Y dos para no escuchar.

Jim Jones and the Righteous Mind – CollectIV

El segundo disco del ambicioso proyecto de Jim Jones mezcla psicodelia con garage, sonando a una gran colaboración entre Tom Waits y Sonic Youth.
Tiene altibajos, pero se impone gracias a su personalidad sonora.
Ideal para paladares exigentes que disfrutan del caos, la mugre y el doble filo de la sinceridad artística.


1915 – Dame una Bandera

Pop moderno hiperprolijo (carne de Lollapalooza) con pinceladas spinetteanas, que compromete su mensaje tanto política como existencialmente para no ser un mero divertimento.
Probablemente la nobleza de la empresa supere a la calidad del irregular producto final (en especial para quien disfrute del rock), pero 1915 tiene todo por delante y merece ser bancada en el camino que escogió.
Recomendado para millenials que profundizan en su mundo interno.


The Treatment – Power Crazy

Nuevo trabajo de los ingleses donde recurren al viejo y querido hard-rock de la escuela de los Ac/Dc con algún toque ochentero y masterización actual.
No se va a destacar en los lanzamientos 2019 para un argentino, pero no quiere decir que The Treatment haga mal lo que hace.
Ideal para aquellos que creen que la mejor manera de escuchar rock es con el motor encendido.


Flema – Flemafónico

Innecesaria colaboración de los restos de la banda punk con la orquesta sinfónica municipal de Avellaneda.
No es gracioso, no es sustancial y apenas resulta anecdótico.
Ideal para traicionar la memoria de Ricky Espinosa.


Francisco, el Hombre – RASGACABEZA

La sensación del sur brasilero moderniza su sonido combinándolo con múltiples géneros, desde la electrónica, la mpb, el hip-hop y algunos toques industriales.
Oscuro, potente y provocador, suena a testimonio de su época y expande los límites de una ola sonora que pedía una renovación urgente.
Para gente curiosa de pocos prejuicios que no teme divertirse.


A77aque – Triángulo de fuerza Vol. 1

Su primer disco en diez años hace difícil entender por que los A77aque continúan en actividad, ya que su contenido deja mucho que desear a pesar de lo que dicen las reseñas de grandes medios.
El álbum suena desganado, en un despliegue de obviedades y clichés de canciones que ya se cantaron y mensajes que ya se dijeron mejor -incluso por ellos mismos.
Para sentirse demasiado viejo o demasiado joven, según te guste o no.



The Sh-Booms – The Blurred Odissey

Un poco de soul blanco con amagues de rock y punk, llevadas por una voz negra al frente.
Esta fórmula ya se ha puesto en acción, pero la diferencia la marcan cada vez que suben los decibeles, dando la impresión de que la banda tiene espalda para mucho más y aún se guardan lo mejor bajo la manga.
Ideal para los que disfrutan la guitarra eléctrica en las bandas de funk.