El 19 de febrero el rock volvió a ser música popular. Con motivo de la presentación por novena vez del proyecto de ley por la interrupción voluntaria del embarazo (IVE), la plaza del Congreso recibió a miles de mujeres y disidencias. Luego de un poderoso pañuelazo masivo, y bajo las consignas que proclaman las organizaciones feministas proyectadas sobre las paredes de los edificios públicos, la marea verde subió el rock a la lucha colectiva.

Gabriel Pedernera se ubica con discreción al lado del gazebo que cubre la consola de sonido y, en ese momento, no parece ser el baterista de la banda de rock más importante de Argentina. En ese espacio y en ese tiempo, el batero de Eruca Sativa es, en realidad, el compañero de Lula Bertoldi y de Brenda Martin. Ellas se dejarán ver un rato después y serán aclamadas como las figuras icónicas que son por la masa concentrada en la calle. Una de las chicas de la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito se acerca y le cuenta que está a cargo del sonido, intercambian un par de cuestiones técnicas y ella vuelve a su labor. Gabriel es uno de los pocos varones que el miércoles 19 de febrero, en el contexto del #19F, se encuentran detrás del escenario. De hecho, Pedernera es uno de los pocos músicos hombres que subieron a tocar. Pero esta no fue la única excepción a la regla general de la industria, de la prensa y de la política. “Compañeras, cuando hagamos la foto del pañuelazo las fotógrafas en primera fila, cámaras de video en segunda línea y los fotógrafos en el fondo”. Durante todo el atardecer el micrófono pasó de mano en mano por diferentes referentes políticas del feminismo y de los derechos humanos que se sumaron para acompañar el pañuelazo, todas mujeres y disidencias. La plaza es nuestra, estamos en las calles, ahora que estamos juntas, nos tenemos y será ley son solo algunas de las frases que volvieron, una vez más, bajo el gran paraguas conceptual #AbortoLegal2020. Líderes femeninas que hablan de una historia de lucha a una multitud que las ovacionan. Mientras tanto, en detrás de escena trabajan a destajo militantes, activistas, bailarinas, músicas, técnicas, conductoras, periodistas y una gran cantidad de integrantes de la organización distinguidas con sus pecheras verdes.

Este evento tuvo como objetivo la visibilización de un reclamo histórico que el feminismo le realiza al Estado: La aprobación de una ley que contemple la interrupción voluntaria del embarazo. El proyecto de ley que se elevó al Parlamento esta semana tiene 8 presentación previas en el marco de la campaña que este 2020 cumple 15 años. Para esta ocasión se preparó un festival multidisciplinario con figuras locales e internacionales. Pero, además, se constituyó un espacio con reglas antagónicas respecto a los históricos multi eventos organizados por varones. El #19F, al igual que tantas otras movilizaciones, finalizó con un acto que mezcló arte y política en el cual el rock estuvo presente. Fue masivo, convocante y estuvo anclado en la agenda social. Fue real, poderoso y vibró a revolución. De pronto, el rock estuvo de nuevo en el asfalto por un motivo memorable y no para rebalsar la cuenta bancaria de una productora. Ya está establecido el compromiso que tomaron les artistas con esta causa y las multitudes devuelven el guiño, estoicas, incluso un día de semana hasta media noche ¿Sabrán ellas y elles que participan, además, del cambio de paradigma más disruptivo de la historia del rock en español?

Hace algunos meses las redes sociales fueron cuna del nacimiento de un himno. En medio de la atmósfera de estallido social que invadía Chile, en la última parte del 2019, surgió un grito de guerra. Desde su perfil de Instagram, Las Tesis se presentan como un colectivo interdisciplinario de mujeres y, como toda acción colectiva, cuenta con algunas características imbatibles. En concreto, lo que las chilenas consiguieron fue instalar de a muchas una idea que, repetida de forma individual, parecía misión imposible: La culpa de los delitos que cometen los varones nunca es ni de las mujeres, ni de donde estaban, ni de como vestían. Se unieron en grupo, para decirle a ellos, en nombre de todas, que son violadores de cuerpos, perpetradores de derechos e impunes sin remedio. El video, desde luego, tardó nada en viralizarse y dio la vuelta al mundo. La canción y la coreografía se replicaron en muchos idiomas y culturas hasta que, al final, aterrizaron en Buenos Aires para el #19F. El grupo preparó una versión especial de “Un violador en tu camino” con una letra dedicada de lleno al Estado argentino y, para ello, contaron con la colaboración de Claudia Piñeiro. La escritora, en equipo con integrantes de la campaña, adaptaron la letra con algunos códigos locales y cambiaron el tú por el vos. Las Tesis fueron la apertura del festival al grito de “Es el Congreso, a donde votan el aborto clandestino. El Congreso opresor es un macho violador. El violador eras vos, el violador sos vos

Cuando todavía duraba la emoción por la presencia de Norita Cortiñas con sus pañuelos blanco y verde, comenzó el rock propiamente dicho. La grilla indicaba sets de Ignacia, Masqueun3, Paula Maffia, Eruca Sativa y Femigangsta y así fue. Por su parte, las chicas de Ignacia recibieron a una invitada muy especial. Carolina Ariell Luján es activista, poeta y futura comunicadora social. Pero además es una de los principales referentes del movimiento #YaNoNosCallamos más por su rol de denunciante, ante los medios y la justicia, de Cristian Aldana. El ex líder de El Otro Yo fue condenado en 2019 a 22 años de prisión por los delitos de abuso sexual y corrupción de menores cometidos contra sus fans. El juicio fue histórico y se constituyó en una bisagra de los casos de denuncias hacia rockeros violentos. Ariell Carolina tomó el micrófono y, en un puente de una canción dedicada a la marea verde, recitó una poesía de su autoría. “Romperlo todo, abrirlo, tenerlo, armar insumos, armar flechas, armar historias y romperlo todo”. Aplausos, emoción, lágrimas y clima de trinchera compartida arriba y abajo del escenario.  

Después de Ignacia subieron Eruca y Paula para prender fuego plaza Congreso. “Es un pañuelazo pero para mí es un pañalazo porque me estoy haciendo pis de compartir escenario con Eruca Sativa”, dijo Maffia y tocaron juntes “Corazón Licántropo”, lo más nuevo de su repertorio, y “Otros animales”. Cuando se despidió Paula dejó una sentencia: “¡Aborto legal en la catedral! Separación de la Iglesia y el Estado, vamos a abortar a la catedral, ese edificio vetusto”. Potencia y cadencia para este mix que dejó a todes con ganas de que se repita en próximos encuentros. A continuación, y sin intervalos, Lula Bertoldi y compañía hicieron lo que mejor saben hacer, rock de altísimo nivel. La primera canción fue “Creo” y la segunda “Para que sigamos siendo”, dos letras que cabían a medida con el espíritu de la fecha. Entre tema y tema Bertoldi dejó clara su posición respecto de porque para una banda como la suya estar en ese festival era una obligación: “Para que salga la ley que nos encontró en la calle, que nos encontró juntas, que nos encontró fuertes, que nos encontró bien paradas. Que no seamos más invisibles ante los ojos del Estado que nos quiere muertas, como puede ser loco, vamos arriba por esa ley que va a salir”. Ya en el final Femigansta, trajo fiesta y baile. Performance de letras directas, bailarinas y mucho código con el público. Fue entonces que en el cierre quedó claro, una vez más, que la revolución feminista es goce de los cuerpos y alegría compartida.

El texto que convocaba a salir a las calles decía “Con el pañuelo en alto y las manos unidas, seremos millones exigiendo la aprobación de una Ley en sintonía con la equidad en el acceso a la salud integral, la atención igualitaria, la Educación Sexual Integral y el Estado laico. El aborto legal es una deuda de la democracia. Un reclamo de la lucha feminista que ha marcado el devenir de millones de jóvenes en la región, que reclaman más derechos, libertad y autonomía». Si aún es verdad aquella premisa que dice que el rock es actitud, pues esta vez el género se reencontró de lleno con sus orígenes y con su esencia. Cuando parecía que la sentencia de su muerte, infinito repetida aquí y allá, era verdad, el rock volvió a ocupar el espacio que le pertenece. La denuncia y la batalla, el compromiso y la mirada social profunda, el abrazo a las minorías y el costado del mundo reservado a les que luchan por el bien de todes. Hay una nueva proclama de los colectivos, a su vez frase de remera, que dice “El miedo cambió de lado”. Si de verdad es así, entonces parece no habrá más obstáculos para un futuro hermoso. Bienvenide nuevo rock del país, feminista, popular y masivo.