Federico Moura: Se dice que el glamour es intransferible, pero en ciertos casos traspasa las fronteras. Nuestro Duque blanco local se llamó Federico Moura y se caracterizó por la elegancia, el estilo y la delicadeza. Una voz privilegiada y un buen gusto a prueba de todo.

Paul Stanley: La ambigüedad y el rock siempre fueron de la mano… maquillajes, pelos batidos y mucho, pero mucho brillo; la carga sexual como condimento extra nunca está de más. Si hablamos de los primeros osados a la hora de usar rimmel y subirse a un escenario, David Bowie no le tuvo miedo a nada, esos pasos dejaron marca y uno de los que siguió a la perfección sus huellas fue Paul Stanley.

Ian Curtis: Aunque vivió poco, fue uno de los referentes principales del post-punk. Se dejó llevar por una época oscura, líder de la banda de Joy Division, adoptó el estilo de Bowie a la hora de cantar mezclado con un pizca de locura, drogas y una depresión desmesurada que lo llevó a quitarse la vida a los 22 años.

Gustavo Cerati: Los choreos de Soda Stereo, perdón, las influencias de Soda Stereo siempre dieron que hablar, pasando por The Cure, Tears for fears y por supuesto el hombre a homenajear en esta ocasión. Reconocemos que Gustavo Cerati supo hacer un estilo único, aunque no podemos hacer la vista gorda y decir que la discografía del autor de Lets Dance le fue indiferente.

Bernard Sumner: Compañero de equipo de Ian Curtis en Joy Division, después de salir de la división de la alegría, se metió en un Nuevo Orden dándole origen a la música electrónica y al inicio de la era en la que el público comienza a aplaudir a los DJ. Bernard, un poco menos glamoroso, dejó en claro que el trono del Glam no admitiría dos vacantes.