Todo tiene sentido. De eso se trata.

Y lo más hermoso de Revolver es que es un disco que cualquiera puede disfrutar, porque tiene temas volados y canciones mucho más tranquilas. No se cierra a un grupo selecto de oyentes, no es un trabajo para conquistar los corazones adolescentes, ni es un disco hecho para músicos o psicoexploradores de pies descalzos que pretenden darle al play y viajar más alto. Es un disco para todos ellos y más, para poner un domingo mientras se hace un asado, para escuchar en la previa antes de salir a ver unas bandas. Para cuando estás solo, o con alguien especial. Para poner de alarma, bailar, salir a caminar o hacer el amor. Si te gustan los Beatles, porque si no claramente todo lo anterior puede llegar a complicarse; pero si te gustan como a mí, tal vez entiendas de lo que hablo. Revolver tiene un equilibrio muy hermoso que se ilustra entre la felicidad de volar como un pájaro y el confort de estar envuelto en docena de sábanas. Y no ha envejecido ni un poquito.

Son cincuenta años de un grandioso disco de los Beatles. No solo eso, una grandioso disco para el rock psicodélico, y un grandioso disco para la historia de la música contemporánea y popular. La historia que sigue ya la conocemos, faltaría un año para llegar al cenit de locura lisérgica, el ‘67, un año para el sargento pimienta y el autobús del tour mágico. Tal vez el 2017 nos encuentre hablando de ellos, pero hoy le toca al que comenzó todo eso. Embarquémonos una vez más en este submarino amarillo, como una cápsula del tiempo, y pensemos: ¿Seguiremos hablando de ellos los próximos 50 años? Yo creo que sí ¿Habrá un disco de Justin Bieber que revolucione la música? Mis poderes precognitivos no van tan lejos, pero tampoco perdamos la capacidad de sorprendernos.

De eso hablan los Beatles.