En medio de las controversias por el anuncio del line up del Lollapalooza, las quejas por la inclusión de artistas polémicos para los géneros que suele reclutar el festival y la felicidad de asiduos asistentes por la calidad de esta edición (en comparación a la de este año), nos tomamos un momento para reflexionar acerca de la riqueza de la variedad artística que presentan estos festivales.

En ningún momento la organización dijo que el Lollapalooza es un show de rock únicamente. Y eso es lo bueno, que siempre se trató de un festival de música alternativa, el cual busca juntar diferentes géneros dentro de un solo espectáculo. Por eso te encontrás en un escenario a Metallica, y al mismo tiempo a The 1975 en otro, por citar un ejemplo.

Acá se agrupan bandas y artistas que probablemente no vengan nunca en condición de solistas a tocar a Argentina. Y, de paso, se pueden conocer a una gran cantidad de músicos que -a no ser que los descubras estando muy aburrido/a en Youtube- no los escucharías en nuestra vida. Y andá a saber, por ahí te termina encantando (lo digo desde la experiencia). O asimismo, mucha gente que es mas del palo de los Djs puede escuchar a Metallica y a los Strokes. ¿En qué universo puede esto sonar negativo?

Como sujetos complejos que somos, disfrutamos de distintas cosas. Lo mismo pasa con los géneros musicales: podés ser fanático acérrimo del postpunk y volverte loco en un espectáculo de un dj, y al mismo tiempo no parar de cantar los temas de un artista indie.

Esto viene de la mano de la -cada vez más creciente- moda de criticar a las bandas/artistas sin conocerlos. Como dicen «meten a León Gieco, cualquiera» ¿Alguno se tomó el tiempo de escuchar a León con D- Mente, por ejemplo? Es mas fácil criticar, obviamente. Prejuzgando simplemente porque el nombre del artista te pareció descontextualizado.

Después se pueden criticar muchas cosas. Como, por ejemplo, la forma de vender entradas que tiene el Lolla. O que adentro un paty te sale $200 (aunque no es muy lejos de lo que se paga en McDonald’s). O la importancia que le dan a los djs (cosa que el mismo Perry Farrell odia).

Pero bueno. Si tienen tiempo y plata, les recomendamos ir.